De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 8 de octubre de 2014

Justified. La Ley de Rylan


http://www.filmaffinity.com/es/film562915.html     Si me hubieseis preguntado antes de ver esta serie no habría sabido deciros la diferencia entre un Marshal, un Sheriff o cualquier otro tipo de policía de los que vemos en las películas y series americanas. Rylan Givens, el protagonista de la serie es un Marshal de los Estados Unidos, que es algo así como un policía judicial, es decir, un cuerpo policial, por encima de las policías estatales, que básicamente se dedican a hacer cumplir lo que dicen los tribunales federales.

     Y lo que dicen los tribunales federales suele ser traslados de prisioneros, búsqueda de fugitivos, etc. (aunque antes también se dedicaban a perseguir esclavos fugitivos y otras cosillas). El problema es que Rylan tiene un sentido de la justicia un poco peculiar: es lo más parecido a un sheriff (o un marshal en este caso) del siglo XIX en el oeste, pero en pleno siglo XXI y en Kentucky. Armado con su sombrero, su pistola,… y su chulería.


     Al comienzo de la serie, Ryland tiene que detener a un mafioso en Miami, al que trata de convencer –educadamente- para que se entregue, porque la perspectiva sería peor: acabar con un balazo. Y parece que no lo consigue (convencerle) porque en una especie de duelo al estilo del antiguo oeste (a ver quien la desenfunda primero), el mafioso acaba muerto, probablemente por subestimar a Rylan y por pensar que no estaba dispuesto realmente a dispararle. Gran error, porque Rylan no le aguanta tonterías a nadie.

    Como parece ser que no es el primer “incidente” en el que está metido, y aunque estaba justificado: “él desenfundó primero” (de ahí el título de la serie: Justified) a sus superiores parece no gustarles mucho, pues, aparte de abrir una investigación, un poco como castigo, acaban por reasignarlo a Kentucky lo que incluye la jurisdicción de la tierra donde nació y se crió: el condado de Harlan.

     Al parecer Kentucky es uno de los estados más pobre de los USA, uno de los que mayor desempleo tienen, conocido por su música (bluegrass) y por sus destilerías (de whiskey) y si hay que hacer caso a los estereotipos, las zonas montañosas de Kentucky y de Virginia Occidental tiene fama de… “catetas”, aisladas, medio “asalvajadas”, donde la gente va con pantalones de peto y sombrero y se dedican a destilar whiskey ilegalmente y a casarse entre primos ¿os acordáis de las caricaturas de los osos montañeses (apá oso, amá osa y demás)? Pues más o menos eso.

    Lo que pasa es que en pleno siglo XIX los delincuentes de los valles de Kentucky ya no son como eran antes, o no del todo. Ahora hay mafiosos, como en todas partes, prostitutas que viven en caravanas, traficantes de droga,… en fin, lo normal.

    La cabecera y la sintonía de la serie (Long Hard Times To Come, de los Gangastagrass) reflejan muy bien ese mundo, mezcla de lo antiguo y lo moderno: música country (bluegrass) cantada al estilo gangsta o rapero.

    Y Ryland nació y se crió aquí. Hijo de un minero, y trabajador  el mismo en la mina durante un tiempo, lo que pasa es que él tomó el camino opuesto y se hizo agente de la ley. Cosa que no agradó ni a su familia, ni a sus antiguos amigos y conocidos que quedaron atrás.

    Y el hecho de que vuelva a trabajar al lugar donde se crió, tampoco agrada ni a su nuevo jefe en la oficina de Kentucky (para el que han colocado a verdazo “grano en el culo”) ni al mismo Ryland.

     Rylan tiene en Kentucky una exmujer (Winona, que se divorció de él para casarse con una agente inmobiliario), un padre (Arlo, un exminero y delincuente convicto tras sus varios pasos por prisión), un antiguo amigo y compañero de instituto y trabajo en la mina (Boyd Crowder) y una antigua novia del instituto (Ava, ahora casada con el hermano de Boyd).

    Lo que ocurre es que su amigo  Boyd, que no salió del valle, siguió un camino muy distinto al suyo, y es un  supremacista blanco que dirige un grupo racista, además de una especie de iluminado que predica la palabra de Dios con mucha labia y elocuencia; y a Ryland le tocará investigarlo.

    Cada una de las temporadas de la serie (cinco por el momento, aunque yo sólo he visto las cuatro primeras) tiene un arco argumental propio, que se desarrolla durante los 13 episodios que dura la temporada y, aunque son los menos, también hay algunos capítulos más episódicos, con una historia que se abre y se cierra dentro del mismo, y que normalmente tienen que ver con algún caso en concreto al que se enfrenta Rylan: un prisionero al que trasladar, un fugitivo al que perseguir,…)

    Pero además se va desarrollando la historia particular entre los personajes: Rylan, su padre Arlo, su exmujer Winona, su examigo Boyd, su exnovia Ava,… Por ejemplo, la primera temporada se centra en los “crímenes” de la familia Crowder y en la relación entre Rylan y su antigua novia Ava, que parece que vuelve a estar por él, y a la que tiene que proteger del clan Crowder, sobre todo porque Ava, cansada de años de maltrato y abusos de su marido, decide divorciarse por la vía rápida: pegándole un tiro con una escopeta.

     En la segunda temporada se centran más en el clan Bennet, con su matriarca al frente y sus tres retoños, que tienen un negociete de tráfico de marihuana que intentan expandir dentro del territorio de los Crowder.

    La tercera (la más floja para mi gusto) introduce a la mafia de Frankfort (la capital del estado) y cómo penetra en los valles del condado de Harlam.
    Y en la cuarta, que vuelve a mejorar en mi opinión, se centran en resolver un caso que lleva abierto 30 años y en  intentar localizar a un misterioso Waldo Truth, al que todo el mundo daba por muerto porque crían que era un traficante que murió al saltar desde una avioneta con varios kilos de cocaína y  un paracaídas defectuoso, pero que parece que ha permanecido vivo y bajo otra identidad escondido durante tres décadas.

     Sin embargo, las historias de cada temporada no están desconectadas entre si y los personajes principales (Boyd, Ava, Winona, Arlo,…)  se mantienen. Ya se ha emitido una quinta (que no he visto) y está prevista la emisión de una sexta (y final) temporada.

      El protagonista (Rylan) es interpretado por Timothy Oliphnat, que se supone que era el “bueno” en la buenísima serie Deadwood, de la HBO (donde daba vida al sheriff Seth Bullock), aunque tanto allí como aquí digamos que no era un “bueno” convencional. Y como en el caso se Deadwood, quizás el personaje más interesante es el del villano: Boyd Crowder, aunque hay que decir que el malo de Justified no le llega a la suela de los zapatos a Al Swearengen, el malo de Deadwood.


Rylan a Boyd:
-Creo que amas cualquier cosa que te permita acostarte por la noche pensando que no eres el malo.

Boyd a Rylan:
-¿Que pasa si no desenfunda?
-Siempre desenfundan...
-Pero ¿y si no? Supongo que lo asesinarás... Sabes lo que me intriga: ¿que te dices por la noche cuando te acuestas para levantarte por la mañana fingiendo que no eres el malo?

     Digamos que la serie es como si fuera un Western moderno, pero en el este de los Estados Unidos y no en el oeste: con tiroteos, con violencia, con mucha testosterona y personajes muy machotes,… Realmente, sin ser una gran serie, ni siquiera una serie notable,  es divertida y entretenida de ver. No le puedes pedir que sea políticamente correcta o realista, de la misma forma que no se lo pedirías a una película de John Wayne.



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