De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

martes, 29 de julio de 2014

Trópico de Cáncer. Henry Miller


   No siempre, pero en la mayoría de las ocasiones en que me da por leer uno de los libros que los que entienden de esto califican como “una de las obras maestras de la literatura del siglo XX” u otras lindezas por el estilo, lo que me encuentro es un tostón de proporciones considerables.

    A ver, ya se que no todo van a ser best sellers, fáciles, rápidos y entretenidos de leer, y que la literatura con mayúsculas de hecho se aleja de ellos y busca “otras formas” de arte, pero ¿de verdad lo mejor de la literatura del siglo XX son estas cosas? Es evidente que yo no entiendo de literatura...

     Trópico de Cáncer es uno de estos casos. Es la primera novela de Henry Miller que he leído, y, visto lo visto, es altamente probable que también sea la última.



    Se supone (eso dice el prólogo de mi edición al menos) que cuando Miller decidió escribirla le escribió a un amigo “Mañana empiezo con el libro de París: en primera persona, sin censuras, sin formas. ¡Que se jodan todos!”.

    Y de hecho justo eso es justamente la descripción perfecta del libro, un conjunto de pasajes más o menos narrativos entremezclados con grandes parrafadas de pensamientos filosóficos y monólogos interiores del autor.

     Los primeros suelen ser descripciones de sus correrías y encuentros eróticos:
¡Oh Tania! ¿Dónde estará ahora aquel cálido coño tuyo? Tengo un hueso en la picha de quince centímetros. Voy a alisarte todas las arrugas del coño Tania, hinchado de semen. [...] Siente los rastros de mi enorme picha. He dejado un poco más anchas las orillas. He alisado las arrugas. Después de mi, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. [...] Te estoy jodiendo Tania, para que permanezcas jodida. Y si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré algunos pelos del coño, te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...

    Y los segundos suelen ser reflexiones sin orden ni concierto, asociaciones libres de ideas, bastante pesimistas y hasta nihilistas, sobre la vida y la condición humana.

    Puede que en los años 30, cuando la novela se publicó, escandalizara un lenguaje crudo y descripciones tan explícitas. Y de hecho la hizo: se publicó en Francia en 1934 y el departamento de aduanas de Estados Unidos prohibió importarlo para venderlo allí. No se publicó legalmente en Norteamérica hasta 1961, y después de eso tuvo que enfrentarse a docenas de demandas por obscenidad.
    Pero la verdad es que creo que hoy día está bastante más que superado, y más que escandalizar provoca cierta vergüenza ajena y resulta hasta ingenuo y un poco patético en su intención de provocar en algunas ocasiones. No creo que haya aguantado bien el paso del tiempo.

   Como novela erótica tampoco funciona, desde luego, y tampoco creo –estoy seguro- que Miller lo pretendiera en ningún momento.

    No sólo de sexo va la historia. Ni todas las descripciones y episodios que cuenta son encuentros sexuales, pero desde luego se explaya en todas ellas en las pequeñas miserias y en la vulgaridad de la condición humana, o al menos la de los personajes que retrata:
Sin embargo, al cabo de unos días, la princesa estaba instalada en casa. Es una princesa auténtica, de eso estamos bastante seguros. Pero tiene purgaciones. De todos modos la vida no es nada aburrida aquí. Fillmore tiene bronquitis, la princesa tiene purgaciones, y yo tengo almorranas.

    La novela se desarrolla mayormente en París, a finales de los años 20 o principios de los años 30. Pero lejos de retratar un Paris idealizado, Miller describe el París que él mismo debió conocer y vivir por aquella época, junto con el conjunto de amigos, amiguetes y personajillos que conoció y con los que malvivía, de bar en bar, de burdel en burdel, buscándose la vida más que dándose la vida padre como escritor bohemio expatriado. Un conjunto peculiar de personajes, que, como él dice en la novela, son “amistades genitourinarias”:
Así que le he comprado un irrigador, una provisión de permanganato, una pera y otras cositas que le recomendó un doctor húngaro, un curandero especialista en abortos que vivía cerca de la Place d’Aligre. Al parecer, su jefe había dejado preñada a una chica de dieciséis años en cierta ocasión y ella le había presentado al húngaro; y después, el jefe tuvo un hermoso chancro, y volvió a visitar al húngaro. Así es como se conoce la gente en Paría: amistades genitourinarias.

