De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 1 de octubre de 2014

La Isla Mínima. Las comparaciones son odiosas



    Dicen que las comparaciones son odiosas, pero cuando una obra de ficción te recuerda tanto a otra, o incluso a la realidad, creo que además de odiosas, para bien o para mal también son inevitables.

    Dos referencias se viene inmediatamente a la mente después (e incluso antes) de ver La Isla Mínima: TrueDetective, la magnífica serie de la HBO, y el caso de las niñas de Alcasser.

    Puede que ambos casos los parecidos sean más superficiales que otra cosa, pero desde luego están ahí.

    La Isla Mínima cuenta el la desaparición de dos niñas de un pueblo y su investigación por parte de un par de policías de caracteres opuestos.


    Antes de nada una pequeña explicación del título, para los que no conozcan la zona: pocos kilómetros más abajo Sevilla y antes de su desembocadura, el Guadalquivir se divide en varios brazos y forma una gran marisma. Entre los canales artificiales y los brazos naturales se forman islas, la más grande, que da nombre a un pueblo es la Isla Mayor, también está la Isla Menor, y entre ambas, la llamada Isla Mínima.

    También se forma un laberíntico trazado tierra y agua y tierras que se inundan con las mareas. Y ya desde el principio de la película, con espectaculares e inverosímiles (por lo poco vistas) tomas aéreas, queda claro que el paisaje, el entorno va a ser un personaje más de la película, y que esos engañosos y laberínticos paisajes que nos muestran son una especie de metáfora de la historia que nos van a contar.

    Estamos en 1980, en los comienzos de una democracia todavía débil, no totalmente consolidada, donde conviven la España pasada, todavía presente, y la que está por venir. Juan, un policía de los de la vieja escuela, de los de la Dirección General de Seguridad franquista, y con bigotito de falangista ha tenido algunos asuntillos extorsionando a gente que han llegado a oídos de sus superiores. El otro, Pedro, demócrata, progre de la época probablemente, escribió una carta a un periódico criticando a un militar de alto rango por fascistoide. Ambos son castigados por sus superiores, mandándolos juntos a lo que para ellos debía ser el culo del mundo: Villafranco del Guadalquivir (aunque creo que el nombre del pueblo no se llega a mencionar), a investigar la desaparición de dos hermanas, dos adolescentes del pueblo.

    No es que Alberto Rodríguez, el director, copie el  argumento de TrueDetective, pero la coincidencia superficial si que está ahí.

  Sin embargo, Louisiana no es Sevilla, los pantanos que forma el Mississippi no son las marismas del Guadalquivir, ni True Detective es La Isla Mínima. Aquella es más perfecta, más redonda, pero esta tiene personalidad propia, y como tal debería ser juzgada y valorada, sin comparaciones para bien ni para mal.
   La ambientación y el toque local están magníficamente conseguidos: aquí los personajes no beben bourbon, sino ginebra, no escuchan country sino a Baccara en la discoteca del pueblo y no van a un club de striptease frecuentado por camioneros, sino al puticlub.

    La recreación de un tiempo (la transición, las huelgas, los viejos métodos y actitudes que se resisten a desaparecer...) y un lugar (un pueblo dejado de la mano de Dios, todavía en el subdesarrollo, los jornaleros del campo para la cosecha,...) está muy bien conseguida, y no sólo porque logren ser verosímiles enseñando los modelos de coches correctos para la época (si no sabéis cual es la diferencia entre un Dos Caballos y un Dyane 6, aquí la aprenderéis), sino porque consiguen una atmósfera opresiva, pesimista, de desesperación. Mujeres resignadas, jóvenes sin futuro que quieren abandonar el pueblo para tener uno, ferias de pueblo con sus casetillas para tirar con la escopeta de plomillos, jornaleros itinerantes que llegan para la cosecha y que se marcharán con ellas, obreros en huelga,...


     Hay que reconocerles tanto a Javier Gutiérrez como a Raúl Arévalo que están magníficos en sus papeles de los dos policías tan –aparentemente opuestos- pero decía antes que el ambiente, el pueblo, marisma, es otro personaje más. El uso del paisaje como un recurso está muy conseguido, la lluvia, la marisma, persecuciones nocturnas por caminos de tierra,... Y ese ambiente de secretismo y de palabras susurradas a medias que hay en el pueblo, donde parece que todo el mundo sabe –y calla- más de lo que cuenta.

    El resto de los actores me gustó menos, la verdad.

    Nerea Barros no está mal, pero no me la acabo de creer interpretando a la madre de las niñas. Y el papel de Antonio de la Torre como el padre y el barquero del pueblo no le da mucho para lucirse.


