De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

martes, 9 de julio de 2013

Star Trek: En la Oscuridad. La orginalidad al poder


     Aunque me gusta bastante la ciencia-ficción, nunca he sido demasiado fanático del universo de Star Trek, y mucho menos un trekkie, a pesar de que si no he visto todos los episodios de la serie original me deben faltar muy pocos por ver. Así que no esperéis una opinión complaciente de esta nueva película de la saga, la segunda del señor J.J. Abrams, el creador de Lost.

     Probablemente no hay ninguna franquicia tan longeva (salvo quizás la de James Bond), consolidada, y con una comunidad entusiasta de seguidores como la de Star Trek. Lo que comenzó siendo una serie de bajo presupuesto, un poco ingenua y por tanto con cierto encanto, vista con ojos actuales, que se emitió a finales de los 60 y que precisamente fue cancelada por considerarse que tenía poca audiencia, se ha acabado convirtiendo, precisamente gracias a los fans y entusiastas, en un todo un universo, ramificado de múltiples formas, de series de televisión, películas, cómics, novelas, etc, con sus secuelas, sus precuelas, sus líneas de tiempo alternativo, etc.

     Si no me falla la memoria, son ya 5 series de TV (seis si contamos una de dibujos animados) y hasta 12 películas, al menos de momento.


     Originalmente, la primera de las películas, la de Robert Wise estrenada en 1979, era una continuación, al estilo clásico, con el mismo grupo de actores y con la misma línea temporal de hechos, de la serie que había sido cancelada una década antes. A esta primera, le siguieron durante los años 80 otras 5 películas más, es decir, secuela tras secuela en cine, continuación tras continuación, tal y como estaba tan de moda en aquella época.

      Pero en 1987, alguien tuvo la genial idea de hacer una continuación, pero de la serie, con nuevos tripulantes (por aquella época los originales ya estaban algo cascadillos) y seguir ingresando dinero. Así llegó Star Trek: La Nueva Generación, pero no quedó ahí la cosa: A mediados de los 90, surgió una nueva serie, spin-off de La Nueva Generación, y luego vendría otra, y luego otra...

    En el cine decidieron no quedarse atrás, y después de media docena de películas de Star Trek continuando la serie original, en 1994, se estrenó Star Trek VII: La próxima generación...

     Efectivamente lo habéis adivinado, la continuación, en cine, de la nueva serie de TV... y claro no se iban a detener mientras siguiera entrando dinero en las taquillas procedente de los bolsillos de los trekkies: otras tres películas más hasta llegar a Star Trek X, que no era una versión porno (aunque también la hubo, no vayaís a creer que no, y protagonizada por Sasha Grey pero se llamaba This Ain’t Star Trek XXX), sino la décima de la saga.

Sasha Grey, de trekkie calenturienta.

    A mediados de los 2000, con la 5ª serie de TV (Star Trek Enterprise) cancelada por baja audiencia y con la 10ª película de la serie (Star Trek Nemesis) que apenas había recaudado para pagar gastos y que recibió palos de crítica y fans hasta en la foto del carnet de identidad, parecía que la gallina de los huevos de oro tenía ya el esfínter tan dilatado como el de Sasha Grey después de haber sido utilizado para poner tantos y tan rentables huevos (el de la gallina, quiero decir) que la cosa pararía ahí.

     Pero entonces llegó un señor llamado Christopher Nolan e inventó un nuevo concepto: en lugar de hacer una secuela más, que ya estaba muy visto, y en lugar de hacer una precuela, cosa que también estaba bastante visto... ¿por qué no hacer un remake y empezar de nuevo por completo? Pero en lugar de llamarlo remake, cambiamos cosas, modernizamos no sólo los efectos especiales sino toda la historia manteniendo parte del espíritu original, pero sólo parte... y lo llamamos reboot, es decir, un re-arreanque de la historia, desde el principio, lo que permitiría además continuar con otra serie de secuelas y segundas partes. Y la cosa le salió bastante bien (de hecho francamente bien) con el nuevo Batman, vestido de caballero oscuro en Batman Begins.

    Y si a Nolan le había salido bien, ¿por qué no intentarlo con otras sagas? Como por ejemplo la de El planeta de los Simios. Y claro era sólo cuestión de tiempo que algún espabilado cogiera la idea y se la aplicara a Star Trek.

