De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 19 de agosto de 2013

True Blood. Se les va demasiado la pinza


     Cuando Alan Ball, el creador para la HBO de la magnífica A dos metros bajo tierra decide que va a hacer otra serie para la cadena, la verdad es que la calidad se le supone, por las buenas referencias y antecedentes de ambos.

     Si además se trata de una serie de vampiros, pero dirigida al público adulto, lejos de las ñoñerías adolescentes de la Saga Crepúsculo o de Crónicas Vampíricas, pues es de agradecer.

    Y cuando además el buen hombre decide darle al producto en cuestión un aire fresco, descarado, atrevido y original, no exento de humor, pues tiene todas las papeletas para ser un buen producto.

     Y lo que sale de todo esto es True Blood, que no se por qué misteriosa razón en España decidieron titular Sangre Fresca en vez de Sangre Verdadera.


     La idea de partida es muy original: los japoneses han sido capaces de sintetizar de forma artificial y perfecta la sangre humana. Esto, además de acabar con el problema de las transfusiones y con los donantes de sangre, supongo, tiene un curioso efecto secundario, los vampiros, que han existido siempre en la sombra, ocultándose de la sociedad, deciden salir a la luz y dar a conocer su existencia, ahora que tienen una fuente de alimento “políticamente correcta”, de hecho una compañía aprovecha la ocasión y comercializa en cómodos packs de 6 la sangre artificial embotellada baja la marca TruBlood.

      No es que los vampiros no sigan alimentándose de gente, pero al menos ya no tienen que hacerlo si no quieren. Y lo que es más, con la “salida del armario” de los vampiros y su aceptación social creciente, empiezan a ocurrir curiosas situaciones, como que haya humanos que quieran servir voluntariamente de fuente de alimento a los vampiros, o que empiece a existir un mercado negro para la sangre de vampiro y se trafique con ella como si de una droga más se tratara, a la que llaman V.

     Lo primero es porque al parecer los vampiros y vampiresas son muy sexys y además follan como Dios, con una potencia y un aguante sobrehumanos. Y lo segundo es que la sangre de vampiro, además de tener propiedades curativas para los humanos, también proporciona una potencia física descomunal, incluido el sexo, que ni las anfetas ni la viagra ni nada de nada. O sea que con sangre de vampiro, los humanos también follan como Dios.

     Y si os preguntáis porqué esas referencias sexuales, es sólo porque es un fiel reflejo de la serie: es una mezcla curiosa de humor negro, violencia, pero de la de sangre falsa, y erotismo o sexo: no hay ningún reparo en mostrar desnudos, ni escenas sexuales, ni nada por el estilo, cosa que pueden hacer al tratarse de un canal como la HBO que no emite en abierto.

      Por cierto que siempre he pensado que en la serie han logrado la simbiosis perfecta: si la sangre humana es alimento para los vampiros y la sangre de vampiro es curativa para los humanos, basta que cada una se la chupe (la sangre) al otro en un ciclo perfecto y autosuficiente sin que ninguno de los dos tenga que morir ¿no? Aún así hay vampiros que siguen matando humanos (a escondidas claro) porque piensan que el TruBlood es un sucedáneo artificial que no iguala al original, y que la única función de los humanos es servir de alimento a los vampiros, y también humanos que matan vampiros (también a escondidas, porque ambas cosas son ilegales) porque piensan que son unos monstruos y que eso de la integración… como que no, o simplemente para traficar con su sangre.


     Y aquí empieza la historia, en Bon Temps, un ficticio pueblecito del sur profundo de los estados unidos (las analogías entre los vampiros recién salidos a la luz y los negros por un lado y los grupos más conservadores, incluido el Ku Klux Klan que se oponen a la integración por otro están presentes en la serie) situado en el norte de Louisiana, una noche, Sookie Stackhouse, una camarera de un restaurante llamado Merlotte’s observa como dos individuos tienen sometido a un guapo vampiro (Bill Compton) mientras le roban la sangre. Y decide ayudarlo.

      Sookie, la protagonista de la serie, está interpretada por Anna Paquin, la niña de El Piano. ¡Hay que ver lo bien que ha crecido! Después de verla en la serie para mi ya no será más la niña de El Piano. Y además de ganarse la vida como camarera tiene una curiosa habilidad, que no siempre le resulta agradable: es capaz de leer la mente de las personas, o más bien las de los humanos, que son completamente transparentes, porque con Bill se da cuenta de que, para ella, la de los vampiros está cerrada, y son seres misteriosos. Y claro, pasa lo que tiene que pasar, a Sookie le hace tilín el vampiro, y a Bill le hace tilín la camarera rubia, y más temprano que tarde acaban en el catre.

    Pero no os engañéis, aunque hay triángulo amoroso, con hombre lobo incluido también, aquí las cosas son mucho más descaradas, menos ñoñas, más explícitas y sobre todo divertidas que en Crepúsculo. Las comparaciones son inevitables, pero puestos a pensar mal sobre quién copió a quién, gana True Blood, porque se basa en una serie de novelas (Los misterios  de los vampiros sureños) de la escritora Charlaine Harris, que se empezaron a publicar en 2001, 4 años antes que la primera novela de Crepúsculo. Y la primera temporada de la serie se empezó a emitir de finales de 2008, al igual que la primera película de la Saga Crepúsculo.

     Por cierto, una curiosidad: cada capítulo tiene un título un poco criptico vagamente relacionado con su argumento. Esto es porque, aparte de la banda sonora instrumental (de Nathan Barr) que suena durante los capítulos y de la sintonía de apertura de la serie, muy buena (el tema Bad Things del cantante country Jace Everett), durante los títulos de crédito finales suena una canción, distinta en cada caso y de intérpretes diferenntes,  elegida porque su título es precisamente el título del capítulo.

