De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

martes, 6 de enero de 2015

The Endless River (II). El delicado susurro de Pink Floyd

 
     En este post anterior empecé a contar la historia del que parece va a ser el disco de despedida definitivo de los Pink Floyd, con las primeras impresiones sobre su sonido atmosférico y lo parecido que sonaba a otroas trabajos del grupo. Pero se me quedaron fuera algunas curiosidades, como por ejemplo el tema -siempre importante- de la portada.

     En esta ocasión, para la portada del disco no pudieron contar con Storm Thorgerson, que había diseñado casi todas las portadas del grupo (salvo 3, las más anodinas de hecho, 4 con esta) pues murió en 2013. Sin embargo Aubrey Powell, el socio de Thorgerson y confundador de su compañía Hipgnosis, había descubierto a un joven artista egipcio de 18 años (aunque nacido y criado en Arabia Saudí) llamado Ahmed Emad Eldin.

     Le gustó especialmente una ilustración titulada Beyond The Sky, que mostraba a un joven de pie en un bote surcando un mar de nubes (podéis ver esa ilustración en la foto que acompaña este post, y comprobar que no es la portada definitiva, pero la idea estaba ahí y se le parece bastante), porque pensó que cuadraba muy bien con el espíritu del disco en particular y de Pink Floyd en general.


     Así que Powell, que fue a quien le encargaron el tema del diseño gráfico del disco, le pidieró permiso a Eldin para usar el concepto. Al parecer Ahmed Eldin (este señor de la foto) es  fan de los Pink Floyd, así que accedió. Al final se usó el concepto, pero no la ilustración en sí, que se recreó para la ocasión.

     Tanto la portada final como todas las ilustraciones, el libreto etc. no son obra de Hipgnosis, sino de Stylorouge, otro estudio de diseño gráfico que también ha diseñado portadas de discos entre otras cosas (el poster de Trainspotting por ejemplo, es obra suya).


     En cuanto al título, “El río sin fin”, como tantas otras cosas viene del anterior disco de Pink Floyd, The Division Bell: está tomado de los versos finales del tema High Hopes, que cerraba el disco, y fue idea de Gilmour, que quería dar así una idea de continuidad entre los dos discos ya que al fin y al cabo tienen un origen común.
...
Rodeado de amigos
Las nieblas del amanecer resplandeciendo
El agua fluyendo
El río sin fin
Por los siglos de los siglos

      Además de la edición normal, el disco también ha sido editado en versiones “deluxe”, en formato caja, conteniendo tres postales, (una de ellas con efecto de holograma, otra mostrando una foto actual de los dos miembros supervivientes del grupo y otra que recuerda a la escultura de las dos cabezas de la portada de The Division Bell) y un libreto de 24 páginas y pasta dura.


     Pero se supone que el máximo aliciente de estas ediciones es el material audiovisual extra que incluyen en un segundo disco. Este es un DVD o  un Blu-Ray –según la versión- que contiene por un lado audio completo del disco (tanto en formato estéreo LPCM -sin compresión-, como en una mezcla de sonido envolvente multicanal codificada en Dolby Digital 5.1 y en DTS 5.1) y por otro material audiovisual extra.

    Este material extra (unos 39 minutos) lo forman por un lado 6 vídeos y por otro 3 temas de audio no incluidos en la versión normal. Estos tres temas, todos grabados en 1993, se titulan TBS9, TBS14 y Nervana.

     TBS9 es un pequeño trozo instrumental que recuerda un poco a los sonidos de la primera época del grupo, a Careful with That Axe, Eugene, e incluso a algún fragmento de Echoes.

     TBS14 es como un trozo de una jam session, con la guitarra de Gilmour y el órgano Farfisa de Wrigth como protagonistas.

 

     El más interesante quizás sea Nervana, pues sí que es un tema acabado (o al menos no sólo un fragmento) con un riff guitarrero de Gilmour y con un sonido bastante más duro y rockero que el resto del disco. También recuerda a trabajos de la primera época del grupo: si escucháis The Nile Song de 1969, incluida en el álbum More, veréis que el estilo es parecido.

 
     Lo más decepcionante quizás sean los vídeos incluidos. Hay algunos que corresponden a temas ya incluidos en la edición normal del disco como Anisia, o Allons-y, uno de los más rockeros del disco. Os dejo el video para que os hagáis una idea.

 

    También se incluye el video de la ya mencionada Nervana, y otros fragmentos correspondientes a temas no incluidos en la edición original: un corto fragmento de poco más de un minuto, sin título, y dos versiones de una misma canción titulada Evrika, del que os dejo el video.

