De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

sábado, 28 de marzo de 2015

Blade Runner. Lágrimas en la lluvia

    En un episodio de la genial serie The Big Bang Theory uno de los amigos  propone ir a ver Blade Runner pero otro se niega diciendo que ya ha visto el montaje del director, a lo que el primero responde que esta versión no, pues incluye 8 segundos de metraje nunca antes visto y un inserto que cambia completamente el sentido de toda la película.

     A pesar de ser exagerado, como casi todo en esa serie está basado en la realidad, y es que para hablar de Blade Runner (si nos gusta o no, o si la entendemos más o menos) una cosa que influye es de que montaje estamos hablando: hay más de media docena de versiones diferentes editadas o proyectadas en cines, de las cuales en España han llegado a estar disponibles en soportes domésticos 5 (mediante sucesivas ediciones especiales y de coleccionista ), pero el común de los mortales, aquí, habrá visto la película en una (o puede que varias) de estas 3 versiones:

   El montaje de los años 80 (que no es exactamente el original americano, pero poco importa la diferencia: en USA recortaron algunos planos violentos) y del que el director Ridley Scott abominaba, porque se lo impuso el estudio.

    El montaje de los años 90, que se reestreno en cines en el 92 y que el que se utilizó para la primera edición de la película en DVD, y en el que, pese a llamarse “el montaje del director”, Ridley Scott no intervino por estar terminando Thelma y Louise.

    Y el montaje final del año 2007, en el que si se implicó Ridley Scott,  que fue el que se utilizó para el 25 aniversario de la película y su primer lanzamiento en BluRay, y que ahora en 2014 se ha reestrenado en cines.

 

      Más que hablar de la película en sí y de su argumento (no creo que pueda hacerlo mejor que las miles y miles de páginas que se han escrito sobre ella), y aprovechando el reestreno en cines, prefiero centrarme en las diferencias entre las distintas versiones y entre estas y la novela en la que se basa: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

      La diferencia entre el segundo y el tercer montaje son sólo “pijaditas” técnicas: modificaciones del color, nueva mezcla de sonido, alguna escena nueva que no aporta nada al argumento (ejemplo la de las bailarinas).

    Y corrección de fallos de continuidad (por ejemplo la escena del mercado de animales el diálogo no estaba sincronizado con los labios de Harrison Ford y para resincronizarlo rodaron los labios de su hijo –por el parecido- y los insertaron en la imagen.

  O el otro ejemplo famoso: la escena de la muerte de la replicante Zhora, en la que se notaba demasiado que era una doble y décadas después llamaron a la actriz, volvieron a rodar los movimientos de su cabeza y los insertaron digitalmente: ¡hasta ese punto de perfeccionismo llegan las pijadas de Rideley Scott!).

     Pero las diferencias entre el primero y el segundo (supresión de la voz en off, inserto de la escena del unicornio y eliminación del final feliz) si que son significativas: cambian completamente el sentido de la historia, y pocas veces un “montaje del director” añade algo más que una mera curiosidad o metraje de relleno a una película. Aquí la mejora y le da un giro.

   Los productores obligaron a Harrison Ford a grabar la voz en off contra su criterio y el del propio director porque creían que el público no entendería la película sin ella, la ensoñación del unicornio (rodada casi al final cuando ya Ridley Scott estaba haciendo pruebas para Legend, su siguiente película).
     Fue una de las muchas sutilezas que cayeron en la mesa de montaje para reducir duración, y el absurdo final feliz que no pega ni con cola, también fue impuesto por los productores contra criterio del director que decidió usar metraje sobrante, no utilizado por Stanley Kubrik, en el inicio de El Resplandor (planos aéreos de la carretera que lleva la Overlook Hotel): puestos a hacer una chapuza, supongo que pensó ¿para que gastar tiempo?.

    Para que quede claro (Y ESTO ES UN SPOILER): Sí, Deckard es un replicante, y sí, es lo que Ridley Scott quería no sugerir, sino indicar, con escenas como la del unicornio o el “kinship” (algo así como “parentesco”) que grita Roy cuando salva la vida a Deckard.


