De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
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jueves, 14 de febrero de 2013

Hell on Wheels: La respuesta de AMC a Deadwood


      El western, que según se dice es el único género que inventó el cine, no se prodiga mucho en TV. De hecho, entre las series modernas, la pionera, como en tantas otras ocasiones, fue la HBO cuando creó la magnífica Deadwood a mediados de los años 2000, pero fue más una excepción que la regla.
      Una vez que pasó tiempo suficiente (5 años) desde que Deadwood terminó, la cadena AMC, que últimamente se está posicionando como una seria competencia a la HBO con series como TheKilling, Walking Dead, Mad Men o Breaking Bad decidió hacer su propio western en formato serie: Infierno sobre ruedas (Hell on Wheels), que aunque realmente puede que no se la respuesta de AMC a la serie de la HBO, al estar bastante separadas en el tiempo, por temática y por estilo no se libra de comparaciones con su predecesora.



    En teoría Hell on Wheels cuenta la construcción del primer ferrocarril intercontinental de los Estados Unidos, en la década de 1860, cuando la Central Pacific comenzó a construir desde California en dirección Este y la Union Pacific hizo lo propio desde el medio-oeste en dirección Oeste. En concreto se centra en esta última, y en su avance por las tierras de los indios Cheyennes en el territorio de Nebraska.
      Digo que en teoría cuenta la construcción de un ferrocarril, porque creo que más bien esto es la excusa, el “escenario” dispuesto para contar otras historias. Realmente no te da la impresión de estar viendo las dificultades de la construcción y el lento avance del ferrocarril.

      La serie comienza en 1865, recién acabada la Guerra de Secesión, y su protagonista es Cullen Bohannon, un soldado que luchó en el bando perdedor, pues era Confederado, y que ya en la primera escena vemos como sólo parece tener un objetivo: la venganza, le lleve esta donde le lleve.
     Vengar la violación y muerte de su mujer a manos de soldados norteños durante la guerra, es su único objetivo, y la búsqueda del grupito de hombres que lo hizo lo lleva hasta las obras del ferrocarril, en concreto a Infierno, que es como llaman sus habitantes a un sórdido, sucio y miserable campamento de tiendas donde se alojan los trabajadores del ferrocarril.


       El personaje de Bohannon, el protagonista, es probablemente el más interesante de la serie. Está lleno de contradicciones: es un buen hombre, o por lo menos lo fue, pero está sediento de venganza y no titubea en usar la violencia en un entorno tan violento como aquel. Incluso para ser un sudista, un confederado, es atípico: tuvo una plantación, y tenía esclavos, pero a diferencia del resto de los confederados, los liberó antes de  que empezara la guerra, y comenzó a pagarles como braceros libres, pese a que le costó la incomprensión de sus vecinos y casi lo arruina económicamente.

     Infierno, un conjunto de tiendas de lona asentadas sobre un barrizal inmundo (la ambientación en esto si que está muy lograda) es el poblado/campamento donde se alojan los trabajadores del ferrocarril, casi todos inmigrantes, en su mayoría irlandeses, y negros, que pese a ser esclavos recién liberados siguen siendo tratados casi como antes de la emancipación, pues como dice un personaje: “trabajan el doble y cobran la mitad”. Y junto a los trabajadores, toda la caterva de prostitutas, buscavidas,... y demás que arrastran con ellos.

     Así por ejemplo tenemos personajes como  Eva, una de las prostitutas, muy apreciada entre los lugareños y muy reconocible porque tiene la cara tatuada pues fue capturada de niña por los indios y pasó toda su infancia con ellos, o los hermanos McGuinees, unos irlandeses que se ganan la vida con un espectáculo de linterna mágica, al reverendo Cole, que quiere mediar entre los blancos y los indios para evitar la guerra entre ellos o Joseph Luna Negra, hijo de un jefe indio pero convertido al cristianismo que ayuda al predicador, etc, etc.

