De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

domingo, 30 de diciembre de 2012

Jetrho Tull vs. Metallica: La revancha del álbum negro


      El 25 de febrero de 1992, durante la 34ª ceremonia de entrega de los premios Grammy en Los Angeles, Robbie Robertson (de The Band) y Steve Van Zandt (de la E Street Band)  presentaban el premio a mejor interpretación vocal (no instrumental) en la categoría de Metal. Los ganadores fueron Metallica, por su álbum epónimo (el álbum negro)  lanzado el año anterior.

      Debió se un espectáculo curioso, con un auditorio lleno de compositores de Broadway, de músicos de Jazz, y en general de gente que pensaba que la gran trunfadora de la noche era la hija de Nat King Cole: no parecía el público más indicado para bandas como Antrax, Megadeth, Motörhead, Soundgarden (los otros cuatro finalistas) o la propia Metallica.

        Como dijo posteriormente  Lars Ulrich, el batería del grupo:

"Te sentabas allí y veías al alcalde Dinkins y a Natalie Cole y a toda esa gente abajo… la mirada de horror en sus caras era increíble.”

      También fue Ulrich quien comezó su discurso de agradecimiento declarando con  cierta sorna:
   “Veamos, creo que lo primero que tenemos que hacer es, obviamente, como todos vosotros chicos,  agradecerle a Jethro Tull no haber sacado un disco ese año ¿verdad?”
      Podéis ver el momento de la entrega y el discurso en este video:
 

     El agradecimiento era bastante extraño por tres motivos: Primero porque Jethro Tull si que había publicado un disco el año anterior: Catfish Rising de 1991. Segundo porque Jethro Tull, no estaba nominado, ni en esa categoría ni en ninguna otra.
      Y tercero por que ¿Qué puñetas tenía que ver un grupo de rock progresivo de los 70 con la banda reina del metal a finales de los 80 y principios de los 90? 

      Comencemos hablando de los más recientes:

METALLICA
“El álbum negro. Creo que se llamaba Metallica, pero siempre le llamé álbum negro. Era una simple portada negra que no nos distraía cuando se oía la música.” 
James Hetfield
      Metallica habían sacado cuatro discos y habían logrado un éxito considerable en los ambientes del Metal, pero muy reducido fuera de ellos, como su propio manager Cliff Burnstein, declaró en una entrevista:
“Los cuatro discos de estos tíos sólo se oyeron en unas 10 radios de América. Sólo habían hecho un videoclip, y fue al final, en el cuarto álbum. [Se refería a One del ‘...and Justice for All' ] Hacían siempre sus discos de acuerdo con sus conocimientos musicales y tecnológicos. El álbum negro tenía una orientación musical diferente.”
      Con el disco negro, se expandieron, su música empezó a llegar a gente que no sólo oía metal.

     El éxito fue enorme y ganaron el grammy como ya dije antes, aunque les costó algunas críticas por parte de sus fans más radicales y fundamentalistas, por el cambio de rumbo y estilo.

     Pero el caso es que ellos mismos se habían dado cuenta de que tenían que evolucionar. Hetfield, el vocalista dijo: “Creo que después de oír el álbum ‘Justice’ vimos que necesitábamos orientación. No estoy menospreciando el álbum [...] pero es fácil reconocer quién lo produjo y quién hizo las mezclas. La percusión y las guitarras están muy altas, o sea: Lars y yo.”

      Y de hecho el bajista Jason Newsted tampoco estaba contento con el resultado porque el bajo casi no se oía.

      Y la guía le llegó de la mano del productor canadiense Bob Rock (anteriormente conocido por ser el líder del grupo The Payola$). Cuando Metallica estaba actuando en Vancouver, su ciudad, fue a verlos tras el concierto, y según Lars Ulrich...
“...se sentó y fue sincero con nosotros. Se sentó y dijo: ‘Os he visto tocar en directo unas cuantas veces y también he escuchado vuestros discos. Tíos, aún no habéis grabado un disco que logre capturar lo que hacéis en directo’. Y nosotros pensamos ‘Perdona pero ¿quién coño eres tú?”
      Pero finalmente decidieron aceptar su ayuda, aunque con desconfianza la principio, y algunos meses después le mandaron una maqueta con versiones inacabadas de algunos temas de lo que iba a ser su nuevo disco.

      Tan inacabada que por ejemplo el single y primer tema, Enter Sandman, pese a ser la primera canción del disco que compusieron aún no tenía ni título. No era extraño pues siempre construían la canción a partir del riff y le iban añadiendo cosas y sólo cuando tenían la música prácticamente completa, Hetfield se ponía a escribir una letra.

