De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

domingo, 22 de septiembre de 2013

Los Cantos de Hyperion: CF de la buena

     Me gusta la ciencia ficción, soy un gran aficionado a ella, y precismanete por eso mismo me suele decepcionar mucho el tratamiento que ha tenido en el cine, donde son muy raras las buenas películas y que además sean ciencia ficción (hay muchas difrazadas de ese género que en realidad no lo son en absoluto).

     Pero en la literatura la cosa cambia, y mucho. Aunque es verdad que la mayoría de las novelas de “literatura seria” que gozan de prestigio y del favor de los críticos literarios no son tratadas por estos como ciencia ficción, la verdad es que si que pertenecen al género.

     De la que quiero hablar hoy no es uno de esos casos: no está considerada literatura sería, nadie duda que es ciencia ficción pura y dura, entrando de lleno en el canon, es una de las mejores novelas del género que he leído nunca, y probablemente sea lo mejor de la CF moderna, a pesar de que ya tiene más de 20 años a sus espaldas.

Se trata de Los Cantos de Hyperion, de Dan Simmons.


      Para empezar habría que ponerse de acuerdo en si realmente es una novela o son dos distintas.

   Por un lado fueron publicadas por separado: Hyperion en 1989 y La Caída de Hyperion en 1990, aunque es verdad que el autor dijo que habían sido concebidas como una unidad y que luego ha habido ediciones en un único tomo titulado Los Cantos de Hyperion, como una única novela larguísima (unas 1000 páginas).

     Pero por otro lado leer la primera sin continuar con la segunda te deja a medias, sin final ni conclusión de las historias, y leer la segunda sin haber leído la primera... no es buena idea, te falta demasiada información de contexto. Se necesitan mutuamente, así que yo las trataré como si fueran una única novela con dos partes.

     La primera parte, Hyperion, es en realidad una colección de cuentos relacionados entre sí: en total seis; seis relatos contados en primera persona por cada uno de sus protagonistas y cuyas tramas convergen todas hacia un desenlace final conjunto: la segunda parte: La Caída de Hyperion. Por eso los cuentos funcionan bien cada uno aisladamente, pero al final sientes que falta algo y necesitas una conclusión.

      El modelo que sigue es muy curioso, aunque ya estaba inventado desde mucho antes: se basa en los Cuentos de Canterbury, en el que una serie de peregrinos en su camino a Canterbury cuentan alternativamente su historia a los demás para distraerse durante el viaje.

      Pues aquí es igual, hay una serie de personajes, 7 en total, que viajan hacia un planeta conocido como Hyperion en una especie de peregrinación y que, para hacer más ameno el viaje le cuentan su historia a los demás (uno de los 7 peregrinos desaparece misteriosamente durante el viaje, así que sólo hay 6 historias). Lo que pasa es que, para que os hagáis una idea de la imaginación que derrocha la novela, viajan en una de las naves arbóreas (llamada la Ygdrassill): verdaderos árboles gigantescos y vivos que surcan el espacio, cultivados y tripulados por la organización de Los Templarios.

     La acción está ambientada en un futuro lejano, en el siglo XXVIII, cuando la raza humana se ha expandido por la galaxia y mantiene una red de mundos habitados que forman una especie de federación. La Tierra no sólo fue abandonada, sino que también nos enteramos de que fue destruida hace muchos años.

     Uno de estos planetas es Hyperion, un mundo peculiar porque en él existe una misteriosa criatura, el Alcaudón que aparece de vez en cuando n ormalmente en las inmediaciones de las llamadas tumbas del tiempo, unas edificaciones que están encerradas de forma impenetrable en campos anti-entrópicos donde el espacio-tiempo se deforma y que tienen la curiosa propiedad de que están viajando hacia atrás en el tiempo, es decir que cuando se abran, dejarán salir algo misterioso y posiblemente terrible enviado hacia atrás desde un futuro aún más lejano.
     El Alcaudón (lo llaman así por su similitud con el pájaro que empala a sus presas en los arbustos de espinos para comérselas luego) es una criatura misteriosa, poderosa e indestructible, con un aspecto metálico y lleno de cuchillas y pinchos, que también ensarta a sus víctimas en el llamado “árbol del dolor”. Curiosamente ha generado una especie de culto religioso, y una iglesia a su alrededor, con acólitos que lo denominan "El Señor del Dolor" y con peregrinos que visitan ese mundo. Cada vez está apareciendo más a menudo, nadie sabe por qué y parece que tiene que ver con la próxima apertura de las Tumbas del Tiempo.

