De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 8 de mayo de 2013

Robert Johnson. Vendiendo el alma al Diablo (I)


     Hoy, 8 de mayo, se habría cumplido el 102 aniversario del nacimiento de Robert Leroy Johnson. Y digo se habría porque la corta vida de este bluesman, está rodeada de misterio y leyendas.

       Por un lado ni siquiera su fecha de su nacimiento es totalmente segura: se conservan dos certificados de matrimonio de Jonhson, cada una con una fecha de nacimiento distinta (una de 1911 y otra de 1912).

      Por otro lado, pese a ser uno de los músicos más influyentes en la música del siglo XX, apenas tuvo éxito de público ni demasiado reconocimiento  en vida. Sólo se conservan tres fotografías reconocidas como auténticas de Johnson. Además, las circunstancias de su muerte violenta con tan solo 27 años, tampoco fueron nunca esclarecidas. Incluso la ubicación de su tumba es desconocida.
      Y para rematar, la leyenda urbana dice que una noche se reunió con el diablo para venderle su alma a cambio de ser el mejor guitarrista del mundo. Como dijo Martin Scorsese:
“Lo que pasa con Robert Johnson es que sólo existió en sus grabaciones. Era pura leyenda.”

     Robert nació en Hazlehusrt, un pequeño pueblo del estado de Mississippi. Su madre, casada con un hombre con el que tenía 10 hijos, se escapó con el padre de Johnson y con el niño, aunque cuando tenía 2 años se lo envió a su marido para que lo criara, así que tardó bastante en enterarse de su verdadero apellido. En 1929 se casó con Virginia, de 16 años, pero trágicamente ella murió en el parto del hijo de ambos, junto con el bebé, así que Johnson, deprimido y sin ataduras, se dedicó a viajar como músico ambulante, tocando blues, la música de la tristeza por excelencia.

      No debía ser fácil ser negro en Mississippi y menos en los años 30, los de la gran depresión, y menos si además eras un músico errante, pero al parecer, su técnica y ejecución era capaz de cautivar al público, como si tuviera algo de mágico. Nunca se quedaba demasiado tiempo en el mismo lugar, como si estuviera permanentemente huyendo, y tocó por todo el sur de los Estados Unidos.

      Grabó muy pocas canciones, y sólo lo hizo en dos ocasiones. La primera fue durante una sesión de 3 días (el 23, 26 y 27 de noviembre de 1936) en San Antonio, Texas, cuando un cazatalentos de Brunswick Record le ofreció la posibilidad de grabar algunas de sus canciones, y para ello alquilaron la habitación 414 del Hotel Gunter.
      Durante estas sesiones se grabaron 16 canciones, con tomas alternativas de bastantes de ellas, y para aumentar el misterio, al parecer Robert Johnson no dejaba que lo vieran tocar, pues durante la grabación tocaba de espaldas, mirando hacia la pared. Ry Cooder, que además de músico también es estudioso de la historia del blues, ha sugerido que lo que en realidad hacía era ponerse frente a una esquina de la habitación para, con el eco, realzar y aumentar el sonido de su guitarra.
      Siete meses después, en Dallas, hubo una segunda sesión de grabación que duró dos días (19 y 20 de junio de 1937), esta vez en un estudio, de la que salieron 11 nuevas canciones, también con tomas alternativas de la mayoría de ellas.

       Una de las cosas que sorprende a los estudiosos es lo rápida y chispeante que aparecía la guitarra (Johnson tocaba una guitarra acústica Gibson L-1 en estas grabaciones, o al menos eso se cree, pues aparece con ella en una fotografía), aunque algunos han especulado que esto es así porque los discos originales de 78 revoluciones por minuto fueron acelerados (por accidente o a conciencia) cuando se fabricaron, cosa que es imposible de comprobar porque las placas originales que se usaron para transferirlos a las prensas se perdieron hace muchos años).

     Sus grabaciones fueron (y son todavía) un codiciado objeto de coleccionista, porque con tiradas muy cortas fueron imposibles de conseguir hasta que en 1961 se editó un disco recopilatorio titulado King of the Delta Blues Singers. Realmente sólo se conservan 42 de sus grabaciones, correspondientes a 27 canciones distintas. El resto son tomas alternativas de la misma canción (2 o en algún caso 3 tomas.)

     No todas las canciones son composiciones originales suyas, hay versiones de otros músicos de blues de la época (se conservan grabaciones anteriores). Y en muchos casos la autoría tampoco está clara: no siempre el hecho de que existiese una grabación anterior de ese tema por otro músico quiere decir que el original fuera de ese otro músico.

      Pero, en cualquier caso, con tan sólo 27 temas grabados, es sorprendente la gran influencia que ha tenido este músico en años posteriores en la historia de la música, y no sólo en el blues, como parecería más obvio, sino también en el rock,  Al fin y al cabo el rock tiene sus raíces en la música blues del sur de los Estados Unidos. Multitud de músicos lo han reconocido como una influencia enorme: Eric Clapton, los Rollign Stones, Led Zeppelín,... y lo han versionado en múltiples ocasiones. Algunos de ellos, como Eric Clapton o Peter Green y su Splinter Group, le han dedicado discos enteros, sólo con versiones de las canciones de Jonhson.

      Voy a repasar 10 de estas canciones y sus versiones, comparándolas con el original. Obviamente las grabaciones originales tienen una mala calidad de sonido (hay algún chasquido, ruido sibilante de fondo, se pierden bastantes armónicos agudos...), la lógica teniendo en cuenta los medios de la época, y suenan como algo “crudo”, demasido “puro”, y todavía no “destilado” o “procesado”. De hecho es música blues en estado puro y les gustará más a los que sean incondicionales del blues. En mi caso prefiero las versiones, pero hay que reconocerle los méritos al original, adelantado a su tiempo en muchos casos (algunas de las grabaciones podrían pasar por maquetas de los primeros grupos de rock’n’roll de finales de los 50, 20 años después).

