De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

martes, 12 de noviembre de 2013

El juego de Ender. La voz de los muertos

     Andrew Wiggin, al que todos llaman Ender es un niño (la historia comienza cuando tiene solo 6 años y acaba pasados los 10) superdotado en una familia de superdotados.

     Como todos los niños tiene sus más y sus menos con sus hermanos. A Peter, el mayor -un genio casi sociopata que lo odia por ser más inteligente aún que él- lo teme, mientras que está muy unida a su hermana Valerie.

     Pero por encima de todo, Ender es un tercero. Es decir, el tercer hijo de una familia en una sociedad futura en la que se ha impuesto un estricto control de la natalidad que sólo permite tener dos hijos. Pero Ender es especial, y el gobierno lo sabe, así que una vez vistas las posibilidades que apuntaban sus dos hermanos mayores, permitió a su familia, excepcionalmente, tener un tercer hijo. Con una sola condición: a los 6 años deberá ser forzosamente reclutado e ingresar en la escuela de combate.

      Esta es la base de la novela de ciencia ficción de Orson Scott Card publicada en 1985 titulada El juego de Ender.


     La humanidad apenas había comenzado a explorar el espacio, cuando años antes , se topó por casualidad con una espedición extraterrestre de reconocimiento, pero fuertemente hostil. Esta especie, conocida como los Fórmicos, pero que todos llaman popularmente los Insectores, por su parecido con los insectos terrestres, demostró ser inteligente pero sumamente agresiva y cruel. El primer contacto se saldó con una sangrienta guerra, pero lograron ser repelerlos. Años después (algunos años antes de la época en la que se desarrolla la historia), una segunda expedición de los insectores, esta vez no de reconocimiento, sino de conquista, llegó a las puertas de la Tierra, y casi acabó con la humanidad. La Segunda Guerra Insectora, mayor y más cruenta que la primera fue ganada in extremis gracias a Rackham, que se ha convertido en un héroe de la humanidad y en una leyenda viva.

     Desde entonces, los distintos gobiernos de la tierra han aparcado momentáneamente sus rencillas y diferencias, y han cedido soberanía a un órgano supranacional militar de defensa, la Flota Internacional, gobernado por una especie de triunvirato, formado por tres cargos: El Strategos, encargado de la estrategia de defensa a largo plazo, el Polemarca, con el mando operativo de la flota, y, sobre ellos dos, el Hegemón, el gobernante supremo.

     Y también desde entonces la humanidad vive temiendo el tercer contacto, y preparándose para él, completamente militarizada. Desde entonces, niños de corta edad, los más capaces, son seleccionados y reclutados forzosamente para la flota. Ingresan en la academia y comienzan su duro entrenamiento en estrategia y tácticas de combate... y lo hacen jugando, con simulaciones por ordenador de todo tipo, y con prácticas en gravedad cero... de ahí “El Juego”, que da título a la novela. Y Ender, el protagonista pronto empieza a destacar, inventando nuevas tácticas, a priori disparatadas o que pueden parecer absurdas o que inflingen normas no escritas que todos siguen por costumbre pero nadie ha dicho que no se puedan infringir.

     Orson Scott Card escribió un cuento corto titulado precisamente así, El Juego de Ender, en 1977, contando las andanzas del niño protagonista en la escuela de combate, pero luego, a mediados de los 80 decidió expandirla, principalmente para poder servir como base a una segunda novela, con el personaje de Ender ya adulto. Y el éxito fue instantáneo y arrollador. La novela ganó los dos premios más importantes en el mundillo de la CF, El Hugo y el Nebula, y fue una de las más influyentes en la renovación del género que tuvo lugar durante los años 80.

     Aunque tampoco estuvo exenta de críticas: se la tildó de violenta y de justificar la violencia, se la tildó de justificar tesis parecidas a las del superhombre de Nietzsche y a las del nazismo, se la tildó de militarista, se la tildó de ser una historia moralmente perniciosa en un envoltorio de literatura de aventuras juvenil....

