De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 23 de julio de 2014

Dallas Buyers Club. Bienvenidos al club

http://www.filmaffinity.com/es/film472295.html
   Ron Woodroof es todo un tejano, viste sombrero, es un fanático del rodeo,... claro que también bebe como un cosaco, es adicto a la cocaína, va de putas, odia a los maricones, a los negros,...

   Hasta que le diagnostican SIDA (cosa para él incomprensible, estamos a mediados de los 80 y él no es marica), los médicos le dicen que lo sorprendente es no esté muerto y le dan 30 días de vida.

    Por aquella época se empezaba a estudiar el AZT como antiviral, pero claro, solo en condiciones controladas y con ensayos a largo plazo, y Ron no tiene tiempo para eso: necesita AZT y lo necesita ya.


    Así que de cocainómano borrachín, pasa a traficante de AZT, intentando conseguirlo por todos los medios (ilegales, por supuesto). Matthew McConaughey (oscar merecido por cierto) está impresionante (como también lo estaba en True Detective) interpretando el deterioro y la degradación física de este vaquero que sabe que va a morir y lucha desesperadamente por posponerlo. Y eso podría ser todo, pero no, resulta que la película es bastante más.

    Porque Ron va cambiando por dentro y por fuera. De sólo interesarle las putas y las drogas pasa a estudiar su enfermedad, cuando el AZT parece más bien estar matándolo que ayudándole a recuperarse.

   De ser un homófobo recalcitrante pasa a ser... bueno, al menos tolerante, cuando conoce a Rayon, un travesti homosexual y también enfermo de SIDA. Si merecido es el oscar de McConaughey, no menos lo es el de Jared Leto interpretando a Rayon.

    Y de ser un cadáver andante, pasa a ser un traficante de medicinas y drogas si no ilegales, por lo menos aún no autorizadas en los Estados Unidos, y de cualquier substancia natural o terapia alternativa al AZT que luche contra los síntomas del SIDA.

   De los suyos y de todos aquellos a los que se las revende. Negocio en el que se  asocia con Rayon, al que toma cariño y del que llega a ser amigo, además de frecuentar bares de ambiente... que es donde Rayon consigue a la mayoría de sus clientes.

    Pero claro, esto atrae la atención de todo el mundo: de los médicos del hospital que están ensayando el AZT, de las farmacéuticas que lo fabrican, de la FDA (la agencia que controla los medicamentos y los alimentos en Estados Unidos),... hasta de Hacienda, que emprenden una pequeña guerra contra él. Guerra que es mutua: los unos intentando por todos los medios pararle y él empeñado en demostrar que el AZT mata más que cura, y que sólo beneficia a la compañía farmacéutica que lo vende.

   Incluso empieza a contar con aliados entre los médicos del hospital cuando su propia médica (interpretada por Jennifer Garner) empieza a conocerle mejor y a convencerse de que quizás no vaya tan mal encaminado como ella creía.

   Y así acaba fundado su pequeño club, el club de los compradores de Dallas del título: si no puede vender medicinas, las regalará, a cambio de la cuota de inscripción por pertenecer al club. Según parece esta es una historia biográfica, Ron Woodroof existió realmente. Fue un vaquero de rodeo de Dallas, enfermo de SIDA, que a finales de los 80 fundó el Club para distribuir medicinas y terapias alternativas para luchar contra la enfermedad.

    Porque el hombre acaba convirtiéndose en todo un experto en la materia: deja las drogas, come sano, lee revistas científicas, estudia todo tipo de terapias alternativas (interferón, complejos vitamínicos péptidos naturales,... hasta secreciones que generan las orugas de las mariposas).

   Una historia bien contada, interesante y con ritmo. Un tema pesimista, que podría dar lugar a una película deprimente o lacrimógena, pero tratado con realismo, firmeza, y hasta toques de comedia que la convierten hasta en una película optimista, o casi. Y pro supuesto muy buenas interpretaciones de ambos actores, Leto y McConaughey, y no sólo porque se transformen físicamente, pierdan peso y tengan capas de maquillaje, que también. En definitiva, buena película, quizás no la mejor del pasado 2013, pero desde luego en el grupito de cabeza. Muy recomendable.


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