      En cuanto a la película propiamente dicha, es una de mis películas preferidas, probablemente sea la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos y sí, también una de las mejores películas de toda la historia del cine (sin apellidos, sin géneros).

    Podría estar en la lista de las 10 mejores de toda la historia sin problemas. Ya se que esta opinión es polémica, porque normalmente las películas de género están minusvaloradas y parten con un handicap, y además porque esta película se convirtió en una película de culto: cuando se estreno los críticos la acribillaron y también fue un relativo fracaso de público, sobre todo en Estados Unidos.

      No creo que ahora sea una película de culto: hace mucho que lo fue, cierto, pero ha pasado a ser tan mayoritariamente aclamada y reverenciada que ya le que queda bien ese apelativo. Poco a poco y sólo después de su estreno en cines fue ganando adeptos en alquiler y video doméstico (es curioso que pasó a ser una película de culto gracias a los videoclubs, y luego fue una de las primeras películas elegidas para re-editarse comercialmente en DVD).
     De lo primero (fracaso de crítica) no me extraño, al fin y al cabo los críticos no pagan su entrada de cine y la mayoría (no todos) suelen estar más interesados en oírse (o leerse) a si mismos y en alabar al ultimísimo director moldavo, tayiko o tailandés cuyas soporíferas películas sólo él y otros cuantos gafapastas conocen y aguantan, que en otra cosa. Lo segundo, (fracaso de público) si se piensa un poco tampoco es demasiado sorprendente: tuvo la mala suerte (o el mal ojo) de estrenarse coincidiendo en los cines con  E.T. (otra gran perjudicada por eso fue La Cosa de John Carpenter) y además se vendía como una película de ciencia ficción y no era una película típica de ciencia ficción, por lo menos de las que se hacían en aquella época: aquello no era la Guerra de las Galaxias ni el Imperio Contraataca.
     Incluso a mi mismo, la primera vez que la vi años después, (ya en VHS, yo era muy pequeño para esa película cuando se estrenó en cines) no me pareció gran cosa: resultona, pero no ni de lejos una obra maestra: yo esperaba una película de ciencia ficción al estilo de las otras que había visto de Harrison Ford y me encontré con una especie de historia de detectives extraña. No lo se, quizás parte de la culpa la tuviera la voz en off. Luego, cuando la volvía ver, me di cuenta de que la película tenía más, mucho más que rascar y en cualquier caso me reconcilió definitivamente el montaje de 1992, en el que para empezar quitaron esa estúpida voz en off que le daba ese aire de peli de detectives (siempre he pensado que las voces en off me parecen un recurso de un torpe o de un vago que –salvo contadas excepciones- suelen estorbar más que ayudar).
     La película toma una novela de Philip K. Dick y se inspira lejanamente en ella, pero la verdad es que no es realmente una adaptación. De hecho mejora muchísimo al original. Philip K. Dick no pasaba de ser un escritor sensacional y sugerente en cuanto a las ideas que planteaba, pero más bien mediocre en cuanto a la técnica, incluso dentro de los autores de ciencia ficción (su prosa no es precisamente la de Ray Bradbury por poner un ejemplo de lo que llamo buena técnica) pero sus libros e historias cortas tiene siempre ideas muy buenas, y de eso va la ciencia ficción: de ideas, no de peleas con espadas láser (y de hecho posteriormente se han hecho muchas películas basadas en historias suyas). En este caso se toma de la novela solo la ambientación (un futuro cercano con una Tierra supercontaminada (primera diferencia, en la película superpoblada, en la novela casi despoblada) y de la que la gente quiere escapara para emigrar a las colonias del espacio) y la trama principal del detective cazando androides, indistinguibles de los humanos, y que están prohibidos en la tierra.


