De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

viernes, 11 de octubre de 2013

Lolita. Literatura y cine


“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.”

     Este es, probablemente, uno de los comienzos de novela más conocidos de la literatura universal, junto con el de Cien años de soledad, El Quijote, y el de otra media docena de novelas. Leí Lolita de Vladrimir Nabokov hace ya bastantes años, pero, curiosamente, y a diferencia de otros muchos libros, recuerdo bastante de esa novela en particular.

     La historia es tan conocida, que, como todo el mundo sabe ha provocado que el diminutivo de Dolores de lugar al término genérico de Lolita, así que supongo que no hace falta que cuente de que va, por lo que es posible que haya algunos spoilers, pero en cualquier caso ninguno que deba preocupar si ya has visto alguna de las dos adaptaciones cinematográficas que se han hecho.


      La obra se nos presenta como un diario (titulado Las confesiones de un viudo de raza blanca) escrito desde la cárcel por su protagonista y que llega a través de un supuesto doctor en filosofía, como si de un caso digno del estudio de los psicólogos se tratara. Curiosamente el protagonista (ya muerto de trombosis coronaria) no estaba encarcelado por sus relaciones con la lolita del título, sino por asesinato.

      Leída hoy en día puede parecer que trata un tema escabroso, pero en ningún caso resultaría una novela pornográfica ni siquiera realmente erótica, para los estándares actuales (no hay ni una escena “escabrosa” ni mucho menos “sexual” en el libro). Todo está implícito, contado en elipsis. Pero cuando se publicó en 1955 tuvo que hacerse a través de una editorial francesa especializada en libros eróticos y pornográficos... y aún así se armó un buen revuelo.

     Como supongo que ya sabéis cuenta la enfermiza obsesión de su protagonista, Humbert Humbert, por Dolores Haze, que al comienzo de la historia tiene 12 años y al final de la misma 15. Pero realmente va más allá porque trata la atracción irresistible que siente el protagonista por las jovencitas de corta edad -a la que denomina nínfulas- contada por él mismo.

     Porque toda la historia está contada desde el punto de vista, interior y subjetivo de Humbert, sus pensamientos y sus sentimientos. Lolita es la última, y la que lo lleva a la perdición, pero no es la primera, y la novela se explaya explicándonos su atracción.

      A diferencia de los otros personajes, el Humbert es muy detallado, retratado de una manera minuciosa, y muy complicado, un tipo culto y erudito, Europeo en la “poco refinada” y desagradablemente kitsch América, admirador de Edgar Allan Poe (en la novela hay muchas referencias a la poesía de Poe, empezando por el nombre del primer amor adolescente de Humbert, Annabel, que está tomado del poema Annabel Lee), y a lo largo del libro va pasando de la atracción a la obsesión por su objeto de deseo. Es curioso como algunos han querido ver una justificación de la pedofilia en la novela, pero creo que si se lee atentamente y sin prejuicios, lo que hace realmente es explicar las motivaciones del protagonista, sin justificarlas ni tampoco censurarlas, para que el lector llegue a entenderlas completamente.

      Realmente no es que Humbert ame a Lolita, suobjeto de deseo, sino que en realidad lo que ama es la imagen que él mismo se forma de ese objeto, las cualidades que él mismo le atribuye a Lolita. El propio personaje reconoce que por lo que siente atracción no es por una jovencita en particular, sino por las características de las jovencitas preadolescentes; una vez crecen (como le pasa a la propia Lolita), pierden esas características, “como una hoja que ha caído y se ha marchitado” perdiendo su verdor, aunque siga siendo una adolescente menor de edad.

     La novela está contada en orden cronológico y se divide en dos partes, más o menos de igual tamaño. La primera cuenta la historia anterior de Humbert, su primer amor, el origen de su obsesión, su encuentro con Charlotte Haze, la madre de Lo, y por tanto con la propia Lo, y su historia con ella hasta el punto en que por fin la “consigue”.

