De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

viernes, 24 de abril de 2015

Ready Player One. Ernest Cline


    Raramente suelo tener eso que los más entendidos llaman un guilty pleasure (un placer culpable), es decir algo que me gusta, pero de lo que en el fondo me avergüenzo porque pienso que no tiene calidad, que es malo.

   Probablemente es porque en general me importa bastante poco lo que digan los críticos y los entendidos (en materia de cine, literatura y demás…) y cuando me gusta algo pienso que es porque realmente tiene calidad y es lo suficientemente bueno, independientemente de lo que piensen los demás, los críticos especialmente.

    Sin embargo, tengo que admitir que Ready Player One, la primera  novela de Ernest Cline, si que es uno de esos placeres culpables: no creo que sea buena literatura, no creo que sea buena ciencia ficción, pero hay que reconocerle que es tremendamente entretenida y divertida de leer. 


    Ready Player One es casi un videojuego en si misma, más que una novela de ciencia ficción. Pero sólo casi. ¿Por qué es CF?  La novela es otra distopía futurista. Estamos en el futuro cercano, en el año 2044; las crisis energética, el cambio climático y la superpoblación han hecho de las suyas en todo el mundo, incluso en los países más desarrollados, donde la población malvive y sobrevive mientras la civilización que conocieron se va yendo a la mierda.

    En un mundo en el precio del combustible hace que volar en avión sea un lujo reservado a los millonarios, o que simplemente viajar de una ciudad a