     Parece ser que la novela es bastante autobiográfica. Como su protagonista (llamado simplemente Henry en el libro- Miller, que todavía estaba casado, dejó a su mujer en Estados Unidos y se afincó en París con poco o nada de dinero en los bolsillos, donde malvivió o más bien sobrevivió dando sablazos a los amigos y conocidos. Y esto se encarga de dejarlo bien claro a lo largo del libro:
La vida –dijo Emerson- consiste en lo que un hombre piensa todo el día. Si es así, en ese caso mi vida no es sino un gran intestino. No sólo pienso en comida todo el día, sino que, además, sueño con ella por la noche.
     Y así, dando sablazos, y consiguiendo trabajos mal pagados en periódicos (como de hecho le pasó al propio Miller) el personaje va sobreviviendo, más que viviendo, en el París de la Belle Epoque, mientras van desfilando por el libro una serie de personajes, amigos, amigüetes, conocidos, mujeres buscavidas, putas, putillas, y demás fauna. La mayoría expatriados o exiliados como él, como por ejemplo Tania, o Boris un ruso que le dio cobijo durante los primeros días, Van Norden (probablemente el más mezquino de todos), o su amigo Fillmore. Y con ellos va compartiendo sus correrías:
- Oye Joe, tú te la jodes por mi... y entonces todo será magnífico. Quizá me la folle de vez en cuando también yo, la noche que libro... Hace cuatro días que no cago a gusto. Tengo algo pegado, como si fueran uvas...
- Lo que pasa es que tienes almorranas.
      Se supone que la mayoría de estos personajes son el reflejo, más o menos exagerado, más o menos exactos de personas reales que Miller conoció cuando vivió en París, de la misma forma que el Henry protagonista del libro es un trasunto del propio escritor.

     Probablemente la Tania del libro sea Anais Nin, que fue la que en la vida real acabó manteniendo y dándole dinero a Miller para costearse su estancia en Paris. Como ella, está casada con otro, y al igual que en la vida real, tuvieron un tórrido romance.

    Quizás lo que menos me gusta del libro, lo que más insufrible me lo ha hecho, es su estilo. No es para nada algo “narrativo”, una historia. Ni siquiera es que tenga una narrativa fragmentada.

    Y Trópico de Cáncer es que realmente no cuenta nada: Larguísimas parrafadas trufadas de nihilismo el las que el autor filosofa sobre la mierda de la condición humana y del caduco mundo moderno (el suyo, el de los años 30, se ve que no vio venir lo que estaba por llegar poco después) entremezcladas con las correrías de los personajes, bien luchando por conseguir dinero para alquilar una miserable habitación donde vivir, o para pagar el siguiente Pernod o la siguiente botella de champagne, bien simplemente para conseguir la próxima comida, o bien para lograr echar un polvo, sea con una buscavidas que se les arrima, sea en el burdel más próximo:
Cuando Fillmore volvió con la negra, esta echaba llamas por los ojos. Por la forma como la miraba Fillmore comprendí que la actuación de ella debía haber sido fuera de serie y empecé a ponerme cachondo yo también. [...] Acepté el dinero con la intención con que me lo daba y al instante indiqué a la negra que se preparara para otro polvo. [...] La negra era la reina de haren. Bastaba con mirarla para tener una erección. Sus ojos parecían flotar en esperma. Ya no podía caminar derecha... al menos, así me lo parecía. Al subir las escaleras tras ella, no pude resistir la tentación de deslizarle la mano por la entrepierna; seguimos subiendo así, ella volviéndose para mirarme con una sonrisa alegre y meneando el culo un poco cuando le hacía demasiadas cosquillas.
     Sí, sí, ya se que esta era la intención del autor al alejarse de “las formas” de la literatura: romper, innovar y provocar. Pero es que yo soy así,  que le voy a hacer: a mi me gusta la narrativa, que me cuenten una historia con su principio y su final (recordad que no doy la talla como amante de la buena literatura), y provocador, lo que se dice provocador, la verdad es que 80 años después de ser escrito, tampoco lo parece tanto.