     La segunda parte cuenta sus viajes con Lo a través de la mitad de los Estados Unidos, alojándose en moteles, su vida en común (una vez desaparecida la madre) haciendo el doble papel de padrastro sobreprotector y amante cesloso, sus celos enfermizos y paranoides, el desinterés que progresivamente Lo va sintiendo hacia él y la rebeldía de la niña y todos los problemas que le trae, su huida obsesionado porque nadie le arrebate a Lo, y finalmente el desenlace con Quily que  lo lleva a cárcel desde donde escribe.

     Los demás personajes están mucho más desdibujados, tiene menos detalles, y en cualquier caso los vemos a través de los ojos de Humbert, es decir Nabokov quiso que sólo los viéramos  tal como el protagonista los ve.

     Así por ejemplo, Charlotte, la madre de Lo es una viuda madura, afectada, algo pedante siendo en el fondo una ignorante que aparenta ser culta y refinada, y que llama a su jardín “la piazza”. Charlotte se siente atraída por Humbert, al principio por su exotismo y luego de manera romántica. Pero él la desprecia, primero intelectualmente, pero luego en todos los sentidos, a medida que la compara con su hija, de hecho se queda como huésped en su casa sólo para poder estar cerca de su hija. Es memorable la escena en la que, cuando Humbert ya ha decidido irse y no alojarse como huésped en aquella casa, Charlotte insiste en enseñarle su orgullo, su piazza, donde (mientras ella le presenta de pasada a su hija y alaba sus azucenas, diciendo lo hermosas que son) Humbert ve por primera vez a Lolita y efectivamente confirma lo hermosas que son, obviamente no pensando precisamente en las flores.

     Finalmente, cuando ella planea alejar a Lolita de sus vidas, el desprecio de Humbert acaba convirtiéndose en odio, e incluso fantasea con la idea de asesinarla. Pero él mismo sabe que solo es eso, una fantasía. Para su alegría el destino fortuito acabará solucionando la situación.

      Lolita aparece retratada como lo que es debido a su edad: inconstante, caprichosa, de humor variable,  más interesada en sus revistas con fotos de ídolos cinematográficos que otra cosa, y sobre todo inconsciente del poder que ejerce sobre Humbert. Inconsciente al principio, porque poco a poco va tomando conciencia del mismo y ejerciéndolo según su capricho.

     Para tristeza de Humbert la inocente Lolita no es tan inocente. Obviamente Humbert la desea y la seduce, pero ella también lo seduce a él en la novela. De hecho una de las cosas que al principio más obsesiona a Humbert es que Lolita acaba siendo inciada digamos en los “misterios de la vida”, no por él, sino en un campamento de verano.
“Lolita me contó como la habían pervertido. [...] Su asombroso relato empezó con una mención inicial de su compañera de tienda, en el verano anterior, en otro campamento, un lugar 'muy selecto' como observó. Esa camarada [...] la adiestró en diversas manipulaciones.”
      Y finalmente acaba conociendo plenamente esos misterios de la vida con Charlie el hijo de la dueña del campamento de verano de ese año, y su amiga Bárbara:
“Lolita oficiaba de centinela mientras Bárbara y el muchachito copulaban tras un matorral. Al principio, Lo se negó a 'probar como era la cosa', pero la curiosidad y la camaradería prevalecieron, y muy pronto ella y Bárbara lo hicieron sucesivamente con el silencioso, rudo y tosco aunque infatigable Charlie, que tenía tanto atractivo sexual como una zanahoria cruda, pero que poseía una fascinante colección de preservativos...”
     Eventualmente, cuando Lo, siguiendo su voluble carácter, se acaba cansando de Humbert, acaba abandonándolo para caer desde la sartén al fuego, pues acaba –voluntariamente- en brazos de Qulity.

     El personaje de Quilty es el más difuso de todos, y además intencionadamente. Está retratado como una sombra ominosa, una amenaza para Humbert, siempre oculta y apenas entrevista. Pero en el fondo es mucho peor que él. La adoración por la belleza de las nínfulas y  la obsión de Humbert es en Quilty una afición depravada a coleccionar jovencitas y filmar películas pornográficas con ellas.