 

     Decía que quizás fuera lo más decepcionante pero no por la música en si (que está a la altura del resto del disco y podría haber sido incluida perfectamente en la edición normal sin desmerecerla) sino porque los videos son fragmentos de grabaciones de  cámaras de seguridad del estudio privado de Gilmour -en Astoria, donde se realizaron buena parte de las sesiones de grabación de 1993-, mostrando imágenes de baja calidad en blanco y negro del grupo o de David Gilmour durante dichas sesiones. Incluso uno de los videos, el de Anisina, no es tal, pues se trata de un montaje de diversas fotografías.

     ¿Merece la pena gastarse el dinero extra que hay que desembolsar para hacerse con una de estas versiones “deluxe”? Bueno, eso depende de tu afán de coleccionismo y el gusto por el soporte físico y los extras como las tarjetas, de la finura de tu oído para apreciar una mezcla multicanal con sonido surround en lugar del tradicional estéreo, y de tu interés por tener algunos temas más las sesiones de 1993. Desde luego si merece la pena es por el audio, no por los vídeos. Curiosamente el video promocional oficial de la canción más promocionada, Louder Than Words, no se incluye.

 
     Cuando empecé a escribir esto pensé en  titularlo con algo así como “el canto del cisne”, pero por inexacto creo que no merece dicho título. No porque no sea el último trabajo (definitivamente) de los Pink Floyd, que probablemente lo será, sino por lo que significa realmente la expresión.
      Se supone que el cisne es un ave que no canta nunca (más bien emite algo así como un graznido), así que primera inexactitud: Pink Floyd ha cantado mucho y muy bien a lo largo de su dilatada carrera. Pero la leyenda dice que justo antes de morir, y precisamente como una especie de premonición de su propia muerte, el cisne emite el canto más bello... y la verdad, este disco dista mucho de ser lo mejor que hayan hecho Pink Floyd.
 

      Esto no quiere decir que el disco no haya tenido cierto éxito, incluso pese a que la crítica especializada no ha sido demasiado benevolente con él. En la época de las descargas digitales, y cuando la edición en formato físico no es ya tan importante como antaño, The Endless River fue editado en CD y también con un doble vinilo, convirtiéndose en el vinilo que más rápidamente se había vendido en el Reino Unido no sólo en 2014, sino desde 1997. Incluso Amazon.com informó de que el disco había roto su record de peticiones de reserva (es decir pre-compras antes del lanzamiento del disco). Al ponerse a la venta en Reino Unido se convirtió en el disco más vendido, con cerca de 140.000 copias en la primera semana, y en el número 3 en Estados Unidos, con 170.000.

     En matemáticas se una la expresión “es condición necesaria pero no suficiente...”; pues eso le pasa un poco a este disco: tiene todo lo necesario, todo lo que se supone que debe tener un disco de Pink Floyd, (al menos de los últimos Pink Floyd) para sonar como un disco de Pink Floyd... pero no es suficiente para ser un disco de Pink Floyd. Ni siquiera se puede decir que sea un disco de David Gilmour, que alguno tiene bastante bueno, porque en los discos de Gilmour prima mucho más la guitarra (al fin y al cabo es su instrumento) mientras que en los de la banda no, siempre han sido un conjunto más equilibrado.

     Obviamente no es un disco de rock psicodélico (hace muchos años que Pink Floyd ya no hace ese tipo de música), pero tampoco es exactamente un disco de rock progresivo, se acerca más a un disco de New Age. No chirría, no molesta, no desentona... pero sospecho que sólo llenará plenamente a los fans más acérrimos e incondicionales de Pink Floyd. Gustará si te gustó The División Bell, pues es un disco muy parecido a él pero peor (y que a su vez era peor disco que A Momentary Lapse of Reason).  Te disgustará si piensas que Pink Floyd sin Roger Waters no es Pink Floyd.

      Una vez apartado definitivamente Roger Waters, y cuando de la banda se hizo cargo David Gilmour, tras el primer disco de esa etapa, la gira (y el disco en directo que se grabó) se tituló “El delicado sonido del trueno”... este disco se podría haber titulado “el delicado susurro de Pink Floyd, pues ninguno de sus temas pasará precisamente a la historia del rock.


2 comentarios :

  1. Como dices, The Endless River es mero relleno a una carrera intachable de un grupo enorme. Aún así, yo sigo encontrando pasajes instrumentales del disco que, quizás no pasarán a la historia del rock, pero me siguen fascinando como amante de Pink Floyd. Momentos mágicos como el órgano de Wright en Autumn '68... o el tema completo de Anisina (que me parece de una gran belleza).

    Un placer leerte y topar con tu blog... me parece realmente interesante. Me quedo por aquí.

    Un saludo!

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    1. Muchas gracias hombre, y más por tomarte la molestia de comentar.
      Un saludo

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