     Y a esto es a lo que van los siete personajes, a peregrinar a las tumbas. (No os preocupéis, no voy a contar gran cosa de la historia, no hay spoilers).

     Entre ellos hay un sacerdote católico, el padre Hoyt, que cuenta en su historia el descubrimiento de una raza inmortal en el planeta, o mejor dicho no inmortal, sino que puede resucitar porque conviven en simbiosis con algo parecido a un parásito  con forma de cruz llamado El Cruciforme que, aislado, parece un cristal mineral, pero que en contacto con el individuo se vuelve orgánico y puede regerar el cuerpo muerto que parasita. Vamos el ideal de la Iglesia Católica hecho realidad: la resurrección de los muertos.

     Otro personaje es el soldado, Kassad, obsesionado con una misteriosa mujer (Moneta) que aparece y desparece y que le confía dos secretos: primero que en realidad es una viajera en el tiempo y el pasado de Kassad es el futuro de Moneta; y segundo que ambos son guerreros y tiene que cumplir una misión importante en las tumbas del tiempo ¿enfrentarse al Alcaudón? ¿protegerlas?...

     El tercero es el poeta, Martin Sylenus, ya muy anciano y muchas veces rejuvenecido artificialmente por los tratamientos genéticos, que cuenta su historia desde su infancia en la Tierra hace ya siglos, hasta el presenta, pasando por el tiempo que vivió en el planeta Hyperion componiendo un largísimo y muy famoso poema épico titulado precisamente Los Cantos de Hyperion.

     La cuarta historia es probablemente mi preferida: es la de Sol Weintraub, un erudito judío, -una especie de teólogo, estudioso de la religión y de Dios- y de su hija Rachel. El problema es que para ella el tiempo corre al revés: cada nuevo día que amanece, su hija es un día más joven, quiereo decir, físicamente más joven, pero también mentalmente: su memoria se va deshaciendo y cada día olvida lo que ha hecho el día anterior. Así que Sol empieza su historia cuando Rachel es una joven arqueóloga que en una expedición a Hyperion se acercó demasiado a los campos anti-entrópicos de que rodean las tumbas, y la acaba en el presente, en este viaje, en el que su hija no es más que un bebé con pocas semanas de edad. Sol  viaja en busca de respuestas (¿qué pasará cuando a su hija no le queden más días?) y para tratar descubrir cómo de revertir el proceso.

      La quinta es la historia de la detective Lamia, -una mujer dura, de profesión investigadora privada- y de  su cliente, que le pide que investigue un asesinato que ha tenido lugar: el suyo precisamente. Le explica que él en realidad es un cíbrido, es decir un hibrido entre un cuerpo orgánico humano fabricado y una mente que en realidad es una inteligencia artificial. Ha descubierto que fue desconectado una fracción de segundo y reiniciado, lo cual, para su cuerpo humano no supone nada, pero para su mente artificial es como un asesinato.

      Y la última historia es la del diplomático, el cónsul, o más bien la de su abuelo, que fue uno de los que participó en la primera expedición a un mundo habitado (Alianza Maui) para incorporarlo a la red de mundos mediante la instalación de los portales teletransportadores. Pero esa incorporación destruiría la cultura local, hasta entonces aislada, al ponerla al alcance de la mano del resto de la red de mundos. Y el abuelo del cónsul, que se enamora de una chica local, Siri, empieza a plantearse si lo que hace está bien.

      La historias son diferentes, aparentemente no relacionadas entre si, ambientadas en mundos distintos (aunque en el mismo “universo”)  y con estilos también diferentes, y cuando una llega a su fin (el presente en la novela) y empiezas con la siguiente te sientes contrariado, te da rabia abandonar unos personajes tan buenos y una trama tan interesante para tener que empezar otra. Pero Dan Simmons tiene la curiosa virtud de hacer que al poco tiempo empieces a pensar que la nueva historia es aún mejor que la anterior.

