De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

jueves, 31 de enero de 2013

Downton Abbey. Telenovela elegante


     Downton Abbey es una de esas series británicas impecablemente ambientada, rodada e interpretada como probablemente solo los ingleses sean capaces de hacer. Una serie de época que recuerda a novelas del siglo XIX como las de Jane Austen, o las hermanas Brontë, o a sus adaptaciones al cine.

     A lo largo de las tres temporadas emitidas hasta ahora, la serie cuenta varias historias en paralelo, pero todas ellas centradas alrededor de los Crawley, una familia de la aristocracia rural inglesa, y sus sirvientes, es decir tanto historias de los señores como historias de los criados, pero en un mundo que está empezando a cambiar, pues ya no se trata de una serie de época victoriana del siglo XIX, sino que está ambientada a principios del XX. La sociedad está empezando a cambiar, aunque los personajes más retrógrados y conservadores no lo vean o se nieguen a aceptarlo, y eso se refleja en la serie en pequeños detalles (la llegada del teléfono a la casa señorial, o de los primeros automóviles) o en temas de mayor enjundia (como el nacimiento de una incipiente clase media, los movimientos sindicales o sufragistas, etc.)



     La historia comienza en abril de 1912, cuando a la familia Crawley le llega la noticia de la muerte del heredero del actual conde de Granthan en el hundimiento del Titanic.

    Este hecho supone una gran preocupación para el conde Robert Crawley, pues décadas antes logró salvar la hacienda (la casa palaciega y las propiedades rurales) gracias al dinero que, por matrimonio, le aportó su esposa Cora, una rica americana que ganó el título mientras aportaba la fortuna. Sin embargo, al no tener hijos varones (sólo tres hijas casaderas) no pueden heredar, con lo que no solo perderían las propiedades, sino también la fortuna de la rama materna.
     Esto estaba solucionado mediante un matrimonio planeado, pues el heredero, un primo lejano, estaba comprometido con Mary, la primogénita de la familia. Con el fallecimiento de aquel, el nuevo heredero legítimo, es un pariente lejano, un abogado de clase media llamado Matthew Crawley que llega al pueblo acompañado de su madre, la viuda de un médico acomodado.

     Todos miran con desconfianza a Matthew y a su madre, pues representa a esa clase media acomodada que está naciendo, con nuevas ideas y nuevas costumbres, que ya no implican mantener una pequeña legión de sirvientes (les basta “sólo” con una cocinera y un valet de chambre). Y en particular Violet, la madre de Robert y por tanto la condesa viuda, que representa a la más rancia aristocracia, sus costumbres y su modo de vida.

     Por otra parte, la posible solución que está en la mente de todos es lograr casar a la niña, a Mary, con el nuevo heredero. Pero ni Matthew parece muy interesado, ni tampoco Lady Mary, una jovencita caprichosa, bastante altiva y un poco egoísta, está muy por la labor.

     Las otras dos hijas en edad de merecer son Sybil, la pequeña, una chica moderna, que se interesara más por temas algo ajenos a la aristocracia como la política, los movimientos sindicales, las sufragistas y el voto para la mujer, y Edith, la hermana de en medio, a la que corroe un poco la envidia porque se sabe la segundona y se siente a la sombra de su hermana mayor, con la que no se lleva demasiado bien, y un poco menospreciada por todas las atenciones que le dedica la familia.



    Así tenemos diferentes subtramas, como la relación entre Mary y Matthew, los enfrentamientos y zancadillas entre Mary y su hermana Edith, el antagonismo entre Violet, la rancia abuela de la familia e Isabel, la madre de Matthew, o las historias particulares y un poco ajenas a todo esto de la pequeña Sybil.

    Pero esto es en la parte “de arriba”, de los señores. En la parte “de abajo”, entre el ejercito de sirvientes (mayordomo, ama de llaves, cocinera y ayudante, chofer, ayuda de cámara, y un surtido de doncellas, lacayos, y demás) también existen sus propias historias y rivalidades.

     Probablemente la historia más interesante de esta parte sea la de Bates, el nuevo valet o ayuda de cámara del conde, que este contrata por haber servido con él en el mismo regimiento del ejército, pese a estar lisiado, pues cojea debido a una herida de guerra.

    Esto no le granjea precisamente las simpatías de Carson, el mayordomo y verdadero rey entre los sirvientes, que piensa que no va a ser capaz de desempeñar su trabajo, ni tampoco de la mayoría del resto de la servidumbre, que envidia la confianza que el  conde deposita en él y su reputación de recto e intachable.

     Y así tenemos subtramas basadas sobre todo en los enfrentamientos de Bates con la señora O’Brien, la doncella de la señora, o con el ambicioso Thomas, uno de los lacayos y protegido de O’Brien, o la atracción mutua que sienten Bates y Anna, otra de las doncellas.

