De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

jueves, 23 de agosto de 2012

Brave (Indomable): Más Disney que Pixar


      Fiel a mi cita con Pixar, este año, como todos desde hace 22, acudía al cine a ver su última película, Brave, a la que en España han añadido la coletilla de Indomable. Y no lo hago porque tenga niños a los que llevar al cine, ni porque me aficionara a ellas desde pequeño (cuando se estrenó la primera, Toy Story, yo ya tenía una edad) sino porque me encantan las películas de Pixar. Esta es la número 13… a priori mal número para los supersticiosos.

      En este caso la historia es de corte más “clasico” porque va de princesas, cosa que hasta ahora no había hecho Pixar, sacándola un poco un poco de su línea habitual, y aunque tratan de apartarse del tratamiento  típico y tópico de las historias de princesas (el acercamiento clásico de Disney, para entendernos), porque aquí no se centran en las debilidades de la princesita de turno que espera y necesita a su príncipe salvador con el que acabe casándose, viviendo feliz y comiendo perdiz, también es cierto que esto no la separa mucho de lo último que ha producido Disney, que ya ha intentado algo de eso, como por ejemplo en Mulan o La Bella y la Bestia hace tiempo o en Enredados hace poco (en todas ellas personajes femeninos fuertes, luchadores, inconformistas y contestatarios).


     En la historia de Brave se rompen arquetipos clásicos del género de princesas:
  • Los príncipes en lugar de aguerridos, guapos, fornidos y encantadores, aquí no pueden ser más inútiles, bobos y, digamos… poco agraciados.
  • La princesa tampoco es una princesa “como dios manda” (o mejor como su madre manda), es decir regia, elegante, una señorita, una dama, cuya función es seguir la tradición y esperar a su príncipe azul. Aquí Merida se rebela ante el destino que la tradición tiene escrito para ella y quiere escribir el suyo propio.
  • Y aunque si que hay bruja, tampoco hay claramente bruja malvada.

     Es decir, hasta aquí pretende ser una película fresca, rompedora con los cuentos de princesas clásicos, como lo fue en su momento Shrek con los cuentos de hadas.

     La relación entre la madre (la princesa clásica) y la hija (la princesa moderna contestataria) está bien expuesta al principio, y bien tratada, aunque luego el giro que da del argumento para “solucionar” la historia, toda la parte de humor y gags “fisicos” (que encantarán a los niños) las cancioncillas completamente innecesarias metidas con calzador, y algunas otras cosas, hacen que la película acabe cayendo en los mismos tópicos de los que al principio trataba de alejarse con la moraleja o moralina incluida que toda película Disney que se precie debe tener. De hecho hace que la película sea un poco irregular, y que piense que si hubiese terminado como empezó y no de una forma tan manida, otro gallo habría cantado.

      Entiéndaseme bien: la película no es mala en absoluto,… pero no es una gran película. A los niños les encantará seguro, pero se echa en falta ese humor y ese toque que además estaba presente en casi todas las películas de Pixar que iba dirigido a los padres, que normalmente los niños no entendían o no pillaban del todo, pero que hacía que a los adultos nos gustasen las películas Pixar, como películas, no como películas infantiles.

      Los personajes femeninos (Merida y su madre) están bien dibujados y desarrollados, como ya dije.  Pero los masculinos es otro cantar: todos, desde el Rey Fergus hasta los tres pequeños príncipes (que no son más que personajillos secundarios cómicos para poder meter gags basados en la acción física, no en diálogos), pasando por los jefes de los clanes y sus hijos los pretendientes son demasiado planos y con una actitud simple y que no cambia durante toda la película.

     Técnicamente no solo es buena, es sencillamente brillante, soberbia. Y aunque Pixar ya nos tiene acostumbrados a esto, el caso es que se superan a si mismos en cada película. Es sencillamente sorprendente la perfección por ejemplo del cabello pelirrojo de la protagonista: nada que ver con el cabello tipo casco de escayola de las primeras producciones de Pixar), o la animación del agua, sea en las cascadas o sea corriendo por los muros del castillo durante las escenas de lluvia. O toda la escena de la bruja en la cabaña, con esos movimientos y todas las tallas de madera. Y también los fondos y paisajes de las tierras altas escocesas, que están muy logrados, con un realismo enorme.




   

     La música también está muy bien, en lo que se refiere a la banda sonora de Patrick Doyle, con ese aire céltico que le viene como anillo al dedo a la película. Harina de otro costal son las canciones. Una de las cosas que había aprendido Pixar es que sus películas no eran musicales como los de Disney, y que no era necesario meter cancioncillas en ellas para que gustaran a mayores y pequeños (aunque en la primera Toy Store, no se atrevieron a romper definitivamente esta tradición y metieron sólo una: Hay un amigo en mi). Bueno, pues aquí no, aquí volvemos a las andadas y metemos cancioncillas que no aportan nada, que solo recalcan cosas obvias que ya sabemos y que además son perfectamente olvidables no nada más salir del cine, sino en cuanto dejan de sonar.  Desconozco si en el original serán mejores porque no se quien las canta en inglés, peor en la versión española las perpetra la inefable Lourdes Hernández, alias Russian Red.