    La diferencia entre ambos es que Humbert ama -de forma malsana, pero la ama- a Lolita, hasta el punto de que cuando ella ya es lo suficientemente mayor como para haber perdido su condición de nínfula y está embarazada de otro, está dispuesto a vivir su vida con ella. Y cunado Lo se niega, aún así, ayuda económicamente a Lolita y a su marido. Sin embargo, cuando Lolita se niega a que Quilty la filme en compañía de otras chicas mientras se las chupaba a un par de jovencitos, Quilty la echa a patadas de su casa.
      Por debajo de todo esto hay una cierta crítica a la sociedad americana, su cultura y sus instituciones como la familia y la escuela, aunque esta opinión molestaba bastante a Nabokov.

     En fin, una novela muy rica en matices, no demasiado fácil de leer, y que apunta más allá de la perversión sexual del protagonista y del proceso de pervertir inocencia de la niña. También se muestra el proteccionismo y hasta la ternura de Humbert como padrastro y retrata el complicado equilibrio de poder que existe entre la pareja protagonista, que poco a poco se va desplazando hacia Lolita.
 


Lolita (Stanley Kubrick 1962)


      Stanley Kubrik fue el primero en llevar a la pantalla la novela de Nabokov, poco después de su publicación: en 1962. Kubrik no es uno de mis directores preferidos; tiene alguna obra maestra en su filmografía, algunas películas bastante aburridas y sobrevaloradas, pero la mayoría son, cuanto menos, interesantes, que no es poco. Lolita es uno de estos casos.

     En teoría Kubrik tenía todo a su favor para hacer la adaptación perfecta: ya era un cineasta de éxito y con prestigio, se podía permitir filmar lo que quería, y encima contó con el propio autor de la novela como guionista. Sin embargo, más allá de que el cine y la literatura son medios distintos, y dejando claro que no es una mala adaptación (de hecho es bastante fiel), la verdad es que no es lo mismo.

     Probablemente sea por la dificultad para rodar un argumento como este en 1962 y pasar la censura, y de hecho esto justifica algunas cosas, pero también creo que hay algunas decisiones equivocadas en la adaptación.

     Para empezar, el guión que le entregó Nabokov, aunque le gustó, era imposible de llevar a la pantalla: daba como para una película de 8 horas, y aunque Kubrik y películas cortas no son precisamente sinónimos y de hecho la versión final de Lolita dura dos horas y media, el caso es que Kukrik hizo bastante poco caso del guión.


     Se aprecia que para poder pasar la censura se hicieron determinadas concesiones y se emplearon algunos trucos. Por ejemplo, se elevó la edad de Lolita de los 12 a los 15 años, y de hecho, la actriz elegida, Sue Lyons que debutaba en el cine ya tenía 16 cuando empezaron a rodar, y muchas veces se tiene la sensación de que se quiere aparentar que tiene aún algo más de edad.

     Por otro lado, con lo que se cuenta la película, el espectador cree que Humbert se enamora y obsesiona de Lolita, obviándose toda la parte de su afición a las nínfulas en general, de la cual Lolita es una más, porque la película omite toda la historia anterior de Humbert, su primer amor Annabel, etc.

     Esto es así porque además Kubrik alteró el orden cronológico de la historia. Pensaba que la primera parte tendría mucho más interés que la segunda, porque el espectador se engancharía con los intentos del protagonista en el complicado proceso de conseguir a la niña, y que, una vez logrado su objetivo, la historia decaería bastante. Así que decidió meter el desenlace final con el personaje de Quilty al principio: quería que la película empezara fuerte, y además así descargar de duración la segunda parte de la misma. En el fondo no se equivocaba demasiado, porque aún con ese cambio, la verdad es que la segunda parte (una vez Humbert saca a Lolita del campamento y por fin logra su ansiado objetivo) decae bastante con respecto a la primera.

