De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 17 de julio de 2013

Dark Side of the Moon: El poder del lado oscuro (II)


      En esta entrada anterior de blog comenzaba a contar algunas anécdotas e historias sobre la grabación del disco Dark Side of the Moon, aprovechando que este años se ha cumplido el 40º aniversario de su publicación. Hoy continuo donde lo dejé.

     Por razones obvias (sus discos normalmente contenían largas suites y pasajes instrumentales), los Pink Floyd no habían sido hasta entonces un grupo típico de singles radiables. Sin embargo en el caso de este disco, se llegaron a editar no uno sino dos singles. 



      El primero fue Money, en mayo del 73, un par de meses después del lanzamiento del LP, con una versión acortada de la canción en la Cara A y Any Colour You Like como cara B.

      Money es conocida entre los entendidos en música porque está compuesta en un compás un tanto extraño para el pop-rock: mientras que la gran mayoría de las canciones de este tipo están compuesta en un compás de 4x4, y las que no, casi siempre siguen un compás de 3x4, Money es de las pocas canciones del rock  que está compuesta en un compás de 7x4, basándose en un riff de bajo de Waters, y siguiendo la progresión de acordes clásica del blues de 12 compases. Esto no es demasiado frecuente, y de hecho, aparte de Money, sólo ha habido otra canción compuesta siguiendo este compás que haya entrado en la lista de los 20 más vendidos: All You Need Is Love, de los Beatles.

     En cualquier caso, Gilmour sugirió que iba a ser muy difícil meter un buen solo con ese compás, así que para el solo, la canción cambia al más habitual 4x4, y luego vuelve al 7x4. También fue idea de David Gilmour introducir la parte de saxofón, para lo que le pidió a su amigo Dick Parry que la tocara. Parry  también intervendría en el tema Us and Them, y luego en el siguiente disco de los Pink Floyd, Wish You Were Here.

     La letra trata el tema del consumismo y la obsesión por el dinero: “El dinero es un gas / agarra la pasta con ambas manos / y guarda un montón / coche nuevo, caviar, un sueño de 4 estrellas / creo que me voy a comprar un equipo de fútbol”. Como curiosidad, si habéis visto la película de Alan Parker, El Muro, en una escena, el profesor le pilla a Pinky, el protagonista de niño, un poema que está escribiendo en clase, y lo recita sarcásticamente: es la letra de Money.

     Una de las cosas más identificables de la canción son los efectos de sonido del principio, que eran una mezcla de ruidos (monedas, una caja registradora, papeles rasgados,...) que había grabado Roger Waters con idea de crear un efecto de sonido envolvente para la mezcla de sonido cuadrafónica que iba a hacer Alan Parsons. Éste las editó, las fusinó todas en una cinta y formó un loop que se iba repitiendo al inicio de la canción para que les sirviera al grupo como una especie de metrónomo, para marcar el ritmo.




     Como ya dije la canción, recortada para hacerla más radiable, se editó en single y se convirtió en todo un éxito. Tanto, que en 1981, cuando la discográfica decidió sacar un recopilatorio, no podía faltar. Fue el primer recopilatorio del grupo, entre otras cosas porque al no ser una banda de singles cortos, radiables y bailables, era difícil hacer un disco recopilatorio. De hecho, eran tan conscientes de la rareza que suponía que lo titularon con el irónico: Una colección de grandes canciones de baile.

David Gilmour, guitarrista y cantante
    El problema vino porque el disco, en Reino Unido lo editaba la EMI y en Estados Unidos la Columbia Records, a raiz de un nuevo contrato firmado por la banda. Pero Dark Side of the Moon había sido editado en América por la Capitol Records, que era la que poseía los derechos de distribución en aquella época, y Capitol no quiso cederlos a Columbia, o al menos no al precio que quería pagar Columbia. Así que antes de editar un Grandes Éxitos de Pink Floyd sin uno de sus mayores éxitos, ni cortos ni perezosos, Columbia pidió al grupo que re-grabara la canción para poderla incluir en la edición americana del disco.

     Por aquella época el grupo estaba ya próximo a separarse, Waters, endiosado al máximo, había "expulsado" a Richard Wright y no es que se llevara muy bien con los otros dos miembros. Pero David Gilmour accedió, y la canción se regrabó por completo en Nueva York en 1981, con él cantando (como en la original), tocando la guitarra (como en la original), pero también todos los demás instrumentos, salvo el saxo, para el que volvió a contar con su amigo Dick Parry.

    Así que salió, realmente, una versión de Money, aunque como no se trataba de hacer una versión, en realidad es muy parecida y difícil de distinguir si no se escuchan juntas (se ve que Gilmour no dominaba demasiado bien lo de la batería, así que la parte de percusión es más sencillita que en el original). He aquí la "versión americana", para que podáis comparar.