10 comentarios :

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    1. Pues si Melissa, creo que tienes razón. Evidentemente la narrativa, como género o técnica literaria, es tan amplia que también incluye a Trópico.
      Está mal usada la palabra, pero ha sido por no encontrar un único término que expresase mejor lo que quería decir: ese tipo de narrativa al que me estaba refiriendo. Pero si lo tienes o lo conoces, admito sugerencias.

      Gracias por tu comentario.

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  2. No sé por qué te irrita leer obscenidades y no eres capaz de entender lo abstracto, lo poético y lo surrealista de Trópico de Cáncer. Tal vez prefiera un best seller como los de John Green, Coelho o algún otro best seller patético y romántico con final feliz. Deje su subjetividad y analice mejor esta obra. Saludos.

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    1. Gracias por su comentario.
      Muy mal me debo haber expresado si lo que se ha entendido es que no me gusta Trópico de Cáncer porque haya obscenidades. No me molesta ni me irrita leer obscenidades, ni aquí ni en ningún otro sitio.
      Por otro lado le diré que aunque lamentablemente no leo mucho, leo de todo, betsellers o no bestsellers, pero que no he leido ningún libro de Cohelo (y al otro debo confesar que he tenido que buscarlo porque no sabía ni quien era). No me gusta la literatura rómantica (o bueno, eso creo: la verdad es que no suelo leerla) y me habitualmente me desagrandan los happy endings, en libros o cine.
      Y por último creo que se autoengaña quien cree que se puede juzgar cualquier obra artística de forma objetiva, mas alla de aspectos meramente formales, de la técnica etc. El juicio de toda manifestación artística es fundamentalmente subjetivo. Lo que pasa es que soy bastante iconoclasta y no temo decir que me gusta o me aburre algo, por muy elevado a los altares que esté.

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  3. ¡Hola, como estas? Llegué a tu blog de casualidad. Creo que al hablar de Miller no puedo ser el mas objetivo de todos: para mi es un Dios...
    Pero he leido desde que era un jovencito casi todos sus libros (y el primero fue Tropico de Cáncer) y sin dudas lo considero un gran libro, pero no a la altura de Sexus, por ejemplo. ¡Pero si era su primer libro! Si no te gustan las disgresiones egocentricas y llenas de filosoficas reflexiones obscenas, Miller no es tu autor.
    Miller consiguió luego de los cuarenta hacer realidad su sueño de gran escritor: ya solo por eso, por ese mensaje vívido de esperanza (en un mundo donde todo parece estar hecho por niños prodigios, y si tienes mas de 30 y no triunfaste ya estas destinado a ser un don nadie) solo por eso -y por su prosa profunda y poetica, llena de verdad y pasion, claro está-, merece un lugar entre los mas grandes, Cervantes, Shekespeare, Dostoievsky, Dante...
    ¡Un saludo y sigue con tu blog que esta muy bueno!

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  4. "ay, a mí me gustan sólo las historias de unicornios rosa"... Jajajajaja, puritano gilipollas

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  5. Dice que es "iconoclasta", pero en sus comentarios sobre Trópico de Cáncer da la sensación de lo contrario: que usted prefiere los íconos, los cánones, los formatos ("a mi me gusta la narrativa, que me cuenten una historia con su principio y su final") habituales.

    Por tanto, recomiendo la lectura de tres libros: La conjura de llos necios (John Kennedy Toole), El otoño del patriarca (Gabriel García Márquez) y El lamento de Portnoy (Philip Roth).

    Buen viento.

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    1. Gracias por tu comentario domingo

      Sólo una puntualización Por iconoclasta quería decir que no me importa reconocer y expresar cuando algo no me ha gustado O me ha aburrido ( por mucho icono que sea su autor llámese García Márquez o Henry Miller o fulanito de copas ) O por mucho que esté considerado una obra maestra Si a mí no me gustado me ha no tengo empacho en reconocerlo ( aunque esté considerado una obra maestra ) es problema mío no he disfrutado con lo que la mayoría dice disfrutar

      De tu lista me apunto el libro de Roth que es el que no me leído de los tres

      Saludos

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    2. Sí, ya veo que usted está expresando lo que le gusta o no, y está en su derecho.

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  6. dejar de leer y compraros una vida.... porque mas que intenteis hablar bien se os nota que no sois mas que tontos del culo todos.

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