De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

domingo, 9 de septiembre de 2012

La dama de hierro: el óxido no perdona

     De vez en cuando, los ingles hacen películas históricas o bigráficas muy bien ambientadas, razonablemente rigurosas históricamente hablando, con buenísimas interpretaciones, y con ese toque de producción británica de calidad. Y encima en las últimas ocasiones (El discurso del Rey, La Reina,...) hasta les ha salido bien comercialmente, cosa que no siempre ocurre, pues a veces salen películas que si, que estarán muy bien hechas, pero que resultan acartonadas y un pelín tostón.

      En este caso se trata de llevar a la pantalla la vida y milagros de Margaret Thatcher, conocida entre sus admiradores y detractores como La Dama de Hierro, apodo que le puso en diario soviético Estrella Roja. Y digo vida y milagros porque eso es precisamente lo que hace la película:

  • En lugar de centrarse en una época concreta, o en un episodio o acontecimiento único y cerrado, que tomado como pretexto lo haga más abordable, como hacían por ejemplo La Reina con el episodio de la muerte de Lady Di, o El discurso del Rey con la anécdota de la tartamudez, aquí se pretende abarcar toda la vida de la Thatcher, desde jovencita durante la segunda guerra mundial, hasta anciana decrépita en la actualidad.
  • Y por otro lado, la biografía es casi una hagiografía cantando las alabanzas del personaje histórico, obviando sus facetas más oscuras y menos complacientes, e incluyendo poca, (más bien ninguna) crítica.


       Respecto a lo primero, probablemente sea un error, porque pretende abarcar mucho y por tanto no aprieta lo que debiera. Si se centrase en un episodio concreto, mostrando una debilidad del personaje, probablemente lo haría más humano y asequible. 

     Aquí no; aquí se muestra la ascensión de Maggie, la hija del tendero, desde sus intentos por entrar en política y por ser tomada en serio dentro del partido conservador, pasando por su historia de amor con su marido Denis Thatcher, su entrada en el gobierno como ministra de educación, la llegada al poder como primera ministra, su abandono del mismo cuando empezó a perder liderazgo y confianza en el partido, hasta la actualidad, en la que es una anciana a ratos senil, que sigue viendo y hablando a su marido muerto hace años y a quien de vez en cuando hay que recordarle que ya no es primera ministra.

       Se la muestra desde el principio como una mujer fuerte y de carácter, sin debilidades, que no está dispuesta a ser la típica mujercita de su casa, como de deja bien claro a su futuro marido, Denis, cuando este le pide en matrimonio:

"Te quiero muchísimo pero nunca seré una de esas mujeres, Denis que van calladas y guapas del brazo de su marido. Ni distante en la soledad de la cocina haciendo la comida y fregando platos.
[...]
La vida tiene que servir para algo más, Denis. Mas allá de cocinar, de limpiar y de cuidar niños. La vida tiene que ser más que eso. Yo no quiero morirme fregando una taza de te. No bromeo Denis: di que lo entiendes."
       La verdad es que es irónico pues justamente en la última escena de la película ella aparece haciendo precisamente eso: fregando una taza de te.

       Desde luego no se muestran defectos suyos, ninguno, más allá de la arrogancia y la autosuficiencia, que fue precisamente lo que le costó la confianza de los miembros de su partido. Probablemente en esto es bastante respetuoso con la realidad, sobre todo porque ella era mujer en un oficio de hombres, la primera en gobernar no solo el Reino unido, sino cualquier país occidental, y evidentemente tenía que mostrarse fuerte y resuelta, porque cualquier otra cosa seguramente habría sido interpretada como una debilidad que ella no se podía permitir.

"Vigila tus pensamientos: se convertiran en palabras.
Vigila tus palabras: se convertiran en actos.
Vigila tus actos: se convertiran en hábitos.
Vigila tus hábitos: se convertirán en tu carácter.
Y vigila tu caracter: se convertirá en tu destino.
Lo que pensamos nos da forma."

        Lo que si es cierto es que el montaje de la película pretende ayudar a que el espectador no se aburra a lo largo de la vida de la Thatcher, pues la historia está contada alternando escenas actuales, en las que es una ancianita frágil y titubeante, con una demencia senil incipiente (una dama de hierro ya oxidada, a la que a veces hay que recordarle que ya no es lo que fue), con flashbacks, no siempre ordenados cronológicamente, de episodios de su pasada vida pública.

      Respecto a lo segundo, a la hagiografía pura y dura, bueno, ya sabemos que cuando se hace una película biográfica no se espera precisamente una crítica feroz al protagonista, sino más bien al contrario. 
      Pero es que aquí, independientemente de si se está de acuerdo o no con las ideas políticas del personaje (la reina del recorte y el ajuste duro, las privatizaciones y el recorte a los servicios sociales)  la película no se molesta ni siquiera en parecer neutral y dejar que el espectador juzgue y se construya su propia versión de la historia.

     Supongo que en un intento de centrarse más en la humanidad del personaje y menos en su imagen pública se pasa de puntillas sobre algunos de los episodios históricos menos “complacientes” para el personaje (los recortes sociales, la huelga de los mineros, la huelga de hambre y muerte de los prisioneros del IRA,...) o se tratan sólo desde una faceta. 


      Por ejemplo el de la guerra de las Malvinas, donde se la trata como una líder ágil y fuerte, capaz de replicarle y llevarle la contraria incluso a sus aliados americanos, que querían una solución pacífica y que se hicieran algunas concesiones a Argentina, recordándoles que hicieron ellos en Peral Harbor; pero apenas si se indica que realmente le sirvió -como de hecho también intentó el gobierno argentino pero sin que le saliera bien- para distraer la atención del pueblo británico, muy descontento con la política que estaba llevando a cabo en los últimos tres años, de los problemas económicos y sociales que tenían, y para recuperar prestigio y salir reforzada.

      Otros episodios históricos (su apoyo al régimen de terror de los Jemeres Rojos de Camboya en su lucha contra los comunistas de Vietnam, su negativa a aplicar sanciones a Sudáfrica por el Apartheid, su amistad con dictadores de su misma ideología política, por siniestros que fueran, como Pinochet,...) simplemente se omiten por incómodos o por poco importantes para no alargar demasiado la historia ¿quién sabe?

      La verdad es que resulta irónico y muy apropiado que la primera escena de la película muestra a una ancianita frágil comprando leche y escandalizada por su precio, cuando una de sus primeras medidas “polémicas” como gobernante (mientras fue ministra de educación) fue precisamente eliminar, como consecuencia de los recortes, la ración de leche gratuita que se daba en las escuelas primarias a los niños, lo que le valió el apodo de Marggie Thatcher, the milk snatcher (la ratera de la leche).

      Realmente la película se sostiene únicamente por la interpretación de su protagonista Meryl Streep, que está bien, como siempre, y por la sorprendente caracterización de la misma, como ya hicieran con Helen Mirren en The Queen hace unos años.
       Francamente, si no hace tiempo que no has visto una foto o una imagen de la Thatcher real, de forma que no tengas una imagen mental reciente, llegas a olvidarte de que es Meryl Streep caracterizada.

       Pero no sólo de maquillaje y de la Streep vive el cinéfago. No es suficiente. En conjunto la película es un pelín desordenada, un pelín aburrida y la verdad es que no logra que me interese demasiado ni en la historia ni en los personajes.

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