      Vamos allá. Si no te interesa escuchar blues, puedes saltártelas, e ir directamente al final, al resto de la historia de Robert Johnhson. En cada caso, para que podáis comparar, os dejo ambas, primero la versión y el orginal de Robert Johnson después.


      Empecemos con un blues de los tristes: Love in Vain. Está escrita para una mujer (Willie Mae) a la que Robert sigue a la estación para despedirse con la maleta en su mano mientras se lamenta de que “todo su amor fue en vano”:




Y la seguí a la estación
con un maleta en mi mano.
Bueno, es duro decirlo, es duro decirlo
cuando todo tu amor fue en vano
Cuando el tren entró en la estación
la miré a los ojos.
Bueno, es duro decirlo, es duro decirlo
era un solitario, me sentí tan solitario
y no pude evitar llorar.
Todo mi amor fue en vano.
Cuando el tren dejó la estación
con dos luces detrás
Bueno, la luz azul era mi tristeza
y la luz roja era mi mente.
Todo mi amor fue en vano.



        Probablmente la versión más famosa (y desde luego mi preferida) es la que hicieron los Rolling Stones en 1969 para su disco Let It Bleed.

      Sweet Home Chicago es uno de los blues más conocidos y versionados de todos los tiempos. De hecho aunque el primero que la grabó fue Jonhson, parece que su melodía ya había sido usada años antes en algunos blues.




      Curiosamente, aunque se ha convertido en una especie de himno de Chicago, en la letra (en la que pide a una mujer que vuelva con él) apenas se menciona esa ciudad de pasada.

     De hecho en versiones posteriores se ha ido alterando la letra, eliminando referencias a otras partes de los Estados Unidos y sustituyéndolas por Chicago.

      En este más que en ningún caso, hay montones de versiones. La que he elegido es la de los Blues Brothers, cantada por Jake y Elwood, o lo que es lo mismo John Belushi y Dan Aykroyd.

    También el presidente Obama (que vivó muchos años en Chicago e hizo carrera política allí) se montó en febrero de 2012 una pequeña fiestecita en su chabolo con algunos amigüetes (a ver a cuantos reconocéis) y se arrancó a cantar esta canción. ¿Cuenta como versión?.

     Como curiosidad, aquí os dejo el vídeo:





      Otro pedazo de canción: Travelin’ Riverside Blues, en la que Jonhson habla de que ha tenido mujeres en muchos lugares, pero se la dedica a una que lo tiene particularmente enganchado:




 Ella tiene una hipoteca sobre mi cuerpo
 y ahora un gravamen sobre mi alma.

     Menciona varios lugares de Mississippi e incluye algunas referencias sexuales:

Ahora puedes exprimir mi limón
hasta que el jugo corra por mi... 
hasta que el jugo corra por mi pierna, nena, ya sabes de lo que estoy hablando.
     La versión de más conocida (y también mi preferida) es la de Led Zeppelin, pero a diferencia de las anteriores es bastante distinta al original, tanto en la música, como en la letra, que es diferente e incluye referencias a títulos de otras canciones de Robert Jonhnson.

      La primera vez que los Zeppelin la grabaron fue en 1969, en una sesión para un programa de la BBC, aunque esta versión no se editó hasta muchos después, en 1997.



      Otro blues más, en este caso 32-20 Blues. El título se refiere a la munición de un rifle Winchester (y por extensión al rifle en si mismo) que al parecer está dispuesto a usar contra su chica: la letra dice cosas como...
Mandé a buscar a mi nena, y ella no vino
Todos los doctores de Hot Springs seguro que no podrán ayudarla en nada
Si ella se pone revoltosa y piensa que no puede hacerlo
cojo mi 32-20 y la corto en dos mitades.



       Aunque el primero en grabarlo fue Robert Johnson, está parcialmente basado en otro blues anterior de Skip James: 20-22 Blues, la versión que dejo aquí, de las muchas que hay es una rareza de Bob Dylan grabada en 1993 pero no editada hasta 2008 en el disco The Bootleg Series, Vol 8: Tell Tale Signs.


     Ramblin’ On My Mind fue compuesta por Johnson basándose en otro blues anterior de Walter Davies: M&O Blues, (aunque también a partir de la misma compuso otra canción distinta: When You Got A Friend) y es una muestra de la técnica del slide que usaba metiendo un dedo de la mano izquierda en el cuello de una botella y deslizandolo sobre las cuerdas por el mástil de la guitarra.


     La historia que cuenta, típica del blues: va repitiendo durante toda la letra que tiene divagaciones, desvaríos en su mente, y que:
Odio dejar a mi chica
pero me tratas tan desagradablemente
que tengo pensamientos mezquinos.

      La versión que más me gusta es muy respetuosa con el original, y es de los Bluesbreakers de John Mayall, incluida en su disco de 1966 con Eric Clapton: Bluesbreakers with Eric Clapton.




      Para no hacerlo demasiado largo, en otro post posterior continuaré con el resto de las canciones, y acabaré de contar la historia de Robert Johnson y la venta de su alma al diablo.

1 comentario :

  1. Ya había leído lo de que R. Johnson había vendido su alma al diablo pero su historia en general es muy interesante y enigmática. Me ha gustado mucho, quedo a la espera del final Seldon! (me lo llevo a mi página de Música).
    ;)

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