De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 7 de octubre de 2013

Gravity. No te sueltes

       Desde que el cine empezó a tontear con la tecnología en tres dimensiones, hace ya bastantes décadas, en la época de las gafas con un plástico de color rojo y otro azul, el 3D ha sido más una novedad de barraca de feria que algo que realmente aporte algo a la película. Habitualmente porque no se sabía usar: se incluía alguna secuencia con un objeto en primerísimo plano desplazándose hacia el espectador (una flecha, una piedra, el puño de un actor,...) para que se observara el efecto, y poco más. Luego vinieron las gafas polarizadas, que mejoraron algo la calidad, muchas veces a costa de restarle luminosidad a la película, (por lo que la fotografía de esta tiene que estar pensada para el 3D) pero en general, no nos engañemos, las gafas 3D en el cine son de mala calidad, se rayan, se empañan, y en definitiva son un coñazo, para todos, así que no me quiero ni imaginar para quienes ya traiga sus propias gafas incorporadas de serie.

      Sólo recientemente algunos directores han sido capaces de sacarle partido realmente al 3D, como Cameron con Avatar, Scorsese con La invención de Hugo o Jackson con el Hobbit (lo cual no quiere decir que el 3D sea imprescindible para ver ninguna de esas películas, pero te da un añadido).

      Gravity es una de esas películas. Si existe alguna película que merece la pena ver en 3D, es precisamente la de Alfonso Cuarón.


     En el apartado técnico es sencillamente impecable, espectacular. Todo flota, y no se nota el truco; no hay ni arriba ni abajo, o mejor dicho, abajo es hacia el centro de la pantalla, donde –en muchas escenas- hay espectaculares planos de la curvatura de la tierra.

      Todo gira, continuamente, tanto en las escenas tranquilas como en las trepidantes, que son muchas, la mayoría de hecho. Si de técnica hablamos no me extraña que James Cameron haya dicho que cree que esta es “...la mejor película sobre el espacio jamás hecha, y la película que había estado esperando a ver desde hacía muchísimos años”.

      Porque imagino que, hasta que no se invente alguna tecnología de inmersión completa, con pantallas esféricas o vete tu a saber qué, esto es lo más próximo que se puede mostrar a estar flotar en el espacio exterior sentado en una butaca y teniendo que notar la atracción de la gravedad.

     Si por ejemplo en el caso de Alien el tagline de la película era el apropiado “En el espacio nadie puede oír tus gritos”, aquí el que han elegido es “Don’t Let Go”, que en España han adaptado, muy convenientemente, a “No te sueltes”.

      Porque de eso va gran parte de la película, de la angustia de estar perdido en el espacio, suelto, sin una referencia fija, sin nada a lo que agarrarse ni un ancla que te ate a algo estable. Incluso cuando la protagonista está dentro de una cápsula, la película intenta transmitir esa angustiosa sensación de no estar fijado a nada seguro.

     Ya se han hecho escenas similares tratando de mostrar la situación desesperada de que un astronauta trate de rescatar a otro que flota libremente en el espacio, e igual de dramáticas y emotivas que aquí, como por ejemplo en Misión a Marte.
      Pero mientras que en la película de Brian de Palma la escena duraba sólo un par de minutos, aquí es larga, y ocupa bastante metraje: casi está contada en tiempo real.

      Aquí la protagonista absoluta es Sandra Bullock, es decir la doctora Ryan Stone, una científica, que participa en una misión de la NASA como especialista de ingeniería. Es decir, aunque ha sido entrenada, no es una astronauta experimentada, es una novata, que se marea, y que realmente solo ha “subido” a colocar su experimento. El resto es cosa de la tripulación.
     Y la tripulación es básicamente Gorge Clooney, es decir el teniente Matt Kowalski, un veterano astronauta, parlanchín, bromista, y que aquí básicamente es un secundario, lo cual es una curiosa elección para el reparto.

