De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 22 de agosto de 2012

El dinero es deuda.


      Como la primera cosilla que escribí sobre temas serios y económicos era bastante deprimente, voy a intentar ponerle un poco de humor a esta.
  
      En general la gente tiende a creer mayoritariamente que le dinero que tiene en el bolsillo, en la cartera, o incluso en el banco representa un valor, es decir el hecho de que se puedan comprar con él con cosas o servicios tangibles con valor para nosotros (y no hablo aquí de valor en sentido metafórico, relacionándolo con cosas como amistad, felicidad, la sonrisa de un niño, etc. No, estoy hablando de forma asquerosamente materialista) y por lo tanto “comparar” el dinero con el valor de esas cosas, nos lleva a pensar que el dinero representa un valor, posee un valor, o es un valor. La mayoría de la gente diferiría sobre el verbo a utilizar (representar, poseer o ser) pero no sobre el sustantivo: valor.  Lo que poca gente sabe o se ha parado a pensar es que el dinero representa una deuda, que de hecho el dinero ES deuda, no valor, y que si se pudiese lograr (cosa que además de ser imposible en la práctica, también lo es matemáticamente) que todo el mundo pagase todas sus deudas, no habría ningún dinero circulando.

      ¿No lo veis claro? ¿No os lo acabáis de creer? Para ilustrar el “conceto”, dejadme que os relate un pequeña historia, cortita, pero muy didáctica e ilustrativa:


      Al único hotel rural de un pequeño pueblo llega un turista alemán acompañado de una teutona rubia, como él (rubio y teutón) sin reserva pero pidiendo una habitación doble sólo para esa noche.
      El gerente del hotel está a punto de comunicar a los turistas que la única habitación vacía del hotel no está disponible porque una avería en el baño estaba siendo reparada en esos momentos, pero justo en entonces ve bajar al fontanero con sus herramientas, así que les da la habitación a los alemanes; como sólo querían una noche, no traían equipaje y les cayeron mal desde el principio, decide cobrarles por anticipado los 100 € que cuesta la habitación, por lo que el cliente le entrega un billete y sube a su habitación.
    El fontanero, que estaba esperando, le presenta al hotelero la factura por sus servicios, que, al ascender casualmente a 100 € es abonada con el mismo billete con que pagó el turista y que todavía tenía en sus manos el gerente.
     Al abandonar el hotel, el fontanero decide pasarse por el restaurante del pueblo, de cuyo dueño, Paco, es amigo y donde suele comer habitualmente, a cuenta casi todos los días. Como ya lleva algún tiempo sin abonar las consumiciones y dejando que Paco se lo apunte en su cuenta, decide pasarse a saldar esta. También casualmente el montante de lo debido por el fontanero ascendía a 100€, por lo que paga con el billete que acababa de cobrar.
     Cuando el dueño del restaurante va a meter en la caja los 100€, el carnicero, que venía a traer el pedido diario de carne, sale de la cocina, pero al ser viernes, antes de despedirse le presenta la cuenta al dueño del restaurante: también casualmente 100€ que son abonados utilizando el mismo billete que pasa a la cartera del carnicero sin llegar a entrar en la caja de Paco.
     El carnicero se dirige a su establecimiento, y por el camino se cruza con uno de sus proveedores, un ganadero que vive en una granja cercana en la montaña y que le abastece regularmente de carne. Como el carnicero acaba de cobrar y sabe que le debía (casualmente también 100€) a su proveedor el ganadero, decide liquidar allí mismo la deuda con él, entregándole el susodicho billete.
     El ganadero tras despedirse del carnicero se dirige a ver a la prostituta del pueblo, una vieja conocida y amiga suya con la que suele pasar un rato casi cada semana que baja al pueblo a traer la carne. En esta ocasión en cambio tiene prisa y debe volver rápido a su granja, por lo que sólo quiere liquidar la deuda que tiene con ella (hay suficiente confianza entre ella y su cliente de toda la vida como para dejarle a deber sus servicios) y que casualmente asciende también... ¿lo habéis adivinado? a 100 € Por lo que el billete pasa de la cartera del ganadero a su bolso.
      Mientras el ganadero abandona el pueblo la prostituta se dirige al hotel, donde suele alquilar algunas veces habitaciones para estar con los clientes y le dice al gerente que viene a pagar la cuenta de las habitaciones que alquiló la semana anterior (casualidad de las casualidades, otros 100€), por lo que para ello le da el famoso billete que lleva en su bolso y abandona el hotel en busca de clientes para esa noche.
      Cuando la prostituta estaba saliendo por la puerta el turista alemán y su acompañante bajan a recepción a quejarse por las pésimas condiciones de limpieza de la habitación y sobre todo del baño. El gerente se disculpa, les  explica el problema de fontanería que han tenido y les ofrece esperar a que la limpien. Sin embargo el turista quiere que le den otra habitación o que le devuelvan su dinero; como lo primero es imposible al estar el hotel completo, el gerente saca el billete de 100 € de la caja y se lo devuelve al alemán que abandona el pueblo.