      En realidad ninguno de los peregrinos sabía porqué los demás iban a Hyperion, ni qué papel iban a jugar en la historia, y eso es precisamente lo que se cuenta en la segunda parte, La Caída de Hyperion, un grandioso desenlace de otras quinientas páginas donde la trama se complica y donde se nos desvelan la complejidad del universo ficticio que ha creado Simmos, y del que, en la primera parte, solo nos da algunos detalles, los mínimos para entender la historia.

     Así nos enteramos de que la humanidad ha fundado una especie de federación llamada La Hegemonía, gobernada por un F.E.M. (funcionario ejecutivo máximo) y formada por una red de mundos interconectados mediante portales teletransportadores -llamados teleyectores- que permiten desplazarse de forma instantánea de unos a otros. La Hegemonía usa naves espaciales (que sufren las consecuencias temporales de la relatividad durante sus viajes) para llegar a uno de estos mundos (habitado o no) e instalar el teleyector, y una vez hecho, queda incorporado a la Red.

     Nadie sabe realmente con exactitud cómo funcionan los portales: fueron diseñados por el Tecnonúcleo, un conjunto de IA’s (inteligencias artificiales) evolucionadas de los superordenadores más potentes que en el pasado construyó el hombre y de las que la humanidad depende ahora enormemente. Nadie conoce donde está físicamente localizado el tecnonúcleo y, aunque aparentemente se muestra amigable, esto junto con la gran dependencia que tiene la humanidad de las IA’s (también construyeron y mantienen la Esfera de Datos, una especie de Internet a lo bestia a la que todo el mundo está conectado permanentemente mediante implantes cerebrales, y que se ha convertido en algo tan imprescindible para los humanos como el resto de sus sentidos) hace recelar a muchos de sus intenciones, incluida la actual F.E.M.

     Y por otro lado existe una raza llamada los Exters, evolucionados también de los humanos en el pasado pero que, en lugar de adaptar los planetas para hacerlos habitables (terraformarlos) y de depender del tecnonúcleo para desplazarse por el espacio, utilizan viajes espaciales “normales”, con sus enormes duraciones, y son ellos los que han adaptado sus cuerpos mediante genética y nanotecnología para habitar los distintos ambientes hostiles que colonizan, incluído el vacío y la ingravidez del espacio, por lo que ya no parecen humanos. La Hegemononía los considera agresivos, y enemigos de la humanidad.


      La trama es complicada, pero muy absorbente, y el autor hace gala de tener una imaginación prodigiosa: Hay mundos desérticos, mundos oceánicos donde la única tierra firme son algunos archipiélagos dispersos y en otros casos ni eso. Mundos gaseosos, donde la superficie está kilómetros por debajo de las capas de atmósfera habitable, mundos completamente industrializados y superpoblados, con toda su superficie cubierta por ciudades... Y todos ellos muy bien descritos y ambientados. Incluido el propio Hyperion, con sus cielos de color lapislázuli, con verdaderos mares de hierba que son surcados por barcos sobre ruedas impulsados por velas, o con sus bosques de árboles-tesla, que acumulan electricidad y la descargan en forma de terribles rayos de manera que ninguna otra especie puede vivir allí y hacerles la competencia....


    Realmente Dan Simmons tiene algunas ideas de ambientación muy originales y evocadoras, por ejemplo con los teleyectores: al ser portales completamente abiertos, nada de cabinas cerradas, y permitir el transporte instantáneo de todo lo que pasa a través de ellos, se nos describen cosas como el río Tetis, que circulaba a través de los portales y que realmente estaba formado por más de 200 tramos de ríos distintos en mundos distintos, o La Confluencia, una gran avenida comercial formada por los mejores tramos de avenidas de distintas ciudades y planetas y por donde la gente puede pasear, saltando de mundo en mundo, cambiando, de clima y de hora del día. O los caprichos de los más ricos, para los que -con la ayuda de la antigravedad- se hiceiron verdaderas alfombras voladoras como lujoso entretenimiento. O sus  mansiones, formadas por habitaciones situadas en distintos mundos y con teleyectoes en las puertas que las intercomunican, de forma que quienes pueden permitírselo tienen el cuarto de baño en un planeta, el dormitorio en otro y la sala de estar en otro.

