De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 5 de mayo de 2014

Inside No. 9. Humor (negro) británico.


https://www.filmaffinity.com/es/film194736.html      Se supone que si algo caracteriza el humor español (si es que le pueden poner apellidos al humor) es el humor negro, pero esto también es una característica del humor británico. Inside No. 9 es una extraña mezcla entre thriller (serie sobre crímenes) y serie de humor, y como es una serie británica, el humor es humor británico, o casi. (A ver, humor del elegante, sarcástico y negro, a veces absurdo, no humor tipo Benny Hill que es tan británico como el te de las five o’clock).

     El título (Dentro del número 9) hace referencia a que cada episodio (hay media docena) se desarrolla en una casa con ese número en la puerta… y en cada una de ellas ocurre un crimen. Aunque aquí no se trata de averiguar quien lo hizo, con en el caso de las novelas de Agatha Christie. Eso es lo de menos: ya se encargan de contarnos quienes lo van a hacer.

      El formato de la serie (que no la temática) recuerda por ejemplo al de Black Mirror: episodios cortos (de hecho sólo de 30 minutos cada uno) con personajes distintos, historias distintas y completamente autocontenidos: no continúan, la historia empieza y acaba en el mismo episodio.


      El primer episodio se titula Sardinas, y para mi gusto es quizás el más flojo, por lo que es un error empezar con este: podría desanimarte a seguir viéndola.


      Se desarrolla en una mansión señorial (con el sempiterno número nueve en la verja de entrada, claro) en el que los invitados y miembros de la familia están jugando a una especie de versión del juego del escondite. Y digo versión porque cuando alguien encuentra al escondido, no gana y se acaba el juego, sino que se debe esconder en el mismo sitio que él y esperar a que otro los encuentre. Y así sucesivamente, por lo que poco a poco todas van a acabando apretujados como sardinas en lata.
     Lo mejor de este episodio son sin duda las interpretaciones de cada uno de los invitados: el gay, la viejecita británica a lo Señorita Marple, etc…)  y desde luego cuando lo vas viendo no parece que se trate de una serie sobre crímenes, porque no imaginas que tiene que ver este juego de salón con los asesinatos… hasta el final.




   El segundo episodio es el más humorístico, y su título se podría traducir algo así como Una tranquila noche en casa (o sin salir, a diferencia de una noche fuera, en la que sales de fiesta).


     Prácticamente es mudo, no porque no tenga sonido, sino porque casi no hay diálogos, y cuenta –sin palabras-, el surrealista atraco de un par torpes ladrones a una lujosísima casa de estilo y decoración moderna y minimalista para robar justamente eso, un cuadro abstracto y por lo que se supone, bastante valioso.
      Hay mucho humor gestual, físico, por parte de los atracadores, pero también por parte de los habitantes de los dueños de la casa y del servicio.


      Me reí mucho cuando lo vi, (impagable la escena en la que uno de los atracadores se tiene que esconder en el dormitorio para no ser descubierto) aunque no se si aguantaría igual de bien un segundo visionado. Uno de los mejores de los seis.





    Tom y Gerri, el tercero, es el más turbio, desencantado y pesimista de toda la serie

   En esta ocasión se desarrolla íntegramente en el modesto piso nº 9 de un edificio de apartamentos que Tom, un aspirante a escrito que para ganarse la vida da clases en un colegio, comparte con su novia Gerri.

     Pero pronto Tom conoce a un peculiar vagabundo, un mendigo agradecido al que ayuda, y en el que descubre a un tipo interesante, culto… y que conoció Charles Bukovski, uno de los escritores a los que Tom idolatra.

     Este es el más “thriller psicológico” de la serie, con giros argumentales sorprendes al final incluidos.






     El último suspiro es el que rezuma más mala leche, sarcasmo y humor negro por todos sus poros.


Una casita familiar en los suburbios.
Una niña aquejada de una enfermedad terminal.
Una fiesta de cumpleaños (el de la niña)
Una vieja gloria de la canción venida a menos, que en su día fue una estrellas de la canción melódica.
Y la productora de un programa de televisión del estilo de Sorpresa Sorpresa (que emitió antena 3) de esos a los que se les pide un deseo y ellos lo hacen realidad para sorpresa del beneficiado.

    Lo que ocurre es aquí la supuesta agraciada es la niña pero a quien gusta el cantante es a la madre.

      Y sobre todo, la avaricia y la ambición, y el humor negrísimo que viene de intentar sacar beneficio incluso de un hecho desgraciado. Impagable la escena en la que se amenaza con apuñalar al globo.


     Para mi gusto, el mejor de los seis episodios.






    El suplente es el único que no se desarrolla en una casa con el número 9.


     En esta ocasión está ambientado en el mundo del teatro y la acción tiene lugar en el camerino número 9, donde una estrella un poco pagada de si misma, un divo del teatro conocido por sus interpretaciones de Shakespeare es soportado por el resto de los personajes: la productora, su asistenta personal,… y sobre todo por el suplente.

    El actor desconocido que se sabe su papel, y que noche tras noche acude al teatro para no hacer nada, esperando simplemente que esa noche el actor principal esté enfermo o indispuesto, esperando su gran oportunidad para darse a conocer y triunfar…

    El problema es que el divo nunca está enfermo, nunca falta a su cita, y siempre menosprecia y ningunea a todos en general y al suplente en particular.

     Correcto, pero es de los más flojitos de la media docena.





     El último episodio (al menos por el momento, a no ser que haya segunda temporada) se titula algo así como El horripilante o El horroroso, y se desarrolla en una tétrica mansión gótica en la que viven una sinistra mujer, su hermano, y un tercer hermano aquejado de alguna extraña enfermedad que lo mantiene postrado en cama y obliga a mantener la casa refrigerada, siempre a dos grados bajo cero.


     Como los dos hermanos tiene que salir a un acto social contratan a una especie de canguro, una colegiala británica, estudiante de instituto, más para cuidar de la casa en su ausencia que para cuidar del tercer hermano, al que no vemos pues su cama está en el piso superior.

     Este episodio es el que más juega con el terror en el sentido clásico del género, aunque no renuncia al humor, como la escena del gato.
Por cierto, que alguien me explique lo de la bandeja que prepara la hermana con un inquietante contenido: leche, una galleta… y unos alicates.



     En resumen, aunque desigual en la calidad de los episodios, el conjunto es interesante, y al fin y al cabo, son sólo 6 de media hora cada uno, así que no perderás gran cosa viéndola, y te puedes llevar alguna agradable sorpresa.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Ya que has llegado hasta aquí, no te cortes y deja tu opinión: será bienvenida.