    Luego está Jesús Castro, Quini, que repite exactamente el mismo personaje de El Niño, el chulito guaperas del pueblo, aunque aquí es un secundario, y que no se si es que no da para más y es que lo han encasillado o que simplemente no da para más y se limita a hacer de si mismo.
    También repite (de El Niño), Jesús Carroza, que ya es un secundario habitual de las películas de Alberto Rodríguez: aparecía en 7 Vírgenes, y también en Grupo 7. Pero aquí su papel de Guardia Civil local es tan corto que la verdad es que es difícil de juzgar.

     Siempre es de agradecer que el cine español se atreva sin complejos con películas de género, y este director parece que va lanzado. Cada una de sus películas era mejor que la anterior, y esta es al menos tan buena como Grupo 7 (a mi particularmente me gusta más incluso).

   Esta es una película policiaca, de cine negro más que un thriller, aunque muchas escenas se desarrollen bajo la luz de un sol abrasador de finales de verano en un pueblo que se prepara la cosecha mientras celebra su feria.

    Pero es una película oscura, son prestamistas, con traficantes de droga, de abusos y de extorsiones, no sólo sexuales (esas son las más evidentes que se muestran), sino también de los poderosos, los caciques del pueblo contra los más humildes (que sólo se insinúan, apenas se dibujan).

    Creo que por el tema, y por la coincidencia de las niñas, las quinceañeras misteriosamente desparecidas, recuerda bastante el caso de las niñas de Alcasser. Por eso y por más cosas que dejo para el spoiler.

     La Isla Mínima no tiene que envidiar nada a nadie, está muy por encima del nivel del cine que se hace en España habitualmente, pero además resiste comparaciones con películas de género similares de otros países, incluidas las americanas.

    Es una buena película, notable incluso, aunque para mi podría haber sido más grande aún. No es redonda para mi gusto por algunos pequeños detalles, que comento luego para no desvelar la trama a nadie que no la haya visto. Porque eso sí, os recomiendo que vayáis a verla, no creo que os arrepintáis.

<<< ATENCION SPOILER >>>




Si lees esto sin haber visto la película te voy a reventar la historia, así que avisado quedas.

    Decía que recuerda al crimen de Alcasser por otras cosas, y una de ellas es esa sensación investigación policial chapucera (los Guardis Civiles la ropa de las niñas y contaminando las pruebas) de crimen no resuelto que te queda cuando han terminado de contarte la historia.

    Sí, es cierto que alguno va a la cárcel o paga con su vida, pero en la ficción parece insinuarse que son sólo los más pringados, que los que estaban de verdad arriba, los poderosos, esos se han librado... como en la realidad. Hablo del famoso hombre del sombrero, el cacique, capataz o como queráis llamarlo. 

     Creo que la película tiene algunos fallitos de guión, pero la verdad es que se los perdono. ¿Por ejemplo? Bueno, no me parece muy creíble que si fotografías a quinceañeras desnudas para extorsionarlas luego les de a ellas precisamente los negativos (estos los encuentra la madre medio quemados en su brasero, y es ella quién se los da a los policías).

    Por otro lado decía que no me parece del todo redonda la película y creo que la culpa la tiene el final. Por un lado me resulta un poco precipitado, como si hubiera prisa por acabarla (la verdad es que sólo dura 90 minutos, podrían haberlo desarrollado un poco más). Pero por otro lado no me resulta del todo claro.

     Hay subtramas que parecen no llevar a ninguna parte (como la de los traficantes de heroína, o la de la pitonisa augurándole un mal futuro al policía) aunque entiendo que deban estar ahí y lo que aportan a la trama: para mi  resulta claro que los traficantes no tiene nada que ver en el asunto, simplemente por casualidad vieron más de lo que debían, y sólo pretenden quitarse de encima la vigilancia de la Guardia Civil en la marisma para seguir con sus trapicheos. Y el tema del policía (se ve que está enfermo, se medica, orina sangre,...) supongo que es una especie de justicia poética por un lado (a este tipo le queda poco tiempo de vida) y por otro una justificación de sus acciones: ya tiene poco que perder.

Pero hay otras cosas que no me resultan tan claras:

    ¿Tiene algo que ver realmente el hombre del sombrero en los crímenes?¿Está en el fondo el juez protegiéndolo porque lo sabe o lo sospecha? Es más, las prisas  no son sólo del juez porque el caso se resulta rápido, sino del mismo Juan, el policía facha, que se apresura a acabar con el guardia de la finca (el pervertido que trabajó en un hotel de la Costa del Sol) y se asegura que quede muerto y bien muerto ¿no vaya a hablar más de la cuenta?  De hecho, rizando el rizo, y sobre todo viendo la escena final, esas miradas que se echan ambos policías cuando Pedro que descubre que el pasado de Juan no solo es tan malo como se rumorea, sino peor, incluso puedes llegar a preguntarte si en el fondo el policía de la vieja escuela no ha sido puesto ahí más que para vigilar al nuevo y asegurarse de que el caso se cierre convenientemente, “como Dios manda”.