    De hecho el característico riff inicial de Enter Sandman se le ocurrió al otro guitarrista Kirk Hammett, y cuando finalmente le pusieron título fue Sandmans of the World. Sin embargo, el riff original de Hammett era un poco distinto, y a sugerencia de Lars Ulrich lo modificaron un poco.

     Aquí tenéis un fragmento de cómo era el riff orginal (Lars le pide a Kirk que lo toque) seguido de un corto fragmento del riff que decidieron, y finalmente la versión completa tal como se incluyó en el inicio de la canción.

  [Como de costumbre, bajo cada imagen hay un reproductor de audio para poder escuchar la canción. Dado que el reproductor está basado en flash (swf) no es compatible con el sistema iOS, así que si estais leyendo esto desde un dispositivo móvil de Apple (iPhone, iPad, iLoquesea,...) probablemnte no os funcione.]

       Durante las mezclas, la  idea era que el primer single y la primera canción del disco fuera Holier Than Thou, pero Hefield se empeñó en que era mejor Sandman, y después de varias discusiones con Ulrich y de cambiarle el título, acabó saliéndose con la suya.

      Una de las primeras tareas de Bob Rock fue concentrarse en el tempo, en el ritmo de las canciones, y convencer a la banda de que tenían que bajar tanto el volumen de algunos de los instrumentos, porque se tenían que oír todos, como el tempo de los temas, porque, como acabó reconiciendo Ulrich: “...me acuerdo que siempre estaba hablando de que si teníamos ritmos muy rápidos, luego podríamos hacer menos cosas en la producción y para el desarrollo de la canción. Había más posibilidades de que las canciones más lentas evolucionaran hacia otras direcciones y fueran más interesantes. Pensaba que los ritmos más rápidos estaban más restringidos.”

      Otra de las cosas que hizo fue cambiarles la forma de grabar. Hasta entonces cada uno grababa su parte del tema por separado en el estudio, tantas veces como fuera necesario y luego mezclaban las mejores temas. Esto les iba bien con sus costumbres porque a James Hetfield le gustaba grabar de día, por la mañana, pero Lars Ulrich era un tipo nocturno, que dormía durante casi todo el día y se presentaba a grabar por la noche.
      Pero con Bob Rock empezaron a grabar casi siempre todos juntos, haciendo muchas tomas, 30 e incluso a menudo 40, de cada canción, y a partir de esas tomas se mezclaban las mejores partes de cada una en un proceso largo y laborioso.

     No fue fácil, Ulrich declaró posteriormente en una entrevista:
“El tipo no era tímido ¿sabes? Se sentaba allí y decía todas sus ideas, soltaba los mayores disparates musicales [...] Los nueve meses que pasamos en esa sala [en el estudio] fueron un verdadero infierno. [...] ...pero Bob nos enseño una nueva forma de hacer música. Fue fantástico”.
      Esas decisiones del productor se notan en todo el disco, pero en particular en temas con Sad But True o The Unforgiven.
     El otro gran éxito del disco, Nothing Else Matters, en principio ni siquiera iba a ser un tema de Metállica. Era un tema de Hetfield, que según contó surgió casi por casualidad: “Estaba hablando por teléfono, con la guitarra en el regazo. Estaba hablando y empecé a tocar las cuerdas así: eran notas abiertas [con las cuerdas al aire]. Después dije ‘tengo que colgar’. Empecé a hacer acordes, y así fue como empezó.”

     Por su temática y su estilo, Hetfield pensó en mantenerlo como un tema “privado”:
“En Nothing Else Matters la letra habla de estar de gira durante mucho tiempo, de echar a la novia de menos en casa. En el fondo habla de la distancia y de los lazos y todo eso.”
[...]
“No era mi intención que fuese una canción de Metállica. Era una canción para mi, sobre mis sentimientos. Era muy personal para una banda. Nunca pensé que les gustase. Creía que iban a decir que no era material para Metallica”.
     Pero se equivocaba, Ulrich la oyó y le gustó, y se alió con el productor Bob Rock para convencer a los demás de que la grabaran, de que ¿por qué no? ¿por qué iban a ponerse límites con respecto a lo que debían grabar o no?
    Aunque Bob fue un paso más allá y sugirió incluir una orquesta como acompañamiento, y convenció a los demás de que sería interesante hacerlo. Pero precisamente fue Hetfield el más difícil de convencer:
“No tenía ni idea de cómo hacerlo. Estaba avergonzado porque no sabía ni si escribir música. Cuando llegue la orquesta ¿cómo tengo que explicárselo?¿como funciona esto? [...] Pero Bob me dijo: ‘no te agobies, buscaremos a alguien que sepa escribir orquestaciones’.
     Y contactaron con Michael Kamen, arreglista, director de orquesta y compositor de bandas sonoras y le preguntaron ¿Quieres hacer una canción con Metallica?. La primera reacción de Kamen fue preguntar: “¿Cómo?¿Los Metallica quieren una orquesta?” [...] “Así que les pedí que me enviaran la canción. No sabía lo que esperaban porque no era fan de los Metallica. Pero los conocía y sabía el tipo de música que hacían, o eso cría yo”.

