De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 24 de septiembre de 2014

The Leftovers. Tiene algo...


http://www.filmaffinity.com/es/film349114.html    Empecé a ver esta serie con una mezcla de curiosidad, expectativas (al fin y al cabo es una producción de la HBO, lo que casi siempre garantiza calidad) y ciertos reparos (que algo se anuncie como “el nuevo trabajo del creador de Perdidos”,  no necesariamente juega a su favor, y eso aunque no te llevaras un chasco monumental con el final de Perdidos).

   Efectivamente, Damon Lindelof, uno de los creadores de Perdidos, que además de producir escribió el guión de muchos episodios, está detrás de esta serie (de los otros, por lo que se ve, J.J. Abrams ha tirado más por el camino de la dirección). Pero aquí el guión no es original, sino que se trata de una adaptación de una novela de otro de sus creadores (Tom Perrotta), lo cual puede ser bueno (por ser una historia ya cerrada), o malo (si sucumben a la tentación de inventárselo todo como en la adatación de La Cúpula).

    Y cuando acabé de ver el episodio piloto pensé que esta serie podía tanto ser una de las mayores genialidades de la HBO como convertirse en uno de los fiascos y tomaduras de pelo más grandes de la cadena.


    Empecemos por el principio: ¿De que va esto? (No os preocupéis, no hay spoilers, porque lo que cuento pasa en los primeros minutos del primer capítulo, y porque es difícil hacer spoilers con una historia de este tipo)

    Un buen día de 2011 (creo recordar que es el 14 de octubre en la serie, al menos) vemos como una agobiada madre sale de la lavandería y se dirige a su coche mientras habla por teléfono mientras carga en si sillita de bebé a su hijo que no para de llorar. Una vez la mujer ha dejado al niño en el asiento de atrás y se pone al volante, de repente oímos que el llanto ha parado. Para su sorpresa y la nuestra, cuando se vuelve descubre que el niño ya no está, se ha desvanecido...

    Pero no sólo él, un carrito de la compra lleno se desliza por el aparcamiento mientras un niño pregunta por su papá, un coche se estrella porque el conductor se ha desvanecido, oímos a persona que ayuda porque su mujer también ha desaparecido... Y así a escala global, en todas partes, simultáneamente, sin previo aviso, personas que estaban haciendo sus actividades cotidianas, en un instante desaparecen sin dejar rastro. En todo el mundo, una de cada 50 personas se ha desvanecido repentinamente sin explicación y sin dejar rastro.

   Un arranque potente y original ¿verdad? Bueno, pues la originalidad de verdad es que la serie no va de explicar que les pasó o porqué les pasó a ese 2% de la población mundial. La serie se desarrolla tres años después (es decir, en nuestro presente, en 2014) y lo que trata es la repercusión de esa misteriosa “partida”, lo que trata es lo que les pasa a los que quedaron atrás (los leftovers del título).

    El protagonista principal es Kevin Garvey, un padre de familia que se esfuerza por mantener una aparente normalidad con su familia mientras trabaja como jefe de policía de su pequeña ciudad: Mapletown.

    Su padre, el anterior jefe de policía, se ingresó voluntariamente en una institución mental cuando empezó a “hacer cosas raras”. Y él mismo empieza a hacer y pensar cosas raras: se despierta por la mañana sin recordar lo que hizo la noche anterior, o peor aún, sin saber si lo que soñó fue eso, un sueño muy vívido, o algo que hizo en realidad.

     Su mujer lo abandonó (no porque fuera una de las desaparecidas en la “partida” sino para unirse a una misteriosa secta llamada los Remanentes Culpables), no ve desde hace tiempo -y apenas habla por teléfono con él- a hijo mayor (que abandonó la univerisidad tras la “partida” y se fue a al oeste), y vive con su hija adolescente Jill (que ha pasado de ser una estudiante de diez a una chica problemática, contestataria y que parece pasar de todos) y enventualmente con la inseparable amiga del inistituto esta, Aimee, otro “espíritu libre” que está siempre rondando por la casa.

    Decía que realmente la originalidad de la serie es contarte las consecuencias

    Y así, a través de unos cuantos personajes, vemos como la sociedad ha quedado profundamente tocada, más tocada de hecho de lo que se podría pensar teniendo en cuenta que el 98% restante de la población sigue allí, pero con una sensación de vacío y de herida aún sin cerrar, y sobre todo sin ninguna respuesta. Mientras algunos luchan por pasar página y seguir viviendo, otros no pueden. Se organizan congresos sobre los desaparecidos, movimientos religiosos, gente que escribe libros sobre sus expreincias, chalados con teorías visionarias y conspiranoicas,...

