De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

jueves, 18 de abril de 2013

Refugio del viento. No sólo de 'Juegos de Tronos' vive R.R. Martin

      Antes de empezar a ser un autor de masas y de paso a empezar a forrarse con la saga de Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin fue guionista de cine y TV, y antes incluso, fue escritor de Ciencia Ficción, aunque siempre mezclada un poco con el género Fantástico, nada de CF “dura”. Y este es uno de esos libros de su primera época.

      Windhaven es un planeta cubierto por un inmenso océano poblado de enormes y letales monstruos marinos y salpicado por algunos archipiélagos dispersos y lejanos entre sí: la única tierra firme. Un mundo en el que lo único que abunda es el océano, las tormentas y el viento. Pocos se atreven a viajar por el peligroso mar (salvo algunos pescadores que no se alejan demasiado de la costa) y son menos aún los que se atreven a surcar el océano entre los distintos archipiélagos. Son los “atados a tierra” como los llaman los “alados”. Porque en Windhaven hay una reducida casta social, formada por personas respetados y reverenciados casi como dioses, que aprovechan lo que para otros es un enemigo hostil -el viento y las tormentas- para volar entre las distintas islas.


 “La niña estaba a punto de volver, como había ordenado su madre, cuando vio el brillo del metal en el cielo. Fue un repentino destello de plata, como si acabara de nacer una nueva estrella que eclipsara a las otras. Estaba más al Norte, sobre el mar. Siguió mirando y, poco después, volvió a ver el destello. Sabía lo que era: un alado había captado los primeros rayos del sol naciente antes de que llegaran al resto del mundo.”

      Muchas generaciones atrás, en el deshabitado planeta Windhaven, se estrelló una nave espacial, una nave propulsada por una gigantesca vela solar, hecha de un material metálico extremadamente fino y ligero, pero prácticamente indestructible que, captando las partículas del viento solar, era capaz de impulsarse entre las estrellas. La nave no estaba diseñada para aterrizar en ningún mundo, y pocos sobrevivieron al naufragio, pero de entre ellos, algunos lograron trocear los restos de la vela para construir grandes alas, ensambladas sobre montantes metálicos articulados hechos metal, los restos de la nave, y que se podían sujetar a la espalda con tiras de cuero.

      Con las enormes alas plegables, de 6 metros de envergadura, y aprovechando las numerosas corrientes de aire, podían volar (más bien planear) entre las distintas islas. Estos seres, torpes en tierra firme (despegan tirándose al vacío desde los riscos más altos y ventosos, aterrizan planeando en las playas, y necesitaban ayuda para quitarse las alas y plegarlas, al menos si quieren hacerlo rápidamente y con cierta elegancia) pero gráciles en el aire, fueron conocidos como los "alados". El resto de los supervivientes, los “atados a tierra”, se fueron dispersando poco a poco por las distintas islas y estableciéndose en ellas, en una tierra dura, pobre, poco fértil y donde el bien más preciado es el metal: su moneda corriente es el hierro.

       Pero la civilización de los primeros hombres que llegaron a Windhaven por accidente fue retrocediendo poco a poco, su tecnología no se conservó, y volvieron a una especie de edad media, un mundo poblado por pescadores, guardianes (soldados), bardos, herreros y mercaderers, en el que cada isla o grupo de islas es casi independiente y está gobernada por una especie de señor feudal: el "Señor de la Tierra”. Los únicos que están por encima de las leyes de los Señores de la Tierra son los alados, a los que estos necesitan, respetan y tratan casi como iguales. Es un orgullo (y una necesidad) que uno o varios alados se establezcan en tu isla. Los necesitan porque, salvo unos pocos intrépidos  bardos viajeros y algunos marineros comerciantes, muy pocos se atreven a surcar el peligroso océano entre las islas, a merced de las continuas tormentas y arriesgando sus vidas frente a  los numerosos y enormes monstruos marinos. 

      Así que los alados son los mensajeros, los correos que llevan y traen noticias y los mensajes oficiales entre las islas, prestando sus servicios a los Señores de la Tierra, y de paso llevando una cómoda y regalada existencia. Los alados son una casta social privilegiada y muy cerrada: las alas, prácticamente indestructibles por el material del que están hechas se han conservado durante siglos y  pasan sólo de padres a hijos, salvo que se pierdan en el mar (cuando algún alado muere en un accidente), o salvo que el alado no tenga descendencia, y entonces el resto de los alados decide quién de entre los suyos debe llevarlas. Admirados por muchos, envidiados por casi todos, y mirados con recelo y animadversión por algunos, no es raro que dejen traslucir un mal disimulado desprecio hacia los atados a tierra.

       Pero los tiempos están cambiando, las antiguas costumbres y las rígidas leyes de los alados pronto van a ser cuestionadas, y será Maris, la protagonista, la hija huérfana de un humilde pescador, la que lo haga. Y ese es el punto de partida de Refugio del Viento, un cuento precioso sobre la libertad de volar y sobre los cambios y revoluciones sociales.

    Se trata de un libro modesto, casi menor, sobre todo si lo comparamos con la posterior saga de Canción de Hielo y Fuego de Martin. Y desde luego mucho más reducido, menos extenso y más abordable.

      El tono del libro es más ligero, y está lleno de poéticas referencias la vuelo, a sentir el viento, y a hacernos entender cómo para los alados, el poder volar lo es todo en sus vidas, y lo duro que resulta tener que ceder sus alas, aunque sea a sus propios hijos.

     Realmente es un libro escrito a cuatro manos, porque Martin lo escribió durante finales de los 70 con Lisa Tuttle, la coautora.

     La verdad es que no he leído ninguna otra cosa de esta mujer, pero por lo poco que se, es parecida a Ursula K. LeGuin: más interesadas por los aspectos “sociales” o “antropológicos” de la ciencia ficción, feminista militante como ella, con personajes femeninos de carácter fuerte al frente de sus obras,....
      Como de hecho ocurre en esta, y como parece ser que es ella misma en la vida real: es la única persona del mundillo de la CF que ha rechazado un premio (el Nebula, uno de los más prestigiosos junto con el Hugo) con el que fue galardonada, al parecer porque opinaba que se lo debían haber dado por otro relato, y no por el que finalmente se lo dieron: de armas tomar.

      Me pregunto cómo, en una época en que no existía Internet y el correo electrónico estaba limitado a unas pocos en universidades, centros militares y grandes empresas, se las arreglaron estos dos para, viviendo en ciudades distintas, escribir conjuntamente un libro: por lo que he leído, se enviaban por correo postal borradores de fragmentos de la novela, acompañados de largas cartas y de conversaciones telefónicas.

      Realmente la novela está compuesta por 3 novelas cortas, muy relacionadas entre sí, con los mismos personajes, y que narran partes distintas de la vida de Maris, la protagonista. Parece ser que cada una de las novelas cortas fue escrita y publicada en revistas separadamente a finales de los años 70, y que en 1981, los autores escribieron un breve prólogo y un epílogo, para darles unidad, y se publicó como novela, en un libro único.

      En fin, razonablemente corta, no muy compleja en cuanto a su historia y a sus personajes, Refugio del Viento es fresca, recomendable y agradable de leer; pero si estás esperando algo al estilo de Juego de Tronos, seguro que quedarás decepcionado, así que si vas con esa idea, mejor ni lo intentes.







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