     Y no hay más. No hay más actores, el resto, cuando interviene –y no lo hacen mucho- son sólo voces. Y la historia, la trama, es realmente sencilla. Simple en el mejor sentido de la palabra

      Así pues el esquema de la película es realmente uno que ya se ha usado antes en varias ocasiones: el de un personaje atrapado en un ambiente cerrado, que lleva todo el peso de la acción, y el reto está en hacer que pases cosas interesantes durante toda la película para que no nos aburramos.

     Por ejemplo ocurría con Buried, pero aquí, irónicamente, aunque el mecanismo funciona igual y la idea, en el fondo, es la misma, el lugar elegido no puede ser más abierto: el espacio vacío.

     Y lo mismo que hacía Rodrigo Cortés en Buried, hace Cuarón en Gravity: el ritmo es trepidante, siempre están pasando cosas, y la hora y media que dura la película se pasa en un suspiro. No aburre en ningún momento.

     Y todo ello acompañado, muy bien de hecho, por la apropiada banda sonora de un tal Steven Price –al yo particularmente no conocía de nada- que merece una mención, por lo bien que se adapta a las escenas (ominosa en la mayoría de las ocasionas, emotiva cuando tiene que serlo, y épica en las escenas finales)  y lo poco intrusiva que resulta.

     Cuarón ya apuntaba maneras para la ciencia ficción con la muy interesante y bastante minusvalorada película anterior Hijos de los hombres, de cuyo estreno hace ya nada menos que 7 años.

       Pero aquí se confirma con un director de CF a tener en cuente, mezclando el género con la acción, pero no con la acción a lo “Guerra de las Galaxias” a base de disparos, persecuciones o batallas espaciales.
 
   Es decir, para entendernos, esto no es –afortunadamente- Armaggedon. Aquí el reto está en algo mucho más prosaico: superar las dificultades de un accidente espacial, o sea, en el fondo, es una película de supervivencia en un naufragio.



      Al parecer es un hecho que un rescate en el espacio, a día de hoy, con la tecnología y los medios de los que se dispone, es prácticamente imposible. Básicamente, si ocurre algún problema, los astronautas están  abandonados a su suerte y tiene que apañárselas completamente solos. Y tiene altísimas probabilidades de acabar muertos.

      Probablemente lo más realista que se haya visto en el cine sea precisamente algo basado en un hecho real: lo que se muestra en Apolo 13. Pero en aquella película había sólo una cosa que salía mal. Como le decía el comandante Lovell a Houston, tenían UN problema, pero sólo uno.

      Aquí no, aquí todo son problemas, todo va mal, y cuando parece que la cosa se calma un poco, vuelven a producirse nuevos problemas. Esta película es como la ilustración perfecta de la Ley de Murphy: si algo puede ir mal, irá mal. Así que claro, la verosimilitud y el realismo salen probablemente bastante tocados con las carambolas espaciales (literalmente) que el guión le obliga a hacer a la pobre Sandra Bullock, viajando por el vacío, cambiando de cápsula espacial como el que cambia de coche y llevándose por delante más de la mitad de la flota de vehículos espaciales del planeta Tierra. Pero, realmente ¿a quien le importa el realismo y la verosimilitud si la película te la cuentan de una forma tan endiabladamente entretenida como aquí?




6 comentarios :

  1. Así que 3D recomendadísimo entonces? Y en pantalla grande por descontado, supongo, no?
    Parece mentira que con el guión tan simple que tiene pueda ser entretenida. Pero todos decís lo mismo, que lo es y mucho. Ya veremos.

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  2. En pantalla grande por su puesto. A ser posible del tamaño de medio Arizona y con forma semiesférica envolvente. Eso haría más incluso que el 3D.
    Y si, el argumento es simple y bastante inverosimil, pero, la hacen tan entretenida que a mi no me importó en absoluto.

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  3. Más ganas de verla aún tras tu post, Seldon. Mañana será el gran día para mí, expectativas muy altas tengo.
    Saludos

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  4. Muy de.acuerdo contigo en el análisis de la peli Seldon.

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