    El espabilado resultó ser J.J. Abrams, archifamoso por Perdidos, junto con sus complices habituales como guionistas y productores (Roberto Orci, Damon Lindedolf,...) que en 2009 reseteó la serie con una película a la que tituló, como corresponde, simplemente Star Trek, empezando por el principio, cuando Spock y el capitán Kirk son unos jóvenes pipiolos y se conocen, junto a todos los demás: McCoy, Scotty...

     Además, el bueno de J.J. Abrams se aseguró de que no fuera una precuela al estilo clásico, abrió una línea temporal alternativa que situaba a los personajes originales en otra línea de tiempo, y le permitía tener más libertad con la nueva historia. Lamentablemente Abrams no es Nolan, pero tampoco pareció importarle demasiado al personal, a juzgar por el éxito comercial del relanzamiento.  Lo que llega ahora es la segunda película de esta nueva tanda, también dirigida por Abrams.

     En cuanto a los personajes... Si habéis visto la anterior Star Trek de J.J. Abrams, pues poca cosa nueva, los de siempre, pero con el nuevo look. Si no la habéis visto y os habéis quedado en los clásicos pues os chocarán cosas como que el jovencito capitán Kirk sea un golferas que se encama con dos gemelas con rabo (rabo literalmente, en el sentido extraterrestre, no en el figurado, no me seáis mal pensados, una cosa es que sea un golfo y otra subir el tono tanto, que esto esto es para mayores de 13 años) o que Spock tenga novia... Pero bueno, si a Sheldon Cooper de Big Bang Theroy, mi trekkie de referencia, le parece bien Zachary Quinto como el nuevo Señor Spock, no voy a ser yo quien lo contradiga y lo critique.

     En esta ocasión el malo malísimo, el villano, es un oficial renegado de la flota estelar al que le da por convertirse en terrorista y empezar a cometer atentados, y claro Kirk y sus chicos tienen que perseguirlo.

    Por cierto, no voy a revelar quién es en realidad el malo, porque es una de las pocas sorpresas de una película por lo demás bastante previsible, la verdad, pero si os diré que aunque el actor, Benedict Cumberbatch, es bueno y lo hace bastante bien, yo no podía quitármelo de la cabeza como el Sherlock Holmes de la magnífica miniserie Sherlock... ¡que se le va a hacer!

     En cuanto a la misión y demás: bueno, pues lo de siempre, las broncas habituales entre Kirk y Spock, los chistes del doctor McCoy, unos misteriosos torpedos que suben a bordo y le cuestan la dimisión al bueno de Scotty, los Klingons, Uhura, Sulu, Chekov,...


     Eso si, esta vez incluyen a otro primer oficial científico a bordo, la teniente Carol Markus, creo que no tanto por molestar y poner celoso por no ser el único oficial científico  al señor Spock, el primer oficial, sino por alegrarle la vista al personal en algunas escenas, ya que está interpretada por una tal Alice Eve (en su casa la conocerán) que está francamente muy bien, hablando en términos trekkies, claro.


     ¿Acción? A raudales, con  escenas trepidantes ¿Efectos especiales? Todos los que quieras y más, y hechos de forma mucho más que decente ¿Sus toquecitos de humos? También, salpicando la historia cuando conviene.

    En definitiva, entretenimiento palomitero honesto y bien hecho. No creo que sea ciencia ficción de verdad: como tantas otras es sólo una película de acción, ni más ni menos, y tampoco estoy muy seguro de que respete el espíritu del Star Trek de los 60, donde hacían de la necesidad virtud, pero claro, los tiempos han cambiado y ahora el presupuesto manda. De hecho parece más bien un capítulo de alguna de las series modernas de Star Trek pero con 100 veces más presupuesto para quemar.

     Ahora bien ¿Riesgo? Más bien escaso ¿Inventiva? Nula. En un mudo de secuelas, precuelas, reboots, y otras hierbas, la originalidad brilla por su ausencia, y no me extraña que cada vez más la calidad y la originalidad se estén desplazando a las grandes y buenas series de TV. Luego se preguntarán por qué ahora las series tienen tanto renombre...

     Supongo que entretendrá a la  mayoría, satisfará a los fans y contentará a los trekkies, pero en el fondo esto no es más que una secuela de una precuela, o una secuela de un reboot, o realmente un remake de una secuela (La ira deKhan) que a su vez era la secuela en cine de una película que era la secuela de una serie de TV de los 60. Orginalidad al poder...



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