     De esta forma hay gente como el revernedo Matt, que mientras los demás tratan a los desaparecidos bien como víctimas inocentes, bien como una especie de “justos a los que Dios se llevó a los cielos”, él está empeñando en desmentirlo. Investiga a los desaparecidos, buscando a delincuentes, estafadores, gente que engañaba a sus mujeres o que se jugó apostando el dinero para los estudios de sus hijos,... y los desenmascara editando carteles y contando cómo relamente no eran tan buenas personas. Eso sí, cabreando de paso a mucha gente, familiares incluídos, que no sabían como eran sus  seres queridos.

    Los que desaparecieron lo hicieron completamente al azar, en todo el mundo, de todas las edades (desde ancianos a punto de morir a fetos en el útero de sus madres embarazadas) y de todas las clases sociales (uno de los desparecidos fue el propio Papa Benedicto XVI, así que ya sabéis porqué tenemos al papa Francisco).

     Hay gente trabajando para el gobierno, elaborando completos censos de desaparecidos y entrvistando a sus familiares, haciéndoles largúisimos test con preguntas que aparentemente nada tiene que ver, buscando patrones, trantando de averiguar lo que tenían en común.

     O tenenemos a un misterioso tipo que se dedica a disparar a las manadas de perros salvajes que últimamente pululan por Mapeletown. Un tipo al que nadie salvo el jefe Garvey parece haber visto.

    O tenemos a una mujer que perdió a toda su familia (su marido y sus dos hijos) en la “partida”, que luego descubrió que su marido la engañaba con la profesora de los niños, y que ahora de vez en cuando se pone un chaleco antibalas y contrata a gente (prostitutas sado-maso o cualquiera que se preste para hacerlo por un precio) para recibir un disparo y sentir por un momento -supongo- lo que debe ser abandonar el mundo como hizo su familia.

O al Santo Wayne, un gurú negro que vive escondido y atrincherado en un rancho al que la gente acude (tras pagar una considerable suma y ser conducido con los ojos vendados) para que les de un abrazo (literalmente) con el que promete “quitarles su dolor” y llevarse la sensación de vacío que sienten.
     Lo que pasa es que Wayne atrae la atención de los federales, no tanto por el lucrativo chiringuito místico-religioso      que tiene montado, sino porque en el rancho vive rodeado de un pequeño haren de adolescentes, todas chicas jóvenes, todas asiáticas.

    O a Megan, una mujer que estaba a punto de casarse pero que decide abandonarlo todo (novio, familia, amigos) para unirse a los Remanentes Culpables, donde ya está Laurie, la mujer del jefe Garvey.

   En una serie extraña, estos son una de las cosas más extrañas. Visten completamente de blanco (con chandal o camistas blancas), fuman continuamente, y no hablan ni entre ellos no con los demás: se comunican escribiendo notas cunado lo necesitan.

    Practican la no violencia, aguantan estoicamente los insultos o las agresiones físicas de los demás, pero distan mucho de ser pasivos: su lema es “Dejad de desperciciar vuestro aliento” (irónico, por lo del tabaco, supongo) y parecen empeñados en recordarles a los demás la “partida”, en que no olviden ni pasen página.

    Cuando quieren captar a un nuevo adepto (al que eligen misteriosamente, no sabemos muy bien como) se dedican a acosarlo continuamente por parejas: montan guardia fuera de su casa, fuera de su lugar de trabajo, fuera del restaurante donde haya salido a cenar... hasta que lo convencen o se llevan  unos cuantos golpes por el camino, o ambas cosas.

     Es una serie rara, rara de cojones,... pero la verdad es que tiene algo... un no se qué que me mantuvo enganchado durante los 10 episodios que tiene su primera temporada y deseando que emitan la segunda. Hay episodios que avanzan en la historia general, y otros, que parece que nada tienen que ver (pero sólo lo parecen), que se centran en la historia de un personaje concreto. El 9º es una genialidad, de los mejores: después de habernos contado durante 8 episodios cómo es la vida de los personajes 3 años después de la partida, nos cuentan como fueron los días inmediamente antes de la misma, quién era cada uno de ellos, cómo era, qué hacía antes de conocerlos como los conocemos ahora.

     Eso sí, no creo que sea una serie para todo el mundo. Una advertencia: los que esperen una explicación, y que les cuenten los porqués y los cómos, mejor que se abstengan. Nadie se debería engañar ni decepcionarse porque el misterio que la explicación que le den al final de la serie no les guste (como ocurrió con el último episodio de Perdidos) o porque simplemente no les den ninguna. Como, al parecer ocurre en la novela, aquí se trata de explicar el después, las consecuencias, y no se van a molestar en explicar el antes, las causas.

    Si pese a esta advertencia sigues teniendo curiosidad, te animo a que la veas.

 

2 comentarios :

  1. Muy buena crítica. A mí me atrapó desde el principio y el final me encantó. Espero con ansias el estreno de la segunda temporada. Ojalá no pierda la esencia de la primera.

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    1. Gracias Itzal. Pues al parecer la primera temporada "agotó" la novela en la que se basa y creo que la segunda ya es historia "nueva" (que no estaba en la novela).

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