    La canción le sorprendió, porque era una balada, y se puso a trabajar en ella, no simplemente limitándose a seguir la melodía (Kamen opinaba que eso era aburrido y a las orquestas no les gustaba tocar así) sino componiendo algunas líneas de acompañamiento que tocaría la orquesta. Lo grabó y les envió las cintas de vuelta. Nunca se vieron durante todo el proceso y Kamen no obtuvo ninguna respuesta, por lo que supuso que al grupo no le había gustado su trabajo. Y más cuando oyó el disco ya publicado, porque habían dejado muy poco de la parte de la orquesta en la canción ya terminada. Ulrich, hablando del tema dijo “Ahora que lo pienso, podíamos haber aumentado su parte un poco más. Me acuerdo de la orquesta. En la mezcla recuerdo que bajaron el sonido de la orquesta.”

     Pero el caso es que grabaron una versión, distinta de la incluida en el álbum, con la orquestación completa y mucho más simple en la parte del grupo: la voz y la guitarra de Hetfield. Medio en broma la llamaron ‘la versión para ascensor’ porque les recordaba a los temas tipo hilo musical para los supermercados, centros comerciales.... o ascensores.

Kamen fue uno de los que estaba entre el público durante la ceremonia de entrega de los Grammys de la que hablaba al pricipio, cuando el disco "Metallica" ganó: “Fui a los bastidores y entré en su camerino. Les dije: ‘Hola, soy Michael Kamen. Fui yo quien escribió las pautas para Nothing Else Matters.’ Y ellos dijeron: ‘Tío, nos encantan’. Bueno, ‘Sois muy simpáticos, pero casi no se pueden ni oír en el disco’. ‘Ya pero oye esto’. Y sacaron una cosa de la maleta.”

      Lo que sacaron fue las cintas que contenían ‘la versión del ascensor’. Este tema, aunque no aparecía  en el disco negro, fue finalmente editado, incluyéndolo en el CD-Single de Sad But True, y consiste en una versión acústica de la canción, sólo con la voz y la guitarra acústica de Hetfield, pero con el acompañamiento de la orquesta. Os dejo ambas versiones, la del disco, con poco del trabajo de Kamen en él, y la versión para ascensor.



     Michael Kamen se quedó impresionado:

“Les dije ‘¿Sabéis una cosa? Sois fantásticos, deberíais dar conciertos con orquesta’ Y ellos dijeron ‘¿Qué?¿Un concierto entero?’. Respondí que sí. Ellos dijeron que se lo iban a pensar. Hablamos y poco más y después nos despedimos.
Pasaron ocho años. Ocho años enteros. De repente sonó el teléfono. Era mi agente y me dijo ‘Hola, estoy aquí con Cliff Burnstein [el manager de Metallica]. Los Metallica harán ese concierto.’ ¿Qué concierto? ‘Aquel del que hablasteis hace poco’ ¿Hace poco? ¡Fue en otra vida! Así son los Metallica.”.
      Y se pusieron manos a la obra. Finalmente, en 1999 grabaron un disco en directo, con la San Francisco Symphony Orchestra dirgida por Michael Kamen, y lo llamaron S&M, con la S estilizada imitando una clave de sol, en referencia a la orquesta sinfónica y la M con la tipografía característica del logotipo de Metallica. Como compositor de bandas sonoras para películas, Kamen era admirador del maestro Morricone, y admemás recordaba que al principio del tema The Unforgiven los Metallica habían incluido una corneta, pero pasada al revés, de atrás hacia delante, lo que el grupo pensaba que le daba un cierto aire a spaghetti western. Juntando las dos cosas, Kamen propuso que el concierto se abriera con un tema épico de Ennio Morricone: The Ecstasy of Gold (el éxtasis del oro), tomado de la banda sonora de El bueno, el feo y el malo.

      El resultado fue el que podéis ver y oír en este video, del comienzo del concierto (que incluye además la parte instrumental de Ride The Lightining conocida como La llamada de Ktulu). No era la primera vez que se hacía, de hecho ya lo habían hecho antes otras bandas en varias ocasiones (los primeros probablemente los Deep Purple en sus inicios, allá por 1969 con su Concerto for Group and Orchestra) pero el resultado es sencillamente impresionante.



      Para no hacerlo más largo de lo que ya está siendo, terminaré de contar la historia aquí, en el siguiente post, hablando de los otros contendientes, los Jethro Tull.

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