Dos conclusiones y una pregunta (retórica):
  • Transacciones comerciales saldadas con éxito: 6 (la del turista y el hotel no se saldó con éxito) por un valor total de 600 €
  • Dinero neto “nuevo” que ha entrado en el sistema (en el pueblo) y permanecido en él: 0 €
  • ¿Era realmente necesario el billete de 100 € del alemán para completar estas transacciones o la economía del pueblo hubiese podido funcionar igual sin él?


Corolario: El dinero no representa ni la riqueza ni el valor de los bienes o servicios, el dinero es sólo una expresión y una representación de una deuda. Si todos, absolutamente todos (particulares, empresas, estados, etc.) saldáramos simultáneamente nuestras deudas mutuas, no habría un solo billete en nuestras carteras, ni un céntimo en nuestras cuentas bancarias.

      Esto último es cierto sólo a medias, porque como ya dije, de hecho es imposible saldar todas las deudas, incluso en un mundo ideal en que eso pudiese hacerse. ¿Por qué? Pues porque cada billete que se crea, o mejor dicho cada euro que se crea, se crea con una deuda asociada en forma de interés. O bien lo crean los bancos centrales y casas de la moneda, y entonces es prestado a un determinado interés, el llamado "precio del dinero" (habréis oído alguna vez eso que dicen los informativos de "el banco central baja el precio del dinero", supongo) o bien se crea virtualmente cuando un banco lo presta, a otro banco, a una empresa o un particular (sí, si, lo habéis oído bien: los bancos crean el dinero. Otro día, en otro post, prometo contar esto con más detalle).

     Es decir, en cualquiera de los casos, hay dos detalles importantes: Uno, el dinero, actualmente se crea como un préstamo, siempre, y como todos los préstamos, es una deuda que hay que devolver. Llamemos P a esta cantidad creada y que hay que devolver. Y dos, además se crea con un interés, que también habrá que devolver, y al que representaremos por I. Al final, por cada P euros, dólares, libras, yenes,... creados, habrá que devolver P+I euros, dólares, libras o yenes...

Hay dos problemas en esto:
      El primero, y el menos grave aunque parezca lo contrario, es ¿de donde saca su valor ese dinero P creado? Pues del valor total del conjunto de todos los bienes y servicios que existen. Es decir, que:
      O bien se crean nuevos bienes o servicios (por ejemplo para devolver el dinero que el banco me presta a mi, yo puedo con producir o crear algo con valor que me permita obtener P euros y devolverlo, o por mi trabajo, por mis servicios prestados, puedo ser remunerado, en forma de sueldo, con P euros para devolverlos)
      O bien al aumentar el conjunto de todo el dinero disponible pero no variar el valor total, el valor de cada unida monetaria desciende, se devalúa. Ley básica: si la cantidad que hay de alguna cosa aumenta mucho (abundancia), su valor disminuye, pero si la cantidad decrece (escasez), su valor aumenta. Esto también es aplicable para el dinero. Por ejemplo en este gráfico se puede observar ese fenómeno, para el caso concreto del dólar, pero extrapolable a otras monedas, relacionando el poder adquisitivo con la cantidad total de dinero circulante que existe desde principios de los años 70.

      Ambas cosas tienen sus inconvenientes. Por ejemplo la primera, que es lo que se llama crecimiento de la economía, no puede mantenerse indefinidamente: para crear nuevas cosas, nuevos bienes, o riqueza, se necesita consumir recursos naturales y energía, cosas que, por muy abundantes que sean, son finitas. Podría aducirse que cada vez se descubren más, o se usan más eficientemente, pero ya veremos como esto también es un problema y a la larga sigue siendo inmantenible. Y la segunda es que produce inflación: todo vale menos cada vez, y por tanto cada vez necesitaremos más dinero para comprar las mismas cosas, en un círculo vicioso perfecto. Es decir, el sistema en el que vivimos funciona de forma que requiere que la economía tiene que crecer indefinida y sostenidamentente en el tiempo y además es inflacionario por naturaleza.

      Queda el segundo problema, el más grave: asociado a esos P euros creados, también hay otros I euros de interés (que hacen que haya que devolver P+I euros) y que tampoco existen, de hecho no se podrán devolver nunca, porque el proceso es un círculo vicioso, el sistema económico necesita crecimiento infinito para funcionar, y como dije antes, lamentablemente vivimos en un planeta con recursos finitos. Y además el sistema es inflacionario por definición. Provoca inflación no puntualmente o durante periodos de crisis concretos, sino siempre, porque cada nuevo euro (o dólar, o yen) que se crea y se introduce en él (y eso se hace continuamente) lleva asociado un tipo de interés, lo que provoca que la moneda vaya perdiendo su valor (se vaya devaluando) paulatinamente. Esto es fácil de comprobar, basta con ver lo que se podía comprar con 1 peseta o con 1 dólar hace 100 años y lo que se puede comprar ahora.