     Probablemente mi canción preferida del disco es Time, que curiosamente es la única en la que están acreditados los 4 miembros de la banda como compositores. Una versión corta del tema, sin la coda final que el reprise de Breathe, incluso llegó a ser editada por separado, un año después en 1974, como cara B del segundo single que se extrajo del disco (la cara A era Us And Them).

Roger Waters, bajo y voces
      La idea fue de Roger Waters, que es el letrista de todos los temas, y que quería hacer una canción sobre cómo pasa el tiempo y se le escapa de las manos a la gente hasta que es demasiado tarde, porque al parecer, el año anterior (1971) había tenido una especie de 'crisis existencial':

 “Pasé gran parte de mi vida, hasta los 28 años, esperando que mi vida comenzara. Pensaba que en cierto momento, me convertiría de capullo a mariposa, y que entonces mi verdadera vida podría empezar”.

     Más bien, con los años, acabo convirtiéndose en un capullo, pero esa es otra historia.

El caso es que la letra trata estos temas:
Pasando los momentos que componen un día insulso
Malgastas y desperdicias las horas distraídamente
Dando vueltas en un pedazo de tierra de tu ciudad
Esperando que alguien o algo te muestre el camino
Cansado de tumbarte bajo el sol, de quedarte en casa mirando la lluvia
Eres joven y la vida es larga y hoy hay tiempo que matar
Y entonces, un día descubres que diez años han quedado atrás
Nadie te dijo cuando correr, llagaste tarde al disparo de salida
Y corres y corres para alcanzar al sol, pero se está poniendo
Dando la vuelta a la carrera para de nuevo elevarse detrás de ti
El sol es el relatiamente el mismo pero tú eres más viejo
Con el aliento más corto y un día más cerca de la muerte
Cada año se está haciendo más corto, nunca pareces encontrar tiempo
Planes que se quedan en nada o en media página de líneas garabateadas
Esperando en silenciosa desesperación, a la manera inglesa
El tiempo se ha acabado, la canción se ha terminado,
Creía que tendría algo más que decir.
      Antes de la sección cantada por David Gilmour, la canción comenzaba con dos minutos de percusión a cargo de Nick Mason acompañados del bajo de Roger Waters repitiendo ominosamente un par de notas. Sin embargo, nuevamente, Alan Parsons puso de su cosecha propia. Poco antes, para realizar una prueba de grabación en cuadrafónico que no tenía nada que ver con el disco de los Pink Floyd, se había ido a una tienda de antigüedades a grabar tic-tacs, campanadas y alarmas de relojes. David Gilmour lo cantaba así en una entrevista en 1984:
“Poco antes de que hiciéramos el disco, él había salido con un montón de equipo y había grabado todos esos relojes en alguna relojería. Y estabamos haciendo la canción Time y dijo ‘Escuchad, hice todo esto, todos estos relojes’, así que desempolvamos su cinta y la escuchamos y dijimos. ‘¡Fantástico! ¡Empálmalo!. Así que relmente es una idea de Alan Parsons.”
El resultado final fue este:




      Cuando estaban acabando el disco, decidieron abandonar el título de Eclipse (que acabaría siendo la  canción que cerraba el LP) y volver a la idea original, aunque simplificada: el disco se llamaría Dark Side of the Moon.
     Por aquella época le pidieron al ya fallecido Storm Thorgerson, una de las dos mitades del grupo de diseñadores Hipgnosis, que les hiciera la portada. Hipgnosis eran los diseñadores habituales muchos grupos, pero sobre todo de los Pink Floyd: ya habían hecho todo el diseño artístico de seis discos para ellos y harían el diseño de prácticamente todos los demás del grupo. Pero en la mayoría de los casos habían sido portadas abstractas, muy psicodélicas, acorde con la música que los Pink Floyd hacían hasta entonces. En esta ocasión, el teclista Richar Wright se empeño en que la portada fuera más sencilla, más limpia y clara, y eso le encargaron a los de Hipgnosis.

   Los primeros diseños se basaban en fotos nocturnas de las pirámides de Giza, pero fueron rechazados por el grupo. Les gustaba la forma triangular de las pirámides, y finalmente George Hardy, uno de los ilustradores que trabajaba para Hipgnosis hizo un boceto de un prisma sobre fondo negro que recibía un rayo de luz por la izquierda y la convertía en un espectro con los colores del arcoiris por la derecha. Nada más, sin títulos ni nombres, simple e icónica como Wright quería (aunque posteriormente la compañía añadió un circulito en una esquina con el nombre del grupo y el título del disco: eso de los discos sin nombre, a los ejecutivos de las discográficas no les gustaba nada).

      En el diseño final, el espectro continuaba por la contraportada, volvía a entrar en otro prisma, invertido esta vez, del que salía un rayo de luz que volvía a enlazar de forma cíclica con el de la portada, para reforzar la idea de unidad y de algo continuo de todo el disco. Además en el interior de la carpeta había una foto en blanco y negro del grupo con una banda con los colores  del arcoiris bajo ellos en el que la barra de color verde simulaba un electrocardiograma, recordando el latido con el que se abría y se cerraba el disco. También se incluían un par de posters (uno de ellos con las fotografías infrarrojas de la las pirámides) y pegatinas con forma de pirámide. Las fotografías de las pirámides, algunas nocturnas y con película infrarroja, acabarían siendo incluidas en el libreto de ediciones posteriores del disco, como las ediciones en CD.

      Una curiosidad en la que poca gente se fija: al no tratarse de una fotografía, sino de un dibujo, no es realista: los colores del arcoiris salen de un lado del prisma, pero no se ven dentro de él y no están representados como un espectro continuo, como ocurría realmente, sino como franjas bien diferenciadas de color... ¡pero sólo hay 6 en lugar de los habituales 7 colores! Al parecer fue algo intencionado porque Thorgenson pensaba que los tonos púrpura e índigo no iban a quedar bien a la hora de imprimirlos sobre una carpeta negra.

     Como los últimos retoques se retrasaban (la mezcla en estereo estaba terminada, pero la mezcla cuadrafónica todavía no) y la EMI se impacientaba, la compañía decidió presentar el disco en público, usando la mezcla estereo, y convocó a la prensa musical el 27 de febrero de 1973. El grupo, muy enfadado por las prisas, boicoteó el acto, y no acudieron, por lo que fueron sustituidos por cuatro fotos a tamaño natural silueteados en cartón. Finalmente, en marzo se editó el disco, tanto en cuadrafónico como en estero.

     Y se convirtió en un éxito instantáneo. Llegó al número 1 de la lista americanas de discos más vendidos (el famoso billboard) y estuvo de forma continuada en ellas (entre los 100 primeros) hasta 1988, durante un total de 741 semanas.  En Reino Unido había alcanzado los 4 millones de copias en 2005, en Francia los 2,5 millones en 1980, en Canadá los 2 millones en 2003, el millón de copias en Alemania el 1993 y en Australia en 2011. En Estados Unidos la RIAA (la SGAE norteamericana) contabilizaba 11 millones de copias vendidas hasta 1990 y 15 millones hasta 1998, aunque posteriormente una compañía independiente certificó  9,5 millones de copias vendidas sólo entre 1991 y mayo de 2003.

     Fue el disco más vendido en el mundo en 1973, superando al Houses of the Holy de Led Zeppelin, al Quadropehia de los Who y a los discos que ese año editaron grandes como Stevie Wonder, Genesis o Elton John.  Es el disco más vendido de Pink Floyd, superando incluso a The Wall, el segundo, al que casi dobla en ventas (aunque hay que tener en cuenta que The Wall es un disco doble, y por tanto más caro, lo que lo hacía más difícil de vender). Y en total es el segundo disco (álbum, no canciones individuales)  más vendido de todos los tiempos si se exceptúan recopilaciones, con algunas estimaciones que llegan a los 50 millones de copias (en otras estimaciones el puesto de 2º se lo disputa Back in Black de AC/DC, que debe andar por un número de copias similar.)

     Sin embargo, curiosamente, en su país de origen, el Reino Unido, nunca llegó al número uno de la lista de ventas, ni una semana siquiera, quedándose en el segundo puesto.

     En 1979 el disco se remasterizó y se reeditó en formato LP. En cuanto al formato CD, en 1984 se editó por primera vez con su mezcla original y en 1993 la remasterizada con ocasión de la edición 20º aniversario. Posteriores reediciones en CD tendrían una portada algo diferente (el prisma ya no es transparente y hay 7 bandas de color).


        En 2003, como parte de la edición 30º aniversario, se volvió a reeditar en vinilo, y en SACD con una nueva mezcla digital 5.1 Surround, para la que no contaron con Alan Parsons, el ingeniero de sonido original, y que tenía una nueva versión de la portada, a modo de vidriera.
    Y finalmente este 2013, en el 40º aniversario, se editó una caja con 6 discos (un CD con una nueva remasterización de 2011, otro con el disco interpretado en vivo en un concierto inédito de 1974, un tercero conteniendo una versión primitiva e inédita de las canciones del disco, demos y demás pistas extras, un DVD-Audio conteniendo el audio original de 1973 sin comprimir, la mezcla cuadrafónica y la mezcla digital 5.1, otro DVD-Video conteniendo actuaciones y un documental sobre cómo se hizo el disco, y un BluRay conteniendo el mismo material que los dos DVD’s, pero en HD).


    Además contenía motones de merchandising, fotos y 14 nuevos diseños de Storm Thorgenson, realizados poco antes de su muerte, basados en el prisma original que se ha convertido en un icono mundial, fácilmente reconocible e identificable.


1 comentario :

  1. No sabía lo de la "versión" americana, bueno ni eso ni muchas cosas que cuentas. Genial, como siempre Seldon. Da gusto, de verdad. Comparto en mi página de FB.
    (Me ha hecho mucha gracia lo de "luego terminaría convirtiéndose en un capullo" jajaja)
    ;)

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