     Junto a Sookie la camarera, van desfilando por los capítulos de la serie (hasta ahora se han emitido 62 divididos en 5 temporadas de 12 episodios cada una) los personajes recurrentes y peculiares de este pequeño pueblecito:

     Tara, la chica negra, su mejor amiga y también camarera como ella en el Merlotte’s, su jefe Sam Merlotte, a los que como a muchos habitantes masculinos del pueblo, también le hace tilín su empleada Sookie. Lafayette, el primo de Tara, y el cocinero del restaurante, que no es que sea abiertamente gay, es que tiene más pluma que un pavo real...

     Y Jason, el hermano de Sookie, que fue el típico guaperas jugador de fútbol en el instituto, no demasiado espabilado, y que ahora se ha convertido en el pichabrava del pueblo, porque se las lleva a todas de calle.


     Decía al principio que la serie es abiertamente violenta y erótica. Pero que la violencia está conseguida a base de litros de sangre de mentira y mezclada con humor, normalmente negro. Y en cuanto al erotismo, un buen ejemplo es Jason. Aunque es raro el capítulo en el que no hay algún desnudo, en el caso de Jason, el tipo folla como un campeón, sobre todo en las primeras temporadas, y son múltiples y variadas sus escenas.



      Y por otro lado están los vampiros. Mientras que los hay como Bill, civilizados, educados y deseosos de lograr la integración en la sociedad de los humanos, también hay otros más salvajes, menos educados, y sobre todo mucho más interesantes como personajes de villano. Por ejemplo Eric Northman (interpretado por Alexander Skarsgård) un antiguo vikingo, como indica su nombre, que actualmente tiene un bar de copas y club de alterne (el Fangtasia, un juego de palabras con fang, colmillo, pero que en la versión española traducen por Vamptasía) en el que se mezclan vampiros con humanos deseosos de experimentar nuevas sensaciones. Lamentablemente este personaje que empieza siendo un villano estupendo, a lo largo de las temporadas me lo acaban ablandando, y estropeándolo.



     La serie no altera demasiado las reglas clásicas del canon vampírico: los vampiros son extremadamente veloces y fuertes, no envejecen, y tiene el aspecto que tenían cuando fueron convertidos, cualquier herida o mutilación se les cura, es decir, se regeneran (hay una situación curiosa en la que convierten a una chica jóven, todavía virgen. Y cuando ya de vampiresa pierde la virginidad, como todo se les regenera, pues... pues eso, que es eternamente virgen). Y por supuesto no pueden salir al sol, pues se achicharran, aunque si reciben la sangre de otro vampiro lo suficientemente rápido también se curan.
    Pueden dominar a los humanos hipnotizándolos, pero necesitan invitación para entrar en una casa. En cuanto a ajos, espejos y crufijos, no parecen tener muchos problemas con ellos. En cambio con la palta sí: los quema y los inmoviliza. Y son inmortales, o casi, porque la tradicional estaca de madera funciona, dándoles lo que ellos llaman la muerte verdadera a la vez que se convierten en un montón de moco sanguinolento. Lo que hace que una ballesta con flechas de madera, o las balas de madera recubiertas de plata sean armas muy efectivas.

    Lo más novedoso es la manera que tiene de convertirse en vampiros: deben matar a un humano al tiempo que les den de beber su sangre, y entonces dormir enterrados juntos durante un día. Y así es como tienen descendencia, lo más parecido a hijitos, a los que llaman progenie.

    Pero además la serie nos va contando como existe toda una jerarquía de poder entre ellos: los vampiros son más fuertes cuanto más viejos, por supuesto la progenie debe obediencia a su creador, pero además se organizan en áreas, con sheriff al frente de cada una, y todas las áreas de un estado o país tiene un rey vampiro como gobernante. Y por encima de todos ellos está La Autoridad, una especie de consejo secreto o gobierno en la sombra que los gobierna a todos.

    Las ideas de la autora son muy originales, y eso se nota en la serie, que es muy fresca y entretenida, sobre todo la primera temporada. Pero Charlaine Harris se apuntó al carro del éxito una vez publicada la primera novela, Muerto hasta el anochecer, en 2001, ha ido haciendo caja y sacando una tras otra a un ritmo de una por año, hasta llegar a la docena, aunque ya tiene anunciada la decimotercera. Una curiosidad; todas tienen la palabra Dead en el título: Vivir y morir en Dallas, El club de los muertos, Muerto para el mundo, Más muerto que nunca, Definitivamente muerto, Todos juntos y muertos, De muerto a peor, Muerto y enterrado, Muerto en familia, El día del juicio mortal, En punto muerto,...

     Un poco repetitivo ¿no? Pues eso es exactamente lo que le pasa a la serie. Cada temporada adapta más o menos una novela, y va degenerando al mismo ritmo. Pronto empieza a mezclarse historias y tramas paralelas de grupos de personajes secundarios que poco tienen que ver entre sí, y pronto empiezan a aparecer toda una colección de seres sobrenaturales: hombres lobos, cambiantes (que son parecidos pero que pueden adoptar la forma de cualquier animal que elijan, no solo el lobo) brujos y brujas, hadas, ménades, demonios varios,...

   Y es una pena, porque estropean una buena idea, original fresca y divertida, y la degeneran a una velocidad pasmosa a base de estirar el chicle. Utilizando un término técnico: se les va la pinza.



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