      Pero el cambio más discutible, y para mi gusto el que más empeora la película es el personaje de Clare Quilty, que aquí es un escritor para televisión y guionista de Hollywood. A Kubrik de gustaba mucho Peter Sellers y se nota. Agrandó muchísimo el personaje de Quilty, que en la novela es importante, por lo necesario para la trama y el desenlace, pero secundario, muy secundario.

    Y además le dio libertad absoluta para hacer lo que quisiera, que básicamente es introducir el aspecto cómico en la historia, siempre acompañado de su muda pareja y compañera de fechorías, una morena con pinta de Morticia Addams.
 
      Puede que Peter Sellers disfrazado e imitando acentos para interpretar distintos personajes quedara bien en Teléfono Rojo, pero aquí no es así. Particularmente creo que el Quilty que intrpreta Sellers hace peor la película de lo que podría haber sido. Tampoco es que sea la única nota de humor, aunque si la principal. Por ejemplo toda la escena de la cama supletoria en el hotel no se debe a Sellers, pero es un toque cómico que no está en la novela. Lolita de Nabokov es un drama, Lolita de Kubrik también tiene elementos de comedia.

      Mientras que el Humbert original es victima de su propia obsesión, aquí el pobre James Mason acaba encarnado poco menos que a un pagafantas, completamente en manos de los caprichos de una chichilla (y no sólo por la escena en la que le pinta las uñas de los pies, basta fijarse por ejemplo en sus escenas de amo de casa) que lo tiene, literalmente, comiendo de su mano.

     Y por último, debido a la censura supongo, Kubrick suprime en la película el aspecto más  erótico de la relación entre la pareja protagonista. Nabokov se explaya bastante más narrando con detalle las impresiones de Humbert sobre el cuerpo de Lolita y su sexualidad incipiente, aunque no haya escenas sexualmente explícitas en la novela, pero hay que rascar bastante para buscar erotismo en la película de Kubrick.

      Con todo, está ahí, latente, y en algunos caso como pequeña venganza del Kubrik por la censura: Hay que tener mala baba para enseñar el cartel con el nombre del campamento de verano de Lolita en el que aparece escrito “Campamento Climax para chicas” (aunque es verdad que el nombre ya estaba en la novela, en la que se menciona un lago con dicho nombre que estaba cerca del campamento.
También está retratada en la película la “malicia” de la no tan inocente Lolita, por ejemplo en la escena en la que le cuenta a un atribulado y cohibido Humbert como se inició en determinados juegos con los chicos en su campamento de verano:

-¿Qué es lo que te apetece?
-¿Por qué no jugamos un poco?
[..]
-He aprendido algunos juegos realmente divertidos en el campamento. Uno de ellos es particularmente bueno.
-Me gustaría que me contaras ese juego particula-particularmente bueno.
-Siempre lo jugaba con Charlie.
-¿Quién es Charlie?
-¿Charlie? El muchacho que viste en la oficina del campamento.
-¿Tú y él...?
-Sí... ¿Todavía no sabes a qué juego me refiero?
-No se me dan bien las adivinanzas.
[le susurra al oído]
-¿Nunca jugaste a eso cuando eras niño?
-No, nunca.
-Bien... entonces...
(... y Lolita se dispone a “enseñarle”)





Lolita (Adrian Lyne 1997)

     Adrian Lyne, un director bastante irregular que es famoso sobre todo por Nueve semanas y media y Atracción Fatal, se atrevió en 1997 a llevar por segunda vez a la pantalla Lolita.

     La verdad es que hay que tener ganas de meterse en un fregao como este, porque tanto la novela como la primera película son míticas en sus respectivos campos. Pero el caso es que al hombre, contra todo pronóstico, no le salió del todo mal.

      En muchos aspectos es una adaptación mucho más fiel a la novela original que la de Kubrik, y otros incluso la supera, por ejemplo en la música. No es que la música de Nelson Riddle para Lolita (1962) sea mala, si exceptuamos el Lolita Theme (que además creo que no es del tal Nelson): ya sabéis ese infnatiloide del “na...na-na, na-na-na na na-na” que suena de fondo las primeras veces que aparece Sue Lyon. Pero claro, es que la música de Lolita (1997) es del maestro Ennio Morricone, y aunque no tuvo uno de sus mejores días, ¡eso es jugar con ventaja!