      Y algo de razón no les faltó. Efectivamente es violenta: los accidentes ocurren, en su entrenamiento algunos niños mueren (se matan entre ellos), efectivamente el que los personajes sean niños jugando, muestra como se llega a crear a una especie de “asesinos inocentes”, efectivamente algunos oficiales del cuerpo de marines la incluyeron en la lista de lecturas recomendadas para sus cadetes (en esto es parecido a lo que ocurrió dos décadas antes con Tropas del Espacio, de Robert Heinlein, con la que guarda bastantes similitudes).

     Pero al expandir la novela Orson Scott Card, como en toda buena historia de CF, logró meter más, mucho más. Logró que se filtraran ciertas ideas que hacen pensar en una historia aparentemente de aventuras, pero con un trasfondo más complejo.

     Por ejemplo, Ender es reclutado, enviado a la escuela de combate y allí pronto comienza a destacar por sus tácticas innovadoras, que incluyen incluso sacrificar parte de su escuadra. Intencionadamente es sutilmente aislado del resto de sus compañeros por el coronel Graff, que dirige la escuela. Graff, inteligente, manipulador y casi un sádico comienza a fomentar la crueldad en Ender, y que este anteponga los medios al fin, enemistándolo con sus compañeros reclutas y haciendo que sea  temido por los cadetes mayores que él que lo ven como una amenaza a medida que progresa.

    Hay una escena que muestra muy bien esto cuando Ender, que comienza a ser objeto de abusos físicos y verbales por parte de sus compañeros mayores, reacciona con una violencia y una crueldad inusitada a la provocación de uno de ellos. Ender explica que demostrando así una vez su fuerza, manda un mensaje a los demás y se evita muchos más problemas en el futuro. A partir de ahí Graff, que deja hacer, ve que en Ender hay “posibilidades” y puede ser moldeado, haciendo sutilmente  lo que puede para que tenga seguidores, no amigos, para que se convierta en un líder, no en un compañero.

     Además, como toda buena novela de CF logró anticipar algunas cosas. Por ejemplo Internet y las redes sociales. En un tiempo en el que Internet era solo una red muy exclusiva en los ámbitos militares y científico-universitarios, y en la que nadie había imaginado todavía el concepto de red social, Card cuenta como hay una red de comunicación global en la que la gente, con su verdadera identidad o amparándose en el anonimato de los pseudónimos, opina y crea opinión en foros en los que se publican mensajes, ensayos, artículos de opinión... Esto es lo que comienzan a hacer los dos hermanos de Ender mientras este pasa años en la escuela de combate. Peter, bajo el pseudónimo de Locke, comienza a publicar artículos aparentemente sensatos y comedidos que en el fondo tienen como objetivo satisfacer sus ansias de poder, mientras que Valerie, para contrarrestarlo, comienza a publicar incendiarios artículos xenófobos y demagógicos bajo la identidad de Demóstenes. En cualquier caso, entre ambos logran influir, modificar y moldear la opinión pública hasta el punto de influir en los gobiernos de la Tierra.

      Como decía antes, cuando Card expandió la novela, lo que realmente tenía en mente era preparar el escenario para la siguiente, que se tituló La voz de los muertos, y que, creedme, es incluso mejor que la primera, y además se puede leer de forma independiente.

<<<   ATENCIÓN SPOILER (Si no has leído Juego de Ender)   >>>

     Como prueba final de su entrenamiento, Ender extermina en una simulación por ordenador a toda la población de Insectores y logra destruir su planeta de origen... salvo por una salvedad: que nadie le dijo que no era una simulación, sino que estaba dirigiendo realmente la Flota Internacional y que todas sus acciones eran llevadas a cabo en la vida real.
    Por lo que, efectivamente, ha exterminado completamente una especie extraterrestre inteligente, que, como llega a averiguar actuaba como actuaba con los humanos porque eran tan distintos de nosotros que no concebían que fuesemos seres inteligentes. Así que, arrepentido, y presa de los remordimientos, decide convertirse en portavoz de esa especie extinta, y contar su versión de la historia, explicar sus motivos, y su forma de actuar en un libro.

