De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 3 de abril de 2013

The Playboy Club. Cancelada antes de despegar


     Desde que las series de TV están teniendo el éxito y el prestigio que tienen últimamente se empieza a producir un efecto perverso: para empezar, como da dinero y cierto caché producir una serie de calidad, es algo en lo que todas las cadenas quieren participar, por lo que cada  temporada nos inundan con un aluvión de nuevas series, nuevos intentos de repartirse un pedacito del pastel, con el inconveniente de que no es oro todo lo que reluce y muchas veces nos intentan colar gato por liebre, es decir, series normalitas, del montón, más convencionales y menos del estilo de “las grandes”.

     Pero, por otro lado, acaba existiendo tanta oferta que, a poco que la serie en cuestión tarde en arrancar y el público no se sume desde el primer momento, es carne de cañón y acaba siendo cancela antes incluso de empezar y de que le de tiempo a mostrar sus cartas y a despuntar. Probablemente si las dejaran muchas de ellas acabarían mostrando que efectivamente son del montón, y una minoría, no. Aunque nunca lo sabremos.

      The Playboy Club está en este caso: podría haber sido una serie mediocre, o podría haber arrancado y despegado con una historia interesante, pero nunca lo sabremos pues la cadena de TV (la NBC) la canceló tras emitir, a finales de 2011 sólo 3 episodios.


     Era una propuesta un poco arriesgada para una cadena generalista como la NBC (esto no es como la HBO que no emite en abierto y por tanto puede permitirse el lujo de incluir contenido que no sea “para toda la familia”), porque por un lado tenían que edulcorarla y descafeinarla un poco, con el riesgo de quedarse cortos, pero por otro aún así molestaron a grupos conservadores que se quejaron aún antes de que empezara a emitirse. Y es que una serie que pretendía contar la historia de las conejitas Playboy era una propuesta interesante, pero también espinosa.

     Vayamos por partes, lo primero que te explica la serie es que una cosa eran las Playmates, es decir las modelos que posaban desnudas para la revista de Hugh Hefner, y otra las conejitas, las Bunnies, es decir chicas bien parecidas que cantaban, vendían tabaco, o trabajaban de camarera o acompañando en la mesa a los clientes en el prestigioso y exclusivo club que Hefner tenía en Chicago en los años sesenta (luego los abriría en otras ciudades) y que da título a la serie. Al club sólo podían acceder los poseedores de una llave, que los acreditaba como miembros exclusivos, o sus invitados.

     Se nos muestra como las chicas trabajaban en el famoso club, que sólo admitía a dichos miembros, para contribuir a los ingresos familiares, o bien como medio de lograr la independencia económica en una sociedad en la que todavía pasaban de depender de sus padres a depender de sus maridos, y en la que eran pocas las mujeres económicamente autosuficientes. Por lo que deducimos era un trabajo un poco “polémico”, que no todas estaban dispuesta a hacer ni sus familias a aceptar, pero lo suficientemente respetable (no se trataba de prostitutas, ni de modelos de la revista) para que algunas chicas incluso estuvieran casadas o prometidas.

     Claro que también se nos muestra como el objetivo de algunas de ellas es simplemente usar su trabajo en el club como objetivo para dar el salto y llegar a ser Playmate.

     La serie cuenta las primeras semanas de trabajo en el club de Maureen, la recién llegada incluso a la ciudad (con algún oscuro secretillo en su pasado que no quiere revelar a nadie), guapa, ingenua e inocente, y como despierta las envidias y suspicacias no tanto de sus compañeras como de su jefa Carol-Lynne, algo así como la “conejita madre”, la estrella y novia Nick Dalton (un motivo más para estar celosa de la recién llegada) y reina absoluta del club pese a su ya larga carrera y a que está alcanzando la edad para retirarse de su puesto.

     Nick es uno de los asiduos clientes del club, uno de los poseedores de las exclusivas llaves, abogado que tiene aspiraciones políticas (está pensando presentarse a fiscal del estado) y también algunas conexiones con la mafia.


     Una de las cosas positivas de la serie es la ambientación, en particular la musical, con abundantes temas de Soul y de R&B de principios de los 60, cuando se desarrolla la serie, incluidos en su banda sonora aprovechado el hecho de que en el club actuaban en directo algunas de las grandes estrellas de la época, que aparecen retratadas en la serie, como Tina Turner o Ray Charles. Al parecer los planes incluían también que aparecieran en episodios posteriores actuaciones de otras estrellas de la época como Sinatra, Sam Cooke, Roy Orbison o James Brown.


     Pero la trama principal de la serie, aparte de esta y de las historias particulares de las chicas y sus circunstancias personales, es precisamente la interesante, y la que prometía: Apenas Maureen empieza a trabajar en el club, uno de sus miembros, un jefe de una de las familias mafiosas de Chicago, un poco bebido se encapricha de ella y la acosa, llegando a acorralarla en el almacén. Pero la ingenua y angelical conejita se muestra más fuerte de lo que parecía, se defiende, y accidentalmente acaba matándolo.

      Nick descubre por casualidad el resultado de la pelea, y decide ayudar a Maureen, deshaciéndose del cadáver, cosa que previsiblemente les traerá problemas a ambos, pues el mafioso era un hombre poderoso y su desaparición levantará sospechas de los miembros de la familia de la cual era jefe, que lógicamente empezarán a investigar que le ocurrió realmente, si está muerto como sospechan, y quién lo mató.

     Y hasta aquí puedo leer. No por miedo a desvelar más de la trama (todo ocurre dentro del episodio piloto) sino porque cancelaron la serie como ya he dicho cuando empezaban a desarrollar esta y las restantes tramas, sin dar tiempo a confirmar siquiera si, como personalmente creo podría haberse convertido en una buena serie (la historia prometía).

    Aunque al parecer llegaron a rodarse hasta 7 episodios (el último con un par de finales alternativos, uno de ellos para poder cerrar la serie después de una primera temporada, por si no iba bien, y otra para poder continuarla con una segunda), sólo llegaron a emitirse 3, y son los únicos que he visto y en los que me baso para juzgar la serie.

     Un poco inexplicable para mí, sobre todo teniendo en cuenta que series que prometen mucho menos en sus inicios que ésta reciben al menos el beneficio de la duda y emiten al menos una temporada completa. Por ejemplo, Pan Am (una comedia romántica de azafatas) se estrenó en una cadena rival (la ABC) simultáneamente a esta, y emitieron la temporada completa: 14 episodios, antes de cancelarla.
     Una pena, porque prometía y podría haber sido una serie interesante (o quizás a la postre otra serie mediocre como Pan Am) pero nunca lo sabremos.


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