De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
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martes, 4 de febrero de 2014

El lobo de Wall Street: Sexo, drogas... y dinero.


http://www.filmaffinity.com/es/film828416.html    Que Martin Scorsese es uno de los directores en activo más interesantes no es ningún secreto. Que además el tipo es lo suficientemente versátil como para salir de su registro habitual y hacer cosas como Hugo o Shutter Island, tampoco.

    Pero que el Martin Scorsese que nos gusta, el que destila todas sus esencias es el de películas como Uno de los nuestros o Casino tampoco debería sorprender a nadie.

    El lobo de Wall Street es una película típica de Scorsese, que se encuadra en la tradición de las dos que he mencionado antes, con el mismo estilo, el mismo ritmo, el mismo montaje... pero mucho más pasada de vueltas que esas dos.

     Si aplicamos el dicho aquel del mundillo musical -Sexo, Drogas y Rock And Roll- a esta película, nos saldría algo así como Sexo, Drogas, y Dinero. Porque básicamente es de lo que va la película.


     En lugar de contar una historia real, pero seria, sobre los tiburones del mundo de las finanzas como por ejemplo Wall Street, o un documental como Inside Job, Martin Scorsesse decide contar una historia igual de real (basada en la vida de Jordan Belfort) pero divertida, muuy divertida.

    La película es un desparrame total y en lugar de contarnos las andanzas de un despiadado Gordon Gecko/Micheale Daouglas, nos va contando los excesos de Belfort/DiCaprio y sus amigos, que se dedican a gastar dinero a espuertas, a follar con putas de todo pelaje y a colocarse con todo lo que tienen a mano mientras amasan una fortuna a base de timar a los pequeños inversores.

    Una de la las mejores escenas está casi al principio de la película: es la de Matthew McConaughey instruyendo a un todavía novato y bienintencionado DiCaprio:

- El juego consiste en mover dinero del bolsillo de los clientes a tu bolsillo.
- Pero si puedes hacer que tus clientes ganen dinero a la vez, es ventajoso para todo el mundo, ¿no?
- No.

     Porque como se nos cuenta en la película mientras el inversor venda y compre valores tendrá la ilusión de que es rico, de que está ganando dinero, de que ahora sus inversiones van mejor que antes. Peor todo es virtual todo es una filfa. Lo único real es que cada venta implica una comisión que es dinero contante y sonante en el bolsillo de los corredores de bolsa.

     La película es políticamente incorrecta, divertida, frenética y excesiva a veces. De hecho uno de sus principales defectos es que se ve lastrada por una excesiva duración: tres horas son demasiadas. Aunque bien es cierto que el ritmo de la película es tan frenético y tan bien llevado y dosificado que se podría decir que si con 3 horas no logra aburrir al espectador y logra mantenerlo sentado en la butaca, algo debe tener.

     Hay escenas que no tendrían nada que envidiar a ninguna película de las más puera comedia física, como por ejemplo la escena del Ferrari, cuando DiCaprio debe volver del club de campo a su casa pero está completamente colocado.

    La referencia obvia que hay que buscar es la otras películas de Scorsese como Uno de los nuestros o Casino.

    Como en cualquiera de esas dos, Scorsese nos deleita con un montaje muy ágil, con una banda sonora llena de canciones que está presente a lo largo de toda la película, con un protagonista cuyos pensamientos conocemos gracias a una omnipresente voz en off,...

     Aunque aquí la banda sonora no es tan buena como la de Casino, el protagonista no tiene reparo en hablar directamente a la cámara, al espectador, en vez de usar sólo voz en off, y la historia es mucho más salvaje y excesiva.

     Pero en el fondo El Lobo de WallStreet cuenta lo mismo que Uno de los nuestros: la ascensión de un tipo del montón desde la nada hasta la cumbre de los mandamases (allí mediante los negocios de la mafia, aquí mediante los negocios de la bolsa) y su posterior caída para volver a ser un don nadie.

    La gran baza de la película, lo que la sostiene y evita que se derrumbe convertida en un tostón de tres horas es sin duda Leonardo DiCaprio.

     El tipo está de Oscar, sencillamente genial. Y no es que alguno de los secundarios lo hagan mal, es que DiCaprio se come hasta tal punto la pantalla, que es muy fácil pasarlos por alto.

      Y el problema principal de la película es que está muy lejos de Uno de los nuestros, aunque no tanto de Casino.

    Así que se podría decir que Scorsese ha hecho una buena película, pero no su mejor película precisamente.

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