De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 13 de agosto de 2014

Soy Leyenda. Richard Matheson


    Robert Neville pasa sus noches atrincherado en su casa, cerrada a cal y canto, oyendo como merodean fuera los otros seres y resistiendo su acoso y sus intentos por irrumpir dentro.

   Pero durante el día, Neville deambula por una ciudad deshabitada, por un mundo deshabitado, explorando, reabasteciéndose de provisiones, y pasando de presa a cazador pues la misión que se ha impuesto Neville es buscar sus nidos y eliminar a cuantos más pueda.

   Porque Robert Neville es el único hombre vivo sobre la tierra, el único superviviente de un arma bacteriológica que ha asolado el planeta y ha convertido al resto de la humanidad en unos seres muertos pero que se mueven, que se esconden de la luz del sol y que salen a intentar cazarlo durante la noche: el resto del mundo son vampiros.

    Puede que hoy, cuando tantas veces hemos leído y visto historias que contienen un Apocalipsis Zombi, esta historia suene un poco trillada, pero en 1954, cuando se publicó Soy Leyenda, desde luego no lo estaba. Incluso hoy día, la historia de Richard Matheson todavía tiene elementos novedosos.


     Para empezar, la soledad, agobiante, alienante, asfixiante,... No se trata de un grupo de supervivientes ayudándose entre ellos: Neville está solo, completamente sólo con sus recuerdos, hasta el punto de que encontrar un perro callejero y asustado es todo un acontecimiento en su vida.

    Pero quizás lo más curioso de la trama es que el resto de la humanidad no se ha visto reducido a una condición de zombi, sino más bien de vampiro, con todas las características clásicas: mueren a la luz del sol, o si se les clava una estaca en el corazón, son repelidos por el ajo, o por cruces,... Y no son descerebrados como los zombis: hablan, comprenden, se reconocen entre ellos, y reconocen a Neville por su nombre, en particular el que más lo acosa: un vampiro al que Neville llama Ben.

    Y Neville, que en su vida anterior era un científico, pasa el tiempo libre que le deja reconstruir sus defensas y buscar provisiones, aplicando su saber a esa peculiar “enfermedad” que los ha contagiado a todos.

    Así, intenta aislar el componente del ajo que realmente repele a los vampiros: la alicina, y a descubrirlo en otras plantas, y a tratar de descubrir cómo funciona. O porqué una bacteria que ha infectado a un vampiro le para el corazón pero sin matarlo y le obliga a desear sangre: ¿es la circulación linfática la que los mantiene en pie? O que es lo que hace una estaca de madera para provocar su muerte. Incluso formula teorías para aquello que no puede explicar ni experimentar directamente, como por ejemplo ¿por qué las cruces les afectan?¿será algo psicológico? ¿le produciría algún efecto una cruz a un vampiro musulmán?

    En un librito que no llega ni a las 200 páginas, ameno y rápido de leer, Richard Matheson cuenta los desvelos de Neville por –mientras lucha por sobrevivir- comprender cómo funciona la epidemia para, quizás, encontrar una cura, intercalándolos con flashbacks en las que atisbamos los últimos días del mundo pasado, justo antes del desastre, cuando Neville todavía vivía con su mujer, y tenía un amable vecino llamado Cortman,  Ben Cortman.

    Es posible, y hasta probable que no sepas quién es Richard Matheson, ni te suene su nombre de nada, pero estoy casi seguro de que alguna vez has visto por lo menos una película o un episodio de una serie de TV que fue escrito por él. Porque Matheson (que murió el año pasado a los 87 años) era un guionista especializado en historias de terror, fantasía y ciencia ficción.

Escribió muchos de los capítulos de la popular serie de los años 60 La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone), y algunos de Star Trek, pero quizás se ha hecho famoso por sus cuentos, novelas y novelas cortas que fueron adaptadas al cine, como ejemplo, os cito algunas de las más famosas, y apuesto a que seguro habréis visto alguna:

    Del 56 es El increíble hombremenguante, convertida en película de culto al año siguiente.
   Del 58 es Stir of Echoes, una historia de casas encantadas traducida como El último escalón, y llevada al cine en 1999 con Kevin Bacon como protagonista que comienza a ver fantasmas después de que su cuñada lo hipnotizara, como un juego, en una fiesta.
    Del 70 es su cuento Duel, donde un camión persigue amenazadoramente a un conductor y que sirvió como base para que Spielberg hiciera su premier película: El diablo sobre ruedas.
   Del 78 es  What Dreams May Come, en la que su protagonista, Chris, muere en un accidente y va al cielo, pero prefiere descender a los infiernos a rescatar a su esposa, que se ha suicidado, deprimida al quedarse viuda. En 1998 se llevó al cine, protagonizada por Robin Williams, con el título Más allá de los sueños.


    Y como estas muchas otras... incluida Soy Leyenda. Esta novela corta ha producido, hasta ahora, cuatro versiones cinematográficas, a cual peor:

    La primera –y probablemente la más ingenua- sólo 10 años después de su publicación, en 1964, como una coproducción Italo-Americana titulada El último hombre sobre la Tierra y protagonizada por Vincent Price con el más puro estilo de serie B con un bajísimo presupuesto.

    La segunda, ya todo un blockbuster con el actor de moda para superproducciones y películas de acción de aquel entonces, Charlton Heston, en 1971 con el título The Omega Man (traducido en España como El último hombre... vivo). En esta los vampiros son una especie de secta de zombis albinos, y aunque con más medios que la anterior, es más infiel y no más entretenida.

    La tercera, la que más famosa y al que tuvo más presupuesto con diferencia, en 2007, respetando el título original (Soy Leyenda) y con Will Smith como héroe de acción cazavampiros.

    Y la última, la más rara y la más independiente, y con diferencia la peor de todas, también en 2007 con el título de I Am Omega, que por no se estrenó en España, ni tampoco en USA, porque es una serie B de bajísimo presupuesto que fue directamente al mercado de DVD y TV por cable.


    Y todas ellas traicionan de alguna o u otra manera, en mayor o menor medida, el espíritu de la novela, lo que realmente la hace orginial: cómo la normalidad y la anormalidad son conceptos relativos, como los héroes y los monstruos son conceptos intercambiables que realmente dependen de la mayoría, porque, en un mundo y en una sociedad en la que todos son vampiros,  ¿quién es realmente el monstruo sino el que se dedica a irrumpir en sus hogares, cuando están indefensos, cazándolos implacablemente mientras descansan? En una sociedad así, Neville es el coco, Neville es un personaje de historia para no dormir que se cuenta para asustar a los niños... en un mundo así Neville es una Leyenda.

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