De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

martes, 26 de febrero de 2013

Firefly. El salvaje y futuro oeste


      En 2002, un tipo llamado Joss Whedon, conocido sobre todo por ser el creador, guionista y productor de la serie de éxito Buffy Cazavampiros, creó para la cadena FOX una serie de ciencia ficción atípica y un tanto friki llamada Firefly.

      La serie transcurre en un futuro lejano, en el siglo XXVI, justo cuando ha acabado una guerra civil entre La Alianza y los mundos exteriores, o planetas fronterizos, que han perdido estos últimos. Y cuenta las vicisitudes de un grupo de personajes, que lucharon en el bando perdedor, y que ahora sobreviven bordeando la legalidad en la mayoría de las ocasiones, como tripulación de la Serenity, una nave estelar de carga de la clase Firefly (de ahí el nombre de la serie).

     En teoría son transportistas autónomos, una especie de camioneros del espacio, que se ganan la vida alquilando su nave para transportar cargamentos entre los planetas y las lunas exteriores, aunque en la mayoría de las ocasiones, transportan contrabando bajo las narices de las fuerzas del orden de La Alianza.


     Lo que hace original a la serie es realmente su ambientación. La Alianza parece aglutinar elementos culturales de las superpotencias actuales del mundo, y así encontramos elementos occidentales, pero también chinos, o al menos orientales: de esta forma, mezclados con una ambientación occidental aparecen en la serie elementos como palillos para comer, o ideogramas y caracteres parecidos a los chinos o japoneses.

     Mientras que los mundos centrales presentan un alto nivel tecnológico y están fuertemente controlados por La Alianza, que ha ganado la guerra de unificación,  los mundos exteriores que fracasaron en su intento de mantenerse fuera de su control, están más atrasados tecnológicamente, siguen siendo mundos poco controlados por el gobierno central y en ellos impera bastante la ley de la frontera.

      Y esta es la originalidad de la serie, pues en estos mundos nos encontramos caballos, ganado, ranchos polvorientos, etc. Básicamente los mundos exteriores son el salvaje oeste, pero con electricidad y naves espaciales.

      De hecho, salvo quizás los indios, no faltan muchos de los grandes arquetipos del western: ganaderos, cuatreros, pistoleros al servicio del dueño del rancho más grande y poderoso,… por haber, hay hasta una escena de asalto a un tren en marcha, al más puro estilo del western, claro que “adaptado” a la época futura: el tren circula por levitación magnética, y el asalto no se produce a caballo, sino desde una nave que lo persigue volando.

      El resultado es una mezcla bastante friki, original y desenfadada de western y ciencia ficción, que no te debes tomar demasiado en serio ni de forma muy purista con los géneros o con la verosimilitud si quieres disfrutarla.

    Al finalizar la guerra, el capitán Malcolm Reynolds, al que todos llaman Mal, junto con su primera oficial Zoey, ambos “casacas marrones”, es decir veteranos del ejército rebelde y perdedor, adquieren una nave de transporte, y junto con Wash, el piloto y marido de Zoey, Kaylee, la desenfadada, siempre jovial y a menudo un poco ingenua mecánica, y Cobb, el tipo duro, empiezan su negocio como transportistas libres.

    Básicamente actúan como camioneros, entre los distintos mundos de la frontera, llevando cargas no siempre legales, metiéndose en problemas con las autoridades de La Alianza, con los caudillos locales de los mundos en los que aterrizan, o con los que les contratan sus servicios. Siguiendo con esa peculiar mezcla de géneros, les toca transportar desde un cargamento de medicinas para una colonia minera, hasta ganado (sí, sí, vacas que dejan repleta de estiércol la bodega de carga de la nave). Lo que se tercie.

      Además, tienen una curiosa asociación de negocios con la bella Inara, una “acompañante”, a la que le tienen alquilada una de las dos lanzaderas de la nave. Inara es una mezcla de prostituta de lujo, cortesana y geisha, pero a diferencia de las prostitutas del salvaje oeste del siglo XIX, las “acompañantes” del siglo XXVI son respetadas, gozan de estatus y prestigio social, y están muy bien consideradas. Son caras y exclusivas, y eligen ellas a sus clientes de entre quienes solicitan (y se pueden permitirse) sus servicios.

      Al estar tan bien consideradas, el hecho de transportar a una acompañante abre puertas y sirve de pasaporte en muchos mundos, por lo que la asociación es mutuamente beneficiosa: Mal se beneficia del prestigio que da llevar a bordo un “salvoconducto” como Inara y ella obtiene un medio de transporte entre los distintos mundos exteriores para poder llegar  hasta sus clientes. Además existe a lo largo de la serie un continuo tira y afloja entre ambos, porque Inara no es parte de la tripulación, y no recibe órdenes de Mal, y además se atraen mutuamente aunque ambos son lo suficientemente testarudos como para no reconocerlo.