     No creo que Juan, el polícia, tenga nada que ver directamente con los crímenes, ni creo que el director haya pretendido sugerirlo siquiera dejando alguna pista (haría que el resto del guión perdiera coherencia, porque complicaría mucho justificar la presencia de un forastero en el pueblo y sus inmediaciones que luego se presenta como si tal cosa, como recién llegado con otro policía). Pero si creo que algo de lo anterior que se quiere sugerir en la película: que en el fondo Juan, el juez, sus superiores,... entienden que una vez se tiene un culpable oficial, y además muerto, no conviene seguir escarbando en la mierda no vaya a molestar a alguien que no convenga.

     No se, a lo mejor soy yo que en mi torpeza no me enteré de algún detalle fundamental, y creo ver una película mal cerrada o un final abierto intencionadamente donde no lo hay. Pero parece que no soy el único, por lo que leo y oigo a gente que ha visto la película. Si la película no tienE un final abierto intencionado, creo que está mal cerrada, y si -cosa que creo más probable- en efecto tiene un final intencionadamente abierto, para mi gusto personal hubiese preferido que lo remarcasen más. En cualquiera de los dos casos, creo que es lo que le falta para pasar de una muy buena película en una película sobresaliente y redonda.

7 comentarios :

  1. Isla mínima, fiasco máximo, como no podía ser de otra forma, como con casi todo el cine español. Infumable.

    Lo que es reventante es que se da ínfulas de ser soberbia... Y encima, ¿cuánta subvención habrá tenido de nuestros miserables bolsillos?

    País de badulaques y ladrones!

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  2. A ver, yo según he entendido, el final de la película tira por donde tu has comentado. Un final en el que el compañero facha, sabe más de lo que aparenta. Las escenas con el abejaruco y el flamenco muestran remordimiento, y la enfermedad (creo que solo son piedras en el riñón) nos muestra que está podrido por dentro.

    A lo que voy, es que yo en un final abierto ( creo que hecho a posta por el director) nos sugiere que el compañero facha (no recuerdo el nombre, lo siento) está implicado en el crimen. Si nos fijamos, al mostrar el negativo tratado por el reportero, se hace incapié en el hombre sin rostro, pero sobre todo en su reloj. Si nos vamos a la escena final de la película, vemos al policía facha en un estado muy tranquilo antes de irse, indicando que todo ha salido bien. Y si nos fijamos más, se nos enseña sutilmente que lleva puesto un reloj muy parecido al del negativo en la muñeca. Es justo en ese momento en el que los protagonistas enfrentan sus miradas y acaba la película.

    En definitiva, el policía facha estaba implicado en el caso y su labor en la investigación era inculpar a los 4 pringaos y limpiar a los verdaderos culpables, culpables en los que él se encuenta.

    Gran reseña de la película. Y entrando ya a valorarla, en mi opinón, no es una obra maestra, pero si es de lo mejor que ha dado el cine español en los últimos años. Una prueba de ello es que estemos aquí hablando de ella y todos los comentarios que ha generado, tanto buenos, como malos.

    Saludos!

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    1. Estoy casi de acuerdo. A mí lo que no me queda muy claro es lo de que el policía facha esté también implicado en el crimen. Si te fijas el tipo del sombrero llevaba un reloj como ese que aparece en las fotos...
      Yo pensaba que, tal vez, Pedro lo mira con desconfianza por los crímenes franquistas que cometió y porque le mintió cuando le dijo que él no había matado a esa chica sino su compañero (luego el periodista le pasa las fotos en las que se ve cómo dispara a gente en manifestaciones y le dice cómo le apodaban; entonces Pedro (el policía joven) se da cuenta de que le ha engañado cuando le ha dicho que él no disparó a aquella chica en la manifestación. De ahí luego esa mirada del final entre ambos. Creo yo. Aunque también puede ser lo que tú has dicho y yo lo haya interpretado de otro modo).

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    2. Estoy de acuerdo, el facha podría ser el que hacía las fotos, pero porque le dan un porrazo cuando investiga la casa agazapado? Quién le pega?

      El cazique se marcha, yo creo, con la presentación del facha, se dan la mano, y eso es una señal para que abandone el pueblo.

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  3. Hay sin duda muchas similitudes a el caso Alcasser, dos niñas, la cruz de caravaca, el tipo de violaciones y torturas, el rico hacendado que se va de rositas.............. Aunque son casi siempre sutiles, están ahí, y quien se haya empapado del caso Valenciano sabrá de que hablo.

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