      Pero además Simmons es un tipo culto, y su historia está llena de referencias al poeta ingles de principios del siglo XIX John Keats, y a sus poemas sobre la caída de los Titanes a manos de los Dioses del Olimpo griegos. De hecho de ese poema es de donde está tomado el título, y cierta idéa del argumento.

     Dan Simmons no sólo escribe ciencia ficción; de hecho al principio era más conocido por sus libros de terror, como por ejemplo Los vampiros de la mente, inmediatamente anterior a Hyperion, y también se mete en el género fantástico, e incluso en el histórico. Si os apetece leer alguna otra cosa suya os recomiendo El Terror, que es la historia de la expedición inglesa real (en el siglo XIX) al ártico para encontrar el paso del noroeste.

     La expedición estaba formada por dos barcos: el Erebus y el Terror, que se perdieron en el invierno ártico y nunca más se supo de ellos hasta hace unos años en que se encontraron algunas tumbas en una isla helada. La novela ficciona la historia desde dentro, y cuenta lo que les podría haber pasado, incluyendo canibalismo entre los marineros atrapados en el hielo.

      En cuanto a Los Cantos de Hyperion, como casi siempre, el éxito se sube a la cabeza y se trata de sacar tajada a base de secuelas. Dan Simmons no fue inmune a ellas y publicó dos novelas más, conviertiéndose en una tetralogía.
     Endymion, de 1995, está ambientada casi tres siglos después de Los Cantos, en un universo ahora dominado por una teocracia surgida de la Iglesia Católica, que aunque en las novelas originales era una religión minoritaria y en franca recesión, con el descubrimiento de la resurrección mediante el cruciforme ha llegado a imponer su dominio en toda la red de mundos mediante su orgnanización/gobierno llamada Pax.

    El ascenso de Endymion, de 1997, es la continuación de la anterior. Realmente no se pueden leer ambas por separado, pues una es la conclusión y la otra el planteamiento de la misma historia. Pero si que os podéis ahorrar leer estas dos últimas y quedaros sólo con las dos primeras de la tetralogía: no es que sean malas, son agradables de leer y muy entretenidas (más Endymion que El ascenso de Endymion) pero no están ni mucho menos a la altura de Los Cantos de Hyperion.


     En fin, recomendable 100%, y completamente imprescindible si os gusta el género de la CF: lo mejor de los últimos 20 o 30 años con diferencia.

10 comentarios :

  1. Vale leída tu reseña. No.soy nada aficionada.a la.CF y sin embargo me.ha llamado mucho.la.atención todo lo que cuentas. Solo tengo esta duda : crees.que no.siendo nada aficionada al género podría gustarme? Es decir, esta todo bien explicado desde el principio? Dices que es una trama complicada pero tu crees que se entiende.bien para alguien no acostumbrado a este tipo de historias?
    Me ha intrigado mucho Seldon. La reseña completísima, como.siempre.

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  2. No es "ciencia ficción dura" (no te van a agobiar con detalles técnicos o con la verosimilitud científica de lo que cuenta). Es una trama complciada porque son muchos detalles e historias que convergen. Es tío es a la CF clásica y a la space-opera de los años 50 lo que R.R. Martin es a la fantasía tipo Tolkien: un renovador del género. La única razón para no recomendarle este libro a un no aficionado al género es la longitud: si te agobian los tochos de 1000 páginas, este (las dos primeras juntas) las tiene.

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  3. Buena reseña. Es una gran novela. Disfruté como un enano.

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  6. Ok Seldon, gracias por la información. Me queda claro. ;)

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  7. Yo comenté por aquí hace tiempo pero se debió perder en algún limbo. Decía que no recuerdo si leí el primero de estos en mis tiempos mozos cuando leía tanta CF. En cualquier caso no me acuerdo de nada y lo que cuentas no me suena, así que a lo mejor no lo leí. Lo cual me resulta imperdonable para una aficionadilla como yo. Lo meto en lista pero ya.

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