      Y también Elam, un ex esclavo que realmente es mulato pues era el bastardo del amo de la plantación, y uno de los pocos con cierta cultura (le enseñaron a leer de niño) además de la rabia y la rebeldía de todos los demás que pese a ser libres, siguen siendo tratados por los blancos casi como antes de la guerra.

      Pese a no tener a priori demasiados intereses en común, y de hecho se enfrentan en algunas ocasiones Elam y Bohannon acaban trabando cierta especie de amistad, a raíz de que uno ayuda al otro sucesivamente en determinadas situaciones.

       El “malo” de la serie es Thomas “Doc” Durant, un hombre de negocios e inversor sin escrúpulos que es quien está promoviendo la construcción del ferrocarril.

      Durant es un personaje histórico que existió realmente: era vicepresidente de la Union Pacific cuando el ferrocarril fue finalmente completado en esa famosa foto, que seguro habréis visto, de las dos locomotoras de ambas compañías encontrándose en Utah, donde se fijó la última traviesa de la vía con el último clavo.
      En la serie (más o menos como en la vida real)  Durant tiene oscuros negocios financieros y relaciones políticas con el gobierno federal que le permiten financiar la construcción gracias a las generosas subvenciones.

     Pero para que os hagáis una idea, el gobierno paga por kilómetro construido, a más kilómetros más dinero, luego a Durant no le importa demasido si el ferrocarril da algunos rodeos y no tiene tantos tramos rectos como se pudiera pensar a través de las grandes y llanas praderas del medio-oeste.

      Esto le causa algunas discusiones con su topógrafo, Thomas Bell, quien, en compañía de su esposa Lilly Bell (la protagonista femenina) está al principio de la serie internado en territorio indio, cartografiando los mapas vitales para el trazado del ferrocarril, e imprescindibles para poder afrontar el cruce de las montañas rocosas cuando las obras lleguen hasta ellas.

      Sin embargo, mientras en temas como la ambientación general, o el carisma de su personaje protagonista (Bohannon) la serie resiste bien las comparaciones con su predecesora Deadwood y con su protagonista Bollock,  aquí por ejemplo no le llega a la altura de los zapatos al malo de Deadwood, Al Swearengen. Durant puede que tenga más estilo vistiéndo y desenvolviéndose con los políticos que Swearengen, pero en todo lo demás, gana el cantinero de Deadwood.

      En realidad, puestos a elegir un malo realmente malo e interesante en la serie, este sería El Sueco, un oscuro y cruel personaje, alto, delgado, siempre vestido de negro y con una mirada siniestra. que domina con mano de hierro a los habitantes de Infierno.
     El Sueco, que ni siquiera es sueco de verdad, porque como dice él mismo “nací en Noruega”, trabaja como “jefe de seguridad” para Durant, controlando a los trabajadores, a sus capataces y en general a todos los que pululan por el campamento.

       Los 10 episodios de la primera temporada, que es la que única que he visto hasta ahora, aunque hay una segunda y ya han anunciado que harán al menos una tercera, son bastante irregulares. La serie tiene calidad, eso no se le puede negar, pero es un poco errante en lo que se refiere al ritmo al que avanzan las diferentes historias que te quiere contar. Así por ejemplo la historia de la venganza de Bohannon que parecía que iba a ser el eje de la trama queda un poco apartada después de los primeros episodios, mientras que se introducen otras como el oscuro pasado del reverendo, la evolución que tiene el personaje de Lilly Bell, en el que se empieza a profundizar, o el enfrentamiento con los indios, que evidentemente no quieren irse de sus tierras atravesadas por el ferrocarril pero a los que Durant ve como salvajes y no dudará en pedir ayuda a los soldados para que “los desalojen”.

        En definitiva, una serie interesante, aunque no se si logrará mantenerse así en las sucesivas temporadas, con gancho y calidad, que desde luego gustará mucho a los amantes del Western, aunque no se si tanto al resto, y que no debería compararse demasiado con Deadwood, como yo he sido el primero en hacer, porque probablemente saldrá perdiendo en casi todo.





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