      Ese es el trasfondo de la serie, el escenario, y lo que de lugar a la mayoría de las historias episódicas de la misma, es decir tramas que se plantean, tienen lugar y se resuelven dentro del mismo capítulo. Para la trama general, es decir para el argumento que se extienda lo largo de toda la serie, la historia es otra:

      En el primer episodio, Simon Tam, miembro de una respetable y rica familia de los planetas centrales, y un cirujano acomodado y de prestigio alquila los servicios de la Serenity para trasportar una misteriosa carga. Esta carga resulta ser su hermana, River Tam, un enigmático y extraño personaje, del que averiguamos pronto que es una superdotada, con alguna clase de poderes psíquicos, que pasó de ir a estudiar a una prestigiosa institución de La Alianza, a ser ella misma, sin su consentimiento, sujeto de estudio y experimentación,  lo que la han vuelto completamente psicótica, medio esquizofréncia, o como simplemente dice la tripulación de la Serenity: loca.

     Simon rescata por la fuerza a su hermana River y esto los convierte a ambos en fugitivos a los ojos de La Alianza, y de paso involucra a Mal y su tripulación, que ya de por si no eran demasiado amigos de las autoridades y bordeaban bastante la ilegalidad en sus trabajillos habituales.

    El último personaje fijo de la serie es el reverendo Derrial Book, una especie de predicador con un pasado misterioso del que conocemos poco (quizás fue un miembro de la alta jerarquía de La Alianza) que acaba siendo un pasajero permanente de la nave, casi como si se hubiera convertido en el capellán de la Serenity.

      Y con estos mimbres teje Joss Whedon su particular cesto en el que cabe un poco de todo. La verdad es que la series es un batiburrillo en donde tiene cabida todo tipo de situaciones, desde persecuciones espaciales, hasta prostíbulos en medio de un planeta polvoriento al que acuden los vaqueros. Pero el resultado final, aún distando bastante de ser una obra maestra, o una serie que vaya a pasar a los anales de la historia de la TV, es muy entretenido y desenfadado, y disfrutable si la ves con apertura de miras.

       Dije antes que era una serie un tanto friki y que no iba a pasar a la historia de la TV, pero el caso es que mientras lo primero si que es cierto (para que os hagáis una idea, Sheldon Cooper, el friki más friki de Big Bang Theory, era un fan incondicional de la serie y se molestó mucho cuando la cancelaron), lo segundo no lo es del todo:
      Tras ser cancelada después de haber emitido sólo 11 de los 14 episodios de los que constaba la primera (y a la postre única) temporada, la serie ganó cierto prestigio entre una pequeña legión de seguidores, que escribieron montañas de cartas a la FOX pidiendo que se revocara la cancelación. Este público fiel, amante de los comics y de la CF hizo que la edición en DVD se vendiera muy bien (de hecho mejor que la mayoría de las ediciones en DVD de otras series) que se creara una franquicia bajo la que se han publicado media docena de comics, y que incluso se estrenara, unos años después, en 2005, una película, Serenity, dirigida por el propio Joss Whedon, como continuación a la serie cancelada, y que viene a resumir en poco menos de dos horas lo que habría sido el argumento de la segunda temporada de la serie si esta no hubiese sido cancelada.

      En definitiva una serie sin mucha enjundia pero para pasar un rato de palomitas sin tener que comerte mucho el tarro.



4 comentarios :

  1. Jolines tiene más de un 8 en filma, para no tener enjundia no está mal. Tú le das muy poco pero la recomiendas y tiene una pinta muy curiosa, igual me animo.
    Lo que pasa es que estoy pensando empezar Braking Bad, que supongo me la recomiendas mucho más...

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  2. Gracias por quitar la verificación de palabra, lo odio! :D

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  3. Gran serie, incomprendida por muchos sin duda, que la socarronería y el humor estén muy presentes en ella no significa que sea una serie de charanga y pandereta para pasar el rato. Ocurren muchas cosas bajo la capa humorística. Me la he vuelto a ver no hace mucho y no solo ha envejecido muy bien con los años si no que además me ha vuelto a indignar muchísimo que sólo hicieran una temporada de esta Joyita.

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    1. Pues no se si es una Gran Serie, pero desde luego es muy entretenida. Por lo menos a mi me lo pareció. Gracias por tu comentario.

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