Decía que es una adaptación más fiel que la de Kubrik, por muchas razones:

      Para empezar no altera el orden cronológico de la historia (salvo la primerísima escena de los títulos de crédito), ni obvia toda la parte de la historia anterior de Humbert, su querida Annabel y demás.

     Y aunque esto está tratado de forma mucho menos extensa que en la novela, si que sirve para hacernos ver que Humbert no es que esté enamorado de Lolita, sino de la nínfulas en general, y el origen de su obsesión.

     Por otro lado, mientras que creo que Melanie Griffith está correcta en su papel como Charlotte Haze, al menos igual de correcta que lo estaba Shelley Winters, Jeremy Irons me parece una elección mucho más acertada para el personaje de Humbert que Mason. Con ese aspecto tan “british” creo que encarna mucho mejor al erudito atormentado y tan “europeo” del Humbert Humbert que imaginó Nabokov.

     Además aquí, aunque efectivamente es victima de su propia obsesión, y del poder que la “perversa” Lo ejerce sobre él, no está retratado como el patético pagafantas que acaba siendo Mason en la película de Kubrik.

     Hay escenas muy parecidas, como la presentación de Lo en el jardín, las del trío Humbert-Lolita-Charlotte sentados juntos los tres, o aquella en la que Lolita le cuenta en el hotel a un  atribulado Humbert (para su tristeza, al no haber sido él el primero) cómo se ha iniciado en el campamento de verano.

      De hecho se nota que las trabas de la autocensura vigente en 1962 no están tan vigentes en 1997, y en esta escena se muestra aún más claramente, si cabe, el atrevimiento de Lolita, cuando le pregunta a Humbert si nunca había jugado a ese “juego” de niño, y cuando este le responde que no ella dice picadamente y tomando la iniciativa “Entonces tendré que enseñártelo todo” y se sube a horacajadas sobre Irons que está tumbado en la cama.

     Claro, al poder permitirse ser más explícitos, toda la parte de sensualidad que está presente en la novela, puede mostrarse aquí, Ojo, no es que sea una película con escenas sexuales: no hay ningún desnudo, aunque si haya besos apasionados entre Humbert y Lolita.

     También el personaje de Lolita es mucho más atrevido y “sexual” que en la película de Kubrik, y por tanto más próximo a la Lolita original de Nabokov. Domique Swain, se muestra manera mucho más provocativa y descarada, tanto en el vestir como en la manera de actuar y en la de hablar.

     Por ejemplo, tras la primera noche con Humbert, aquella en la que Lo le cuenta sus jueguecitos en el campamento y le dice que "tendrá que enseñárselo todo", mientras van en el coche, Lolita, en uno de sus caprichos, le pide que pare en una gasolinera y cuando él le pregunta por qué, ella lo provoca diciéndole:
"Me duele dentro. ¿Que esperabas después de lo que hiciste anoche? ¡Viejo pervertido!, debería llamar a un policía y contárselo."

       Como en el original literario, Lo empezará a ejercer su poder sobre Humbert, que acabrá "feliz en mi doble papel de hacendoso amo de casa y de corruptor de la inocencia de una menor", y aunque en el fondo ya está cansada de él y de su celoso y opresivo proteccionismo sigue sacando partido de la situación para obtener de su padrastro lo que quiere, como por ejemplo en la escena en la que empieza a acariciarle el muslo sobre el pantalón mietras le exige que le doble su paga semanal mientras Humbert regatea para ceder en todo, incluso en dejarla participar en la obra de teatro del colegio, que en era lo que la niña quería realmente. De hecho, en otra escena en la que Humbert descrubre el dinero que Lo ha ido acumulando y guardando (y que él sospecha que es para costearse su fuga), ella acaba diciéndole "Ese dinero es mío. Me lo he ganado."
 
     Es curioso porque, aunque ni Sue Lyons ni Dominique Swain tuvieron una carrera posterior demasiado notable, mientras la primera debutaba en el cine con Lolita, la segunda ya había hecho un par de películas.

     Y por otra parte, mientras Lyons es una actriz mayor que su personaje  y además creo que intenta aparentar aún más edad de los 16 años que tenía, Swain era mayor que Lyons cuando interpretó la película (tenía 17 años) pero intentan que aparente menos, que aparezca más infantilizada.
 
     Pero quizás en lo que sea más fiel al orginial es en el sentido estético. Lolita (1997) es un drama preocupado por mostrar la belleza y por aparecer como una película bella, a diferencia de Lolita (1962) en la que había bastantes elementos cómicos. Aquí no.


      Y gran parte de la culpa de que no los haya la tiene el personaje de Quilty, que Kubrik expandió artificialmente para que Peter Sellers pudiera explayarse (hasta el punto de aparecer muchísimo antes en la historia, y de que Lolita lo conociera incluso antes que a Humbert). Aquí no. Aquí es una sombra amenazante para Humbert, que nunca lo ve realmente.

      Y también, como en la novela original, es oficialmente un escritor, pero su hobby oculto es ser un pornógrafo aficionado a las jovencitas y a rodar películas pornográficas con ellas y otros actores y actrices. Alguién que como él mismo dice: "Conozco algunas cosas del Sheriff que casi lo convierten en mi esclavo. [...] Tengo una criada muy comprensiva, que no sólo tiene hijas, también tiene nietas, ¡nietas!".


      En la película de Lyne casi no aparece, y cuando lo hace, salvo al final, prácticamente no se le ve la cara o siempre está en entre sombras.

      Y también está bastante presente esa crítica y desprecio a la sociedad americana que había en la novela de Nabokov, donde las instituciones como la familia resultan hipócritas y se mueven más por las conveniencias sociales. O la educación, que auque de cada a fuera, se muestra como progresista, en el fondo es bastante pacata y sólo trata de preparar a las niñas para que encuentren un buen partido.


      Esto se aprecia muy bien en la escena en la que citan al pobre Humbert en el instituto para hablar sobre Lolita, y la directora, acompañada del sacerdote/consultor espiritual le comunica que su hija no muestra interés alguno hacia el sexo, que eso no es natural a su edad, y que probablemente se deba a que él la esté reprimiendo. Así que mientras Humbert se atraganta con las pastas de te que está comiendo, irónicamente la directora le conmina a que “instruya a su hija en los hechos de la vida”. Claro, esto en la película de Kubrik también está, pero cuando lo hace Peter Sellers poniendo acento alemán y haciéndose pasara por el psicólogo del colegio para que Humbert “afloje un poco la correa” a Lo, y así poder él acercarse a la niña, pues, que queréis que os diga, no es lo mismo.

     En fin, el caso es que no es una mala película de Lyne. No es que crea que es mejor que la de Kubrik, porque algún mérito tiene que tener esta por ser la primera y hacerse cuando se hizo y en las condiciones que se hizo, pero en general da la talla, está bastante a la altura de la primera versión, y algunos aspectos incluso la supera.



5 comentarios :

  1. Perfecto Seldon, me queda bastante claro cómo es la novela que no pienso leer (me llamaba la atención pero una vez vista la película he perdido todo el interés).
    Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que cuentas sobre la pelí y bueno la otra versión la verdad es que no la vi pero , tampoco tengo especiales ganas....
    El post perfecto, como siempre.

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  2. Acabo de leer la mejor crítica de Lolita (en sus tres versiones) que existe en Internet. ¡Felicitaciones!

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  3. Excelente critica de Lolitax3

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  4. Pensé que era la única en el mundo a la que el Humbert de Kubrick le parecía un pobre diablo, nada que ver con el sujeto tan refinado y controlador de la novela. Irons no es perfecto, pero se acerca bastante. Al menos él sí es un europeo tan encantador como perverso.
    Personalmente, detesto los toques cómicos de la adaptación de Kubrick, le quitan seriedad a la trama, creo yo.
    Un gusto leerte :)

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