      Y este es otro de los errores, para mi gusto, de la película: el nuevo acercamiento a Disney. Pixar se originó como una división de la Lucasfilm muy a finales de los 70, pero no fue hasta mediados de los 80, cuando entró en ella Steve Jobs, que por aquella época había sido apartado de Apple, cuando se fundó como tal. Jobs invirtió cada vez más y más dinero, hasta que dejaron de lado los cortos y produjeron su primer largometraje: Toy Story. Pixar se asoció con Disney para la distribución de sus películas y el éxito enorme de Toy Story (fue la película más taquillera de 1995 superando incluso a Seven o Braveheart) sirvió para revitalizar a la Disney, por aquella época en franca decadencia. Mientras que las diferencias creativas hicieron que ambas compañías rompieran su acuerdo, Pixar seguía produciendo cada vez mejores y más exitosas películas, demostrando que tenían razón frente a las opiniones de la Disney. Finalmente, en 2006 la todopoderosa Disney compra Pixar, pero algo debieron aprender, porque cedió el control de su estudio de animación a los directores creativos de Pixar.

     Pixar parecía infalible, cada película era si no mejor que la anterior, al menos de igual nivel, incluso con una secuela como Toy Story 2 que superaba a la primera parte, pero el primer bache llegó con Cars, un capricho personal de John Lasseter uno de los fundadores y que además de dirigir algunas, supervisa todas las películas que el estudio produce. Y no es que fuera un bache comercial, la película fue un éxito rotundo, pero rompía la línea imparablemente ascendente que había llevado Pixar. Es curioso porque creo personalmente creo que Cars ha sido muy maltratada por la crítica, cuando en realidad, no es mucho peor película que Buscando a Nemo. Con ello no quiero decir que no esté de acuerdo en que Cars fuera peor que la media de Pixar, sino que para mi ya Nemo, pese a que todo el mundo la alabó, ya rompió la racha tres años antes: ambas son películas más convencionales en su historia, y más infantiles en su tratamiento. Tampoco quiero decir que ambas fueran malas películas, simplemente que eran peores que el resto.

     Sin embargo eso pareció un bache momentáneo, porque a partir de ahí vinieron grandes cosas, e incluso demostraron que podían hacer otra secuela (Toy Story 3), con calidad aunque sin alcanzar a sus predecesoras. No obstante, la volvieron a pinchar con Cars 2: una nueva secuela, pero esta vez de una de las peores películas de Pixar. Y ahora con Brave ya van dos consecutivas… y la cosa no parece pintar bien, porque se anuncian más continuaciones para el futuro: la precuela de Monstruospara el año que viene y la secuela de Buscando a Nemo para 2016, y ya se habla de que están considerando una segunda parte de Los Increíbles  y un cuarto Toy Story… mal rollo.

      Aunque espero equivocarme y que remonten. No se, a lo mejor es que sencillamente es imposible que todas las películas de Pixar sean obras maestras. La principal pega que le pongo a Brave es que en el fondo es una película Disney pero con el acabado exterior Pixar. Eso no la convierte en una mala película per se, pero para mi por lo menos supone una pequeña decepción.
     A los niños les encantará, no hay duda, (claro que a los niños les encanta cada cosa...) porque realmente es una película más centrada en el público infantil, en la historia y en su tratamiento, mientras  lo que había distinguido a Pixar precisamente era que funcionaban tanto para los niños como para los padres, porque además de todo lo que había en la película dirigido a los niños también había parte de la historia, de los diálogos, de las situaciones,...  dirigidas a los adultos (que los niños no acababan de pillar o apreciar completamente, pero no importaba). Lo que las convertían en buenas películas a secas, no en buenas películas infantiles.
      ¿Dónde queda aquí la genialidad del planteamiento de otras veces?: Juguetes que cobran vida cuando los niños no los ven y organizan seminarios para el cambio de pilas, o para quedar más visibles y menos relegados en el cajón de los juguetes, monstruos que son obreros de una fábrica de asustar niños para producir energía y que realmente son ellos los que temen a los niños, superhéroes que viven de incógnito trabajando como agentes de seguros y que ayudan a sus clientes a que el seguro no los time,... por n o hablar de la historia narradas sin palabras de Wall-e o los primeros 10 minutos de Up. Nada de eso está aquí. 
  
      En definitiva, una película que puede que sea la mejor película de animación del año (visto lo que se ha estrenado, al menos hasta ahora) pero que además, si bien no es la peor de Pixar se le aproxima bastante y que está demasiado influenciada (aunque yo usaría más la palabra “contaminada”) por la Disney, que la convierte en una buena película infantil, lo cual no es poco, pero tampoco es demasiado.

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