<<<   FIN DEL SPOILER   >>>

     A raíz de la difusión del mensaje de Ender, en la Tierra se empieza a adoptar la costumbre de que, cuando alguien muere, un observador imparcial investiga su vida, se entrevista con quienes le conocieron, y luego se erige en “la voz del muerto” y en una especie de ceremonia funeraria cuenta sus motivaciones, su visión, lo que realmente pensaba de todos y cada uno de sus conocidos... crudamente, sin suavizar nada, sin tapujos ni autoengaños, pero también de forma justa y objetiva, para crear una especie de catarsis, comprender al muerto y despedirse de él.

     Poco a poco esto se convierte en una especie de religión, y pronto aparecen sus sacerdotes: unas personas dedicadas precisamente a esto, a ser la voz de los muertos. Ender, en el anonimato, con una nueva identidad, se convierte en uno de ellos, viajando de planeta en planeta, de colonia en colonia, cuando son requeridos sus servicios.

     Pero los viajes son a velocidades sublumínicas, por lo que los efectos relativistas hacen que, aunque para Ender pasen solo semanas o meses desde la muerte y el requerimiento de sus servicios, en la colonia en cuestión pueden haber pasado años o décadas para cuando llega a hacer su trabajo.

    Y este es el punto de partida de La voz de los muertos. Ender tiene sólo algunas décadas más que en la primera novela (35 años) pero debido a los efectos relativistas del viaje por el espacio, han pasado tres milenios desde los acontecimientos de El Juego. Llega a Lusitania, una colonia donde se ha descubierto una especie de pequeños mamíferos tribales, afables y no violentos que, pese a su aspecto vagamente parecido al de los cerdos (de hecho los colonos los llaman los cerdis), parece que demuestran cierta inteligencia. Y llega para ser la voz de uno de los científicos de la colonia, aparentemente asesinado por uno de los cerdis un par de décadas antes.

     La voz de los muertos se publicó en 1987, al año siguiente de El Juego, y nuevamente tuvo un éxito de crítica enorme: volvió a hacer doblete y a ganar el Hugo y el Nebula, siendo el primer autor que logró esto. Sin embargo, el cambio de registro con respecto a la anterior fue muy grande, y mientras que la primera tuvo mucho éxito entre el público juvenil, esta es una novela mucho más adulta, que se apoya más en los personajes y sus sentimientos, y mucho más compleja.

    Así por ejemplo se describe la complicada biología del planeta, donde hay muy poca biodiversidad, muy pocas especies, pero donde parece que por cada especie animal existe una especie vegetal asociada con la que vive casi en simbiosis, dependiendo mutuamente la una de la otra. Se describe  su compleja biología y ecología, los efectos de una epidemia causada por un temible virus mutante llamando la Descolada, etc.

     Orson Scot Card es mormón, y vivió como misionero en Brasil algunos años, y esas cosas se notan en la novela, en la espiritualidad casi religiosa que rezuma, o en pequeños detalles de ambientación (por ejemplo, la colonia se llama Lusitania porque está poblada por emigrantes de origen brasileño, de hecho hablan portugués, a los cerdis los llaman Os Pequeninos, y a Ender “O falante pelos mortos”.)

      Como os decía es incluso más recomendable que la primera de la saga. Y digo Saga, porque lamentablemente a este hombre el éxito se le subió a la cabeza y decidió exprimir la gallina de los huevos de oro tanto como pudiera y más.