Se puede observar como sólo en dos periodos el dólar ha recuperado poder adquisitivo. El primero fue durante la primera guerra mundial que favoreció mucho la economía de los EEUU, principal suministrador de materias primas, productos industriales, etc... Favoreció la extracción de carbón, mineral de hierro, acero, la agricultura y el desarrollo de su flota... Pasó a ser acreedor de Europa y acumuló ingentes cantidades de  de oro. La segunda fue tras la gran depresión y antes de la segunda guerra mundial, cuando las políticas de Roosevelt durante los años 30 (lo que se llamó el New Deal), movilizaron dinero público para generar actividad económica y poder adquisitivo (eso con la interrupción de la nueva recesión que se produjo en 1937). Dejando aparte estas particularidades propias de la economía norteamericana, el gráfico es extrapolable a otras monedas y otros países.

      Entonces ¿Cómo es que el sistema se ha mantenido, hasta ahora al menos, si es que siempre hay que devolver más y más dinero que no se tiene? En la práctica, y considerado de forma global, no tomando casos aislados, lo que se devuelve son los intereses, I, y el capital principal P, nunca se devuelve, al menos por completo: los estados por ejemplo, vuelven a endeudarse (emiten deuda, piden prestado, etc.) para volver a financiarse, en un proceso continuo, a medida que van venciendo sus préstamos y deudas anteriores y tienen que devolverlos. Realmente el sistema es como una gran rueda en el que todos nosotros damos vueltas buscando dinero, que no existe, para devolver préstamos que ni siquiera hemos tenido por qué suscribir personalmente, dado que cada billete que llevamos en el bolsillo es la deuda de un préstamo. Eventualmente algunos pierden pie y caen de la rueda, porque para que el sistema funcione la riqueza de unos implica el empobrecimiento de otros, aunque no sea directamente. Es como decía la canción de Ry Cooder: The very thing that makes you rich, makes me poor.
     Cada pocos años está sometido a crisis cíclicas, que son inherentes a su propia naturaleza y que provocan reajustes. Como desagradable efecto colateral estos reajustes provocan más pobreza en una gran mayoría y más riqueza en una pequeña minoría, que la gente se arruine, pierda sus trabajos, sus negocios, sus casas, etc.

        Esto, contado con imágenes y con más talento narrativo que el mío lo podéis ver en este vídeo: (A ver, antes de que algún economista se me queje y me diga que el vídeo es inexacto y es una simplificación exagerada, tened en cuenta que es una película, no un documental, y que es una analogía, y efectivamente como todas las analogías es inexacta y una simplificación, pero el fondo de lo que cuenta, es cierto.)

     

      De todas formas podríais contradecirme y decir que no estoy teniendo en cuenta otras cosas. Se podría pensar que encontraremos más reservas de recursos o de energía, o que se encontrarán otros nuevos recursos distintos, o que aprovecharemos más eficientemente los que tenemos, y eso es lo que permite y permitirá el crecimiento sostenido de la economía; pero ¿a que ritmo? Y en cualquier caso: siempre, siempre acabarán siendo limitados.

      Esto puede parecer una exageración pesimista, pero si te lo parece sólo demuestra que la mente humana no es capaz de abarcar bien el concepto de función exponencial. Intuitivamente captamos la idea de crecimiento en progresión aritmética o de crecimiento en progresión geométrica, mucho más rápido, pero no el crecimiento exponencial, incomparablemente más rápido. Y todos estos fenómenos económicos involucran un crecimiento exponencial, bien sea el cálculo de los intereses a devolver (interés compuesto), que es el ejemplo que hemos visto, o bien el crecimiento continuo de la economía (el del PIB): la fin y al cabo es lo mismo: si para que la economía vaya bien esta debe crecer, por ejemplo, a un 3% anual siempre ¿es posible que esto ocurra? La respuesta es que no.

     Un crecimiento moderado, como ese 3% (o un tipo de interés relativamente modesto, si hablamos de dinero a devolver) provoca que en 25 años se haya duplicado (realmente es un poco más bajo, basta un 2,8% para provocar eso). Es decir que en un siglo, suponiendo que se pudiera mantener tanto tiempo, se habría multiplicado por 16. Y eso con una tasa de crecimiento tan baja, pero si nos moviésemos en torno a un “razonable” 7% (para ser exactos un 7,2%), eso provocaría una duplicación cada 10 años. Es decir si me prestan dinero al 7,2% de interés anual, a los 10 años tendré que devolver el doble, a los 20, el cuadruple,…  Si pensamos en un crecimiento económico continuado a ese 7,2% ¿se podría lograr? ¿sería sostenible en el tiempo? Básicamente no, en un siglo ya habríamos multiplicado no por 2, sino por más de 1000, y en dos siglos (por tomar como referencia más o menos el tiempo de vida que tiene el capitalismo moderno) ya habríamos multiplicado por bastante más de 1.000.000 de veces. 

      No hay manera de mantener esos crecimientos: por muy eficiente que se sea (porque no hay recursos ni energía suficiente) no se pueden producir un millón de veces más bienes y servicios de los que se producen ahora para que en 200 años la economía vaya bien, ni se puede devolver un millón de veces el dinero prestado, y la economía actual necesita crecimiento continuo para ir bien, de la misma forma que el sistema económico que tenemos necesita generar intereses continuamente, porque todo el dinero que se crea, al ser una deuda, se crea con un interés asociado.

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