De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 9 de febrero de 2015

Outlander. No es Crepúsculo pero va camino...


http://www.filmaffinity.com/es/film150299.html    A priori, y probablemente si hubiese conocido más sobre esta historia, o sobre las novelas en las que se basa, seguramente no me habría acercado a esta serie, y probablemente no habría dedicado 8 horas a verla. Quizás por prejuicios, quizás porque simplemente no es el tipo de historias que me llama la atención.

    Pero el caso es que por casualidad topé con ella, vi el episodio piloto, y acabé viendo los 8 de los que consta la primera temporada de Outlander.

    ¿Qué me enganchó? Pues sencillamente la excusa argumental: una mujer del siglo XX que durante un viaje por las tierras altas escocesas, accidentalmente viaja en el tiempo hasta el siglo XVIII, y acaba convirtiéndose en una forastera, en una outlander.


    Estamos en el año 1945, recién acabada la Segunda Guerra Mundial. La protagonista de la serie es Claire Randall, una mujer casada que ha servido como enfermera en Europa durante la guerra, y por lo tanto está lejos de ser una tímida y apocada damisela que se marea con la sangre. Su marido Frank también ha servido durante la guerra, pero en casa, en el Servicio de Inteligencia, por lo que al acabar la contienda, deciden pasar juntos una especie de segunda luna de miel.

    El marido de Claire tiene ascendencia escoesa: un antepasado suyo, Jack Randall, al que apodaban Jack el Negro fue un casaca roja, capitán de los Dragones de Su Majestad, que sirvió en Escocia bajo el reinado de Jorge II. Así que el matrimonio decide pasar su segunda luna de miel visitando las tierras altas escocesas.

    Una noche, Claire presencia a escondidas un ritual druídico que tiene lugar en un apartado círculo megalítico a las afueras de Aberdeen, y por la mañana decide volver al círculo de piedras, en parte por curiosidad y en parte para recoger plantas medicinales… y acaba siendo transportada en el tiempo casi doscientos años atrás: al mismo círculo de piedras, pero al año 1743.

    Cosa que no tarda en averiguar, pues se ve en medio de una persecución de hombres del clan escocés de los MacKenzie a manos de los casacas rojas. Uno de los soldados la toma por una escocesa más de las tierras altas, y trata de violarla, y los norteños la rescatan, pero a la vista de que evidentemente es inglesa (cosa que ella no niega), acaban tomándola por una espía inglesa y la toman prisionera.

    Y así Claire acaba entre los dos bandos: de una parte las tropas leales a su majestad, (tropas de ocupación en el fondo, brutales y poco dadas a tratar amablemente a una población escocesa a la que consideran rebeldes en potencia), lideradas por… ¿adivináis quien? Jack Randall el Negro.

    Y por otro lado el clan MacKenzie, liderado por Collum, señor de esas tierras, un hombre envejecido y prudente, pero casi inválido, con unas piernas cortas y deformes, y que de facto deja el mando militar del clan a su hermano Dougal. Mientras los ingleses la consideran una traidora (no pueden concebir que hace sola una dama inglesa entre una caterva de highlanders), los escoceses la consideran una "Sassenach" (un apodo despectivo para sajón, o sea inglés), y por una espía que los ingleses quieren infiltrar entre sus filas.

    Pronto Claire se va dando cuenta de donde está y lo fino del hielo que pisa. De facto es una prisionera de los MacKenzie, aunque formalmente sea su invitada, pero lo que hay al otro lado no es mucho mejor: los métodos brutales de Jack el Negro y sus tropas inglesas.

   Además ella sabe en qué época histórica ha acabado: en 1745 los clanes escoceses están conspirando contra el gobierno de Su Majestad para apoyar las pretensiones de Jacobo, hijo del depuesto rey Católico Jacobo II, y pretendiente al trono. Esto acabaría dando lugar en 1745 a una sangrienta revuelta jacobita, que fracasó,… y ella lo sabe.

    En el día a día, Clarie –que por supuesto ha ocultado sus orígenes y su apellido de casada- se va ganando la confianza de los MacKenzie y de sus hombres gracias a sus conocimientos de enfermería y de las hierbas medicinales, por lo que acaba convirtiéndose poco más o menos que una sanadora. Pero también va simpatizando poco a poco con los escoceses, su cultura y sus problemas.

    Hasta aquí la serie podría ser una mezcla de géneros: drama de época histórico y género fantástico. Pero realmente, (o además de eso) se trata de una serie romántica, porque Claire no sólo simpatiza y confraterniza –y mucho- con los escoceses en general, sino también con algún escocés en particular.

    No es que sea una especie de Saga Crepúsculo ambientada en el siglo XVIII, pero a medida que van pasando los episodios parece que se aproxima peligrosamente.

   Decía que he visto los 8 episodios de la primera temporada, pero realmente no es así exactamente: la primera temporada consta de 16 episodios de una hora de duración, pero ha sido dividida en dos partes: una primera, de 8 episodios que se ha emitido en 2014, y una segunda con los 8 últimos episodios que se emitirá en el verano de 2015. Así que si la serie acaba convirtiéndose completamente en un drama romántico de época, o no, es algo que habrá que esperar para averiguar.
    Aunque puede que esté destinada a un público similar, una diferencia indudable con Crepúsculo es que esta historia se emite en una cadena de pago, por lo tanto no tiene que lidiar con la clasificación por edades que puede reducir enormemente su público en un cine en caso de no hacerla apta para todos los públicos… y ya sabemos como se autocensuran los norteamericanos al respecto en cuanto hay una escena de sexo o de desnudos.

   Aquí no, aquí no hay problema en darle al sexo cancha amplia y con mostrar explícitamente escenas de desnudos. De hecho a medida que avanzan los episodios abunda mucho más.

    A ver, entendedme bien: no hay sexo explícito, y de hecho probablemente haya menos escenas de desnudos que por ejemplo en Juego de Tronos, pero digamos que no es solamente una historia romántica para virginales jovencitas que se escandalizan si ven una teta: la serie no duda en jugar la carta del sexo y los desnudos para contar la historia de amor.

    A medida que se iba apartando de la fantasía y la ficción histórica y se iba adentrando más por el camino del drama romántico la serie fue perdiendo interés para mí: nada que objetar si se quiere hacer un drama romántico, pero la verdad es que a mi particularmente me interesan poco.

   No obstante tengo que reconocerle que entretiene, se ve con agrado y no me llegó a aburrir. No sería mi primera opción, pero no es una pérdida total de tiempo, al menos de momento.

    También habrá que esperar para ver  por donde van a ir los derroteros de la segunda parte. No conozco la historia, pero una vez vista la serie, averigüé que está basada en una serie de novelas de una tal Diana Gabaldón, a la que no conocía de nada, pero que pese a su nombre resulta ser una escritora americana de literatura fantástica y romántica ambientadas en el siglo XVIII, y que ha escrito varias novelas de este corte, de las cuales, ya lleva 8 de la serie Outlander.

    Por lo que se ve, mientras el éxito de público acompañe, la cadena tiene material de sobra para seguir añadiendo temporadas, pues aún sin terminar de emitirse la primera, ya han anunciado que habrá una segunda, de 13 episodios, basada en el segundo libro de la serie.




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