      En 1991 publicó el tercero de la serie, Ender el Xenocida, de calidad muy inferior, donde se mezclan cosas como el descubrimiento de que los filotes (no preguntéis lo que son: tiene que ver con partículas subatómicas indivisibles, con los quarks, los mesones pi y la mecánica cuántica) pueden llegar a agruparse en seres autoconscientes e inteligentes, completamente incorpóreos llamados Aiuas, con otros elementos como la descripción de una cultura de tintes budistas que tiene lugar en otra colonia donde los elegidos por los dioses, los que oyen la llamada y por tanto son los más dignos justos y sabios, sufren -precisamente por eso- de desordenes obsesivo-compulsivos bestiales, que les obliga a tener comportamientos repetitivos irracionales (como contar las incontables vetas en un suelo de madera, o lavarse insistentemente las manos hasta hacerlas sangrar).

     En esta ya se le comenzó a ir un poco la olla al bueno de Orson; es mucho más mística y metafísica, se aleja de los temas la CF y de intentar un mínimo de rigor científico, y encima queda prácticamente abierta a una continuación. No es de extrañar que tuviera menos éxito que las anteriores.

      Yo particularmente pasé de la cuarta de la Saga: Hijos de la mente. Pero se ve que mucha gente no, así que el bueno de Orson siguió escribiendo (presumiblemente con calidad e interés decreciente) y haciendo caja. No es el primer escritor que ha caído en eso y supongo que no será el último.

     Así, publicó una novela corta llamada Guerra de regalos, y otra larga, llamada Ender en el exilio, ambas situadas cronológicamente entre El Juego y La Voz, para cubrir (más bien rellenar, diría yo) el enorme lapso temporal que transcurre entre ambas.



      Pero es que no contento con ello, decidió publicar una serie paralela llamada La Saga de la Sombra, que cuenta los mismos hechos que se cuentan en La Saga de Ender, pero desde el punto de vista de un personaje secundario de El juego de Ender: Beam uno de sus compañeros en la esuela de combate. Otros 4 libros para añadir a la saca (La sombra de Ender, La sombra del Hegemón, Marionetas en la sombra, La sombra del gigante) y con un 5º (Sombras en fuga) ya anunciado



      Y aún hay más amigos. En un ataque de verborrea imparable decidió iniciar una tercera saga a modo de precuela de las anteriores.

   Se llama La saga de la Primera Guerra Fórmica, con la inestimable participación de un co-autor (¿un negro?) llamado Aaron Johnson que le ha ayudado a escribirla (o la ha escrito completamente, vete tu a saber) de la que ya ha publicado dos  novelas (La tierra desprevenida y La tierra ardiendo) y tiene anunciada para el año que viene una teercera (La tierra despierta). En fin... no comments.

     Si queréis mi opinión, ahorraos todo lo que no sea la primera novela (El juego de Ender), y sobre todo, la segunda (La voz de los muertos). Esas si merecen la pena, y mucho.


3 comentarios :

  1. Estoy releyendo El juego de Ender por el estreno de la peli. Para mí es de lo mejor que se ha escrito jamás en CF y quería recordarlo bien antes de ver la peli. Fíjate que no seguí con La voz de los muertos ni con ningún otro aledaño aunque los conocía, cosa rara. Puede que aprovechando la relectura la emprenda con el siguiente. Como dices, parece que son los dos únicos buenos de verdad.

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  2. Yo voy a empezar Hijos de la mente..... pero después porque los primeros tres los leí seguidos y en este momento no quiero saber nada de los hijos filoticos de Ender. Me gusto mucho la entrada aunque no creo que La voz de los muertos sea para adultos.

    Besos

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  3. Me parece excelente la descripción y critica que hacen. Estoy leyendo Ender el Xenocida y opino lo mismo, la calidad de los primeros dos libros fueron excelentes, la segunda con un enfoque mas humanista y filosófico y si considero que el resto de los libros ya fué un abuso e inspiración de mercadotecnia mas que inspiración creativa.

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