De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
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lunes, 13 de mayo de 2013

In The Flesh. No es otra de zombis


     Lamentablemente muchas series buenas acaban estropeándose por el afán de exprimir demasiado la gallina de los huevos de oro, a base de alargamientos innecesarios y de repeticiones del mismo esquema, temporada tras temporada, van estropeando lo que una vez fue bueno o incluso excelente.

     Si además hablamos de una serie de zombis, podríamos apostar casi seguro a que es una candidata firme a sufrir este mismo problema. Pero con In The Flesh pasa justo lo contrario: por una parte no es una serie más de zombis típica, en absoluto, y por otra daba para más, para mucho más... y lamentablemente parte de lo que gana por un lado lo pierde por el otro.


    Fiel a la idea de hacer miniseries, los británicos de la BBC desarrolla una idea muy original en una miniserie muy corta: sólo 3 episodios de una hora de duración cada uno. Y hasta donde yo se, con una trama cerrada: no más episodios, no más temporadas.

    Decía que no es una serie de zombis típica, porque en lugar de relatarnos el típico Apocalipsis Zombie  que tantas veces hemos visto, y los esfuerzos de los angustiados supervivientes por seguir siéndolo, todo ello salpicado con su abundante dosis de casquería fina, In The Flesh parte de otra premisa radicalmente distinta.

    Es difícil contar algo de una serie tan corta sin contar demasido como para hacerle un spoiler de campeonato a alguien que no la haya visto, pero vamos a intentarlo contando más que nada lo que en la serie no se ve, es decir, lo que ocurrió antes del comienzo de la historia.

    Estamos en el presente en la Inglaterra rural, hace 4 años, en 2009, sin que nadie supiera porqué, los muertos comenzaron literalmente a salir de sus tumbas, no todos los muertos eso si, sólo los más “recientes”, y a comportarse como los zombis canónicos que todos conocemos de las películas, es decir, a atacar a los humanos para comerse su cerebro. A este suceso le llamaron el Amanecer, una mala traducción del original The Rising, que evoca justamente eso: el levantamiento de los muertos.

    La situación, fuera de control, desborda al gobierno, que dedica casi todos sus recursos a controlar la epidemia en las ciudades, dejando a las áreas rurales como Roarton (el pueblo donde se desarrolla la historia) abandonado a sus suerte, por lo que los vivos se organizan para defenderse de los zombis, a los que llaman los pútridos, y forman milicias de voluntarios, la HVF o Fuerza de Voluntarios Humanos.

    Eso fue  lo que pasó hace cuatro años, pero el fenómeno se detuvo, los muertos dejaron de levantarse de sus tumbas,  (a diferencia de los zombis a los que estamos acostumbrados, no contagiaban a los humanos mediante su mordedura para producir más zombis) y encontraron una cura, o algo parecido. Así que finalmente el gobierno logró controlar la situación, y a los zombis “supervivientes” (si es que tal palabra se puede emplear para hablar de un no-muerto) comenzó a llamarlos eufemísticamente pacientes del Síndrome del Parcialmente Fallecido (PDS), y a medicarlos con una droga, que inyectada en la base del cráneo una vez al día, los hace comportarse como personas “normales”.

     Siguen estando muertos, y tienen pinta de estarlo (están extremadamente pálidos, tiene los ojos un poco “raros”, no necesitan comer ni beber (de hecho no pueden hacerlo), pero hablan y se comportan como quienes fueron, porque de hecho comienzan a recordar.

     Y este es el gran acierto de la serie, que te cuenta la historia desde el punto de vista de los zombis: al recordar no solo quienes fueron antes de morir, sino lo que hicieron después de resucitar, algunos sienten remordimientos, casi todos ansiedad por la vuelta a casa y el rechazo de la gente normal o incluso de su familia, y unos pocos comienzan a seguir a una especie de profeta con una página web clandestina en la que les dice que no deben arrepentirse de lo que hicieron ni amedrentarse, sino estar orgullosos de ser lo que son ahora.

     El gobierno está empezando a reinsertar en sus antiguos hogares a los pacientes del SPD. Pero claro, en zonas rurales como Roarton, en las que la HVF todavía es fuerte -se les considera héroes de guerra- y siguen cazando a algunos zombis salvajes (no medicados, a los que llaman pútridos rabiosos) que continúan vagando por los bosques  pues no ven, por decirlo de manera suave, con buenos ojos la vuelta de la gente que les sorbió el seso -literlamente hablando- a algunos de sus seres queridos.

    Y este es el punto de partida de la historia: al protagonista, Kieran un joven resucitado, le dan “el alta” de uno esos centros de tratamiento del SPD,  unas lentillas para que oculte sus ojos y una crema para que disimule su palidez (de la que de hecho el protagonista abusa, dándole un tonillo de piel anaranjado que junto con su aspecto de permanente desnortado poco ayuda a que parezca normal) y lo devuelven a casa de sus padres.

     El problema es que en Roarton, la milicia de la HVF, liderada por Bill y arengada por el fanático vicario Oddie, que piensa que los pútridos son una abominación de Dios, sigue siendo fuerte.

    De hecho, la hermana pequeña de Kieran, Jem, forma parte de la HFV y es una de las heroínas locales. Así que los padres de Kieran son los únicos que lo aceptan, y tienen que mantener en secreto que su hijo ha vuelto.

    La idea de partida es muy buena, y el desarrollo posterior está a la altura, pues vamos conociendo poco a poco no sólo la historia pasada de Kieran (justo antes de morir y el motivo de su muerte) a la vez que vamos viendo la dinámica y la hipocresía de los distintos personajes de un pueblo pequeño.

    Creo que la serie es muy interesante, por no pasa de ahí, y sobre todo porque podría haber dado para mucho más, para 10 o 12 episodios seguramente si hubiese desarrollado todas las posibilidades de sus diferentes tramas. En lugar de hacer esto, los autores prefieren cerrar la historia tras tres horas. No es que esté incompleta, pero hay ciertos personajes que podrían haberse desarrollado mucho más. Y también hay ciertas cosas que creo que se cuentan con demasiado apresuramiento (estoy pensando por ejemplo en la evolución del personaje de Bill).

    En  cualquier caso, es interesante y es corta, así que merece la pena que la veáis: sólo os quitará 3 horas de vuestra vida.


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