De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 13 de octubre de 2014

Zona Caliente. Richard Preston (Una novela sobre el Ebola)


    Ahora que está tan tristemente “de moda” el tema del ébola, me ha dado por recordar un libro que leí hace muchos años, cuando nadie sabía que era eso del ébola ni había oído hablar del dichoso virus. Así que puedo decir que yo si que sabía lo que era el ébola mucho antes de este brote y bastante antes de otros brotes anteriores que ha habido... aunque sólo sea por leer una novela. Pero bueno, mucha mas gente opina como verdaderos virólogos (en plan amateur en las redes sociales o en plan profesional como tertuliano en los medios de comunicación), así que si se vanaglorian ellos ¿por qué no yo?

    Por cierto, Ébola es un río del Congo, antiguo Zaire, no muy largo por cierto, que corre en medio de las selvas del África ecuatorial, afluente de otro que a su vez es afluente del río Congo. Pero en 1976 se identificó en la zona por primera vez como causante de brote de unas misteriosas fuentes hemorrágicas a un virus hasta entonces desconocido... y el virus y la enfermedad acabaron tomando el nombre del río.

    Pero vamos a la historia del libro.


Richard Preston
    En 1992 Richard Preston, un periodista y escritor, publicó en la revista New Yorker un reportaje titulado Crisis in the Hot Zone. Y un par de años después noveló los hechos reales que se relataban en el artículo.

    El libro es ficción a medias. Quiero decir, todo lo que se cuenta ocurrió y la mayoría de los personajes que aparecen son personas reales aunque con el nombre cambiado. Eso si, todo ello novelado y con las correspondientes dosis de suspense para hacerlo no sólo ameno, sino muy efectista... Y de hecho lo consiguió porque el libro se vendió muy bien (cuando se tradujo al español fue cuando yo llegué hasta él).

    La virtud del libro es que todo lo que cuenta es verosímil. Quizá exagerado pero verosímil. Da prolijos detalles sobre los síntomas que presentan los infectados de ébola. Prolijos y bastante desagradables, pues se centra en describir los casos más exagerados, los terminales,  los que están a escasas horas de una muerte horrible: hemorragias internas y subcutáneas, sangrado de todas las mucosas: boca, nariz, vagina, intestinos,... hasta el punto de que el paciente puede llegar a sangrar por todos sus orificios corporales. Esto es un ejemplo de la técnica que usa el libro: no es mentira, está documentado que ocurre, pero ocurre sólo en algunos casos... y son los que Preston describe con todo lujo de detalles.

    Por el libro nos enteramos de que no es el único virus de este tipo (que causa fiebres hemorrágicas): también nos habla de su amigo el Marburgo. Y también nos enteramos de que ha habido varios brotes conocidos de ébola, con variedades o mutaciones del virus. Para cuando Presto escribió el libro Ebola-Sudam, Ebola-Zaire y Ebola-Reston, nombrados por el lugar donde tuvo lugar el primer brote de esa variedad.

Una de las primeras fotos del famoso Ebola
    Pero claro, probablemente el libro no sería tan impactante si se limitara a describir las horrendas muertes de unos cientos de negros en las profundidades de África. Lo que hace al libro “aterrador” es que describe un caso real de un brote del virus que se descubrió en occidente, en nuestra civilizada casa.

    A finales de 1989, en las instalaciones de una empresa que se dedicaba a importar monos vivos para utilizarlos en pruebas médicas como cobayas se descubrió una nueva variedad del virus. El problema es que esto fue en Reston, una ciudad de Virginia, en plenos Estados Unidos a apenas 15 Km de Washington. La primera vez que el virus aparecía fuera de África, y además una variedad nueva y desconocida.

     Recuerda un poco a los primeros thrillers científicos de Michael Crichton (por ejemplo La amenaza de Andrómeda), llenos de detalles científicos y técnicos reales (que Crichton usaba hara hacer completamente creíble y casi indistinguible la parte de ficción (de ciencia-ficción) de la historia. Aunque si hay que creer a Preston, él no añade nada de ficción, aunque eso sí, si que novela y dramatiza a gusto.

    Así nos describe los niveles de bioseguridad (eso del famoso nivel 4 del que tanto hablan los medios hoy en día), que son, cuantos hay (del 1 al 4), que medidas de protección hay en cada uno,... para que “bichitos” es adecuado...

Una foto de la Wikipedia: tomada por
médicos del CDC en 1976 en Zaire
donde se muestra una paciente (una
enfermera local que se infectó al tratar
a una monja católica)



     Y el trabajo de los científicos del CDC (Centro de Control de Enfermedades) que investigan el Ebola-Reston, con esos trajes de protección que parecen de ciencia-ficción. Con todo lujo de detalles y explicaciones....

    Tanto que se le acusó (probablemente no sin razón) de exagerado: por ejemplo, se centra en tasas de mortalidad del 90%, aunque menciona que esto es sólo una variedad. Y al parecer no es que sea mentira, es que en uno de los brotes que describe, en plena África tropical, casi sin medios y sin información, con ritos funerarios que facilitaban el contagio de los familiares y vecinos, el brote de la variedad mas virulenta llegó a matar a 9 de cada 10 personas que se infectaron.

     Aunque para exagerado, ficticio y efectista la adaptación cinematográfica que se hizo años después: Estallido de Wolfgang Petersen con Dustin Hoffman de protagonista. Nada que ver, olvidaos. Esta es una adaptación muy pero que muy libre, con muchas cosas de la cosecha del guinista y cambios enormes en la historia real. No esperéis en el libro acción, persecuciones en helicóptero, bombas termobáricas para acabar con el brote... No, nada de eso... En el libro el suspense es “de laborotario” que es donde ocurren la mayoría de las cosas que relata.

    Por cierto, el tema del título: al parecer los militares llaman “caliente” a un agente químico, nuclear o biológico peligroso para la vida, y  Hot Zone (zona caliente) a una zona contaminada o al laboratorio que alberga muestras de dicho agente. Así que la zona caliente del título hace referencia a los lugares donde se produce el brote del virus o a los laboratorios donde se lo contiene.

    La verdad es que el libro es adictivo, es un thriller en toda regla, se lee con ansia, y llega a acojonar de las posibles consecuencias que el virus podría tener si andara suelto por ahí.

    Y probablemente la pregunta que os estés haciendo es: si ya hubo un brote de ébola hace 20 años, y nada menos que en el corazón de los Estados Unidos ¿qué pasó?¿cómo no nos hemos enterado?¿por qué no hubo centenares de muertos occidentales?

    Bueno, en la prensa salió (al fin y al cabo el propio Preston escribió el reportaje), para lo demás tendréis que leer el libro (para no desvelaros el final).

    Pero lo que si os puedo decir es que cuando te lo acabas, la conclusión más o menos es: hemos tenido suerte, esta variedad tiene una mutación que la hace especialmente más peligrosa que las otras, pero también tiene otra característica que jugó a nuestro favor... Ahora bien ¿qué pasará cuando la siguiente variedad, la siguiente cepa?¿y si no tenemos esa suerte con las mutaciones?


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