     Probablemente la referencia y el precedente más obvio de esta serie sea otra serie británica de época: Arriba yabajo, hecha a principios de los años 70, pero con muchos menos medios y presupuesto que esta. Pero la verdad es que debido a cuando se emitió esta serie yo no la vi, y no guardo ningún recuerdo de ella para poderla comparar. También recuerda a películas como Lo que queda del día, en especial en lo que se refiere a los paralelismos entre Carson, el estirado mayordomo y el personaje al que interpretaba Anthony Hopkins, y a su contrapunto, la señora Huges, el ama de llaves, mucho más flexible y asequible (un poco parecido al personaje que en la película interpretaba Emma Thompson).

     Pero por debajo de esta pátina elegante de serie de época, en el fondo, no nos engañemos, esta serie tiene una estructura muy parecida a la de una telenovela, con sus amoríos, enfrentamientos y odios entre los personajes.

     Lo que ocurre es que no está ambientada en una hacienda en Venezuela, ni en un viñedo de California, o en una familia Tejana metida en negocios del petróleo, sino en la campiña inglesa, y centrada en la pequeña aristocracia rural inglesa de principios de siglo. Así que la serie permite que público de muy diverso tipo se enganche y disfrute un culebrón, sin sentirse culpable por ello. Entre otras cosas porque además la calidad con la que está hecha supera con mucho a la calidad de las telenovelas, incluso a las norteamericanas.


     Bueno, vale,... quizás la comparación con una telenovela sea excesiva, pero desde luego si que estamos ante un melodrama de manual, un género con cierto pedigrí, pero que no es precisamente el más valorado ni el más habitual en las series actuales de calidad.

      En general es una buena serie, incluso notable en muchos aspectos. Pero también tiene algunas sombras, no todo son cosas buenas.

    Por ejemplo, la ambientación, impecable en los exteriores, los decorados, el vestuario, pero probablemente poco verosímil en lo que respecta a la relación entre los amos y los criados, y a ciertas libertades y familiaridades que ambas partes se permiten, y que sospecho que distan bastante de lo que ocurría en realidad.

     O también cierto maniqueísmo. En general los personajes buenos son muy buenos, y los malos son muy malos. Por ejemplo, el conde es noble, ecuánime, razonable, y normalmente si se muestra injusto es por desconocimiento. Bates o la señora Hughes son modelos intachables de virtud y rectitud. Y en cuanto a los malos, O’Brien y su protegido Thomas son ruines, envidiosos e incapaces de cualquier buena acción, siempre maquinado y conspirando.

     Quizás uno de los personajes más interesantes, por su evolución y por ser de las más complejas y menos planas es el de Edith, la segundona, sobre todo en las últimas temporadas.

     Esto varía un poco a lo largo de la vida de la serie, que hasta ahora está compuesta por 3 temporadas de 8 capítulos más un capítulo especial navideño (salvo en el caso de la primera), no por su temática, sino porque se emite en navidad, con doble duración que aunque sigue la trama general está un poco más desconectado del resto.

    Así, a pesar de todo lo dicho, la primera temporada es muy buena, pero por ejemplo la segunda temporada baja bastante para mi gusto: las subtramas se fragmentan, aparecen historias y personajes que no llevan a ninguna parte o que simplemente se resuelven deprisa y corriendo en un par de episodios, sin que luego nunca más se sepa, etc. Afortunadamente la tercera temporada vuelve a centrarse en la historia o historias principales y para mi gusto recupera el pulso y la calidad originales. Además a lo largo de esta última temporada (aunque no exclusivamente en ella) ese maniqueísmo que antes mencionaba se va difuminando, los personajes ya no son tan planos e incluso los más malos como por ejemplo Thomas, empiezan a tener debilidades y motivaciones más altruistas. Incluso de Violet, la abuela, empezamos a conocer sus razones y sus motivos para su rancio comportamiento.

     En cualquier caso, es una serie que merece la pena ver, y que espero que en la cuarta temporada (ya anunciada para la primavera) mantenga la línea ascendente y de recuperación de la temporada anterior.

P.D.: Un dato curioso; el creador de la serie anunció en una entrevista a un periódico a finales de septiembre pasado que estaba trabajando en una precuela de la serie, que comenzaría cuando se conocieron Robert y Cora, y se centraría alrededor del compromiso entre ambos para establecer su matrimonio concertado.

1 comentario :

  1. Yo no veo esta serie, pero la verdad es que suena mucho a telenovela (lo que no me gusta para nada), yo veo series como True blood, Orphan Black, Vampire diaries, Games of Thrones.. a las que varios las consideran una “soap opera” por ciertas situaciones o por triangulos amorosos, yo no las concidero “telenovelas“, pero Downton Abbey si me suena como una, de verdad vale la pena por la calidad y la elegancia? tiene algo más que sea especial y diferente? Será mejor que cualquier telenovela que haya existido o es más de lo mismo? Llamarla telenovela es lo correcto? Espero que alguien que la vea me responda, me dió curiosidad.

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