      Pero se dejan fueran mucho otros temas, como por ejemplo la alienación de la gente (la mujer de Deckard en la novela es adicta a un electrodoméstico llamado “organo de ánimos” capaz de ser sintonizado y generar el sentimiento o humor del que uno desee estar) el misticismo religioso (hay una religión llamada mercerismo con un papel importante), y sobre todo el sentimiento de culpa por haber casi extinguido toda forma de vida animal (sólo los muy ricos pueden permitirse tener un animal de verdad y en la novela la máxima aspiración de todo el mundo es ahorrar para poderse permitir una animal robótico, mientras más grande mejor, que sea indistinguible de uno de verdad y poder presumir ante sus vecinos: Dekard tenía una oveja, de ahí el título de la novela).
      De hecho, por aprovechado este sentimiento de culpa, el test que se usa para detectar replicantes se basa en hacer preguntas en las que se mate o maltrate a animales, para que el replicante aunque conteste lo que es políticamente correcto no pueda fingir la empatía: el asco o la vergüenza que le provoca la situación.

     Lo que pasa es que a finales de los 60 cuando se escribió la novela el término “ingeniería genética” no estaba ni extendido ni popularizado y por eso en la novela se habla de androides mecánicos (con una piel artificial que los hace indistinguibles de los humanos, pero robots metálicos a fin de cuentas).

    Lástima que Philip K. Dick no vivió para ver la película terminada, sin embargo parece ser que Ridley Scott le enseñó 20 minutos de metraje y le encantó. De todas formas ni es la mejor novela de Philip K. Dick (mi preferida es Ubik, que recomiendo a todos los amantes de la CF) ni era la más conocida o la que mejores críticas tenía, y, aunque fue la primera adaptación de una novela de Dick (y de momento la única, el resto han sido adaptaciones de cuentos cortos) ni siquiera es fiel en lo fundamental: en la novela los androides son malos, despreciables, porque no tienen empatía y viven sólo para satisfacer sus propias necesidades (por ejemplo Rachel es una replicante pero es completamente leal y fiel a la compañía) y Deckard es un triste funcionario, casi un burócrata, que está perdiendo su humanidad al perseguirlos y cazarlos de forma mecánica, como un autómata.
    En cambio en la película los replicantes son dignos de compasión y mejores que los humanos que aparecen en la película: hay más humanidad en ellos que los propios humanos, y Deckard se siente despreciable por acabar con ellos.

     Dejando de lado la fuente literaria, creo que la película es una obra maestra por porque tiene muchas capas, guachas lecturas, funciona con muchos niveles diferentes: por un lado es una historia de ciencia ficción, una película futurista, pero está contada como una película de cine negro de los años 40 o 50, con un duro y curtido detective de protagonista, por debajo de ello también hay una historia de amor imposible entre el cazador y la presa, y más aún por debajo se tratan temas profundos, como la necesidad de trascendencia que tienen todos los seres, aunque sean artificiales, o preguntas metafísicas como “¿cual es el sentido de la vida?” o “¿qué es lo que nos hace humanos?” (curiosamente, como decía antes, los mas “humanos” y los más ansiosos por la vida no son los humanos, sino los replicantes).

    Como ya se ha comentado hasta la saciedad, la ambientación tanto visual como sonora y musical (siempre he sido un gran amante de Vangelis, pero aquí está que se sale) es inmejorable

    En lo visual esta película probablemente fuera la última en la que no se usó ningún efecto digital, todo eran trucos ópticos y maquetas. Pero además marcó un antes y un después: el futuro no era ideal, luminoso y aséptico, sino sucio, oscuro desordenado y abarrotado (aunque la primera vez que se había visto esto, pero a escala más limitada, había sido en Alien, también de Ridley Scott): todo tiene su porqué y una de las razones para rodar de noche con oscuridad, humo, suciedad y lluvia, además de darle el tono opresivo, es que no necesitas gastarte tanto en atrezzo y decorados detallados, porque todo se ve menos.

    Esta película anticipó el cyberpunk dos años antes de que William Gibson escribiera Neuromante, que viene a ser al cyberpunk lo que el Señor de los Anillos a la literatura fantástica.  Es casi como si cada época tuviera una película de ciencia ficción que marca un hito, un punto y aparte: de la misma forma que 2001 lo fue antes (en los 60-70), esta en los 80-90 o Matrix lo sería después (en las primeras décadas del siglo XXI.).

    Y todo ello a pesar de que (o precisamente por eso mismo) el nacimiento y rodaje de la película estuvo lleno de problemas. Para empezar el guión: el primer guionista simplificó muchísimo la historia original, la tituló Mecanismo y resultó una historia de interiores, intimista y de bajo presupuesto (por cierto, como curiosidad, este primer guionista era fiel a la novela en que Deckard era humano, y tenía la voz en off, aunque Philip K. Dick dijo que lo detestaba).

    Cuando contrataron a Scott para dirigirla este estuvo a punto de negarse porque iba a dirigir Dune (¿os imagináis lo que hubiera sido Dune en vez de esa patochada de David Lynch si la llega a haber cogido el señor Scott?). Luego el director le cambió el título por Dangerous Days, se peleó con el guionista, lo echó y contrató a otro para que le diera más acción y escenas exteriores (como curiosidad, este fue el que inventó la palabra replicante y el que escribió lo de los rayos C y la puerta de Tannhauser del final que siempre me ha resultado un monólogo un poco cursi, pero paradójicamente, la única frase buena de ese monólogo (“todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”) fue una improvisación de Rutger Haguer, como también lo fue la idea de la paloma: por sentir algo vivo en las manos cuando iba a morir).

    Finalmente este segundo guionista le cambió el principio y el final a la historia (originalmente Deckard mataba a Roy) y el guión lo acabaron firman ambos, pero nunca lo escribieron conjuntamente.
Además el primer guionista pensaba en Robert Mitchum para el papel de Deckard, Scott quería a Dustin Hoffman (¿os lo imagináis?) pero finalmente el productor puso orden, sugirió a Harrison Ford y le puso el título definitivo de Blade Runner.

    Y luego lo típico: Scott con su nuevo guionista triplicó el presupuesto inicial, hubo que buscar a otras compañías que cofinanciaran la película, todo el equipo de rodaje americano no se llevaba bien con el director inglés y casi se le amotinan, los productores metieron tijera (y de que modo) en el montaje, en fin, lo normal…  Pero eso es otra historia.
 

1 comentario :

  1. En la novela original de Philip K. Dick está claro que Rick Deckard no es ningún androide. Él está casado pero su matrimonio está en crisis. Se siente muy atraído por Rachael, la cual resulta ser tan peligrosa como los demás androides a los que tiene que eliminar.

    A mí me parece bien que se haya suprimido la bucólica secuencia final de los títulos de crédito, aunque me sigue gustando la idea del enamoramiento entre un ser humano y una androide especialmente sensible (tal como se mostraba en la primera versión de la película).
    Respecto a la secuencia del unicornio, mi opinión es que queda como un pegote, ya que ni siquiera se muestra como un sueño. Se intercalan las imágenes del unicornio corriendo por el bosque con otras imágenes en las que Deckard mantiene los ojos abiertos. Si acaso se lo puede estar imaginando, pero si a uno no le explican todo ese rollo de que el unicornio simboliza la inmortalidad (a la que Deckard también aspiraría por ser a su vez un replicante) pues resultaría incomprensible.

    Así pues yo me quedaría con una versión igual al llamado "montaje final" pero sin las imágenes del unicornio corriendo, y en la cual Rick Deckard sigue siendo un humano que se ha enamorado de una androide y consigue unirse finalmente a ella (sin necesidad de irse juntos a un lugar tan paradisíaco). El muñequito del unicornio que deja el policía Gaff al final de la película (como símbolo de la inmortalidad) podría significar simplemente que se ha permitido seguir viviendo a Rachael, a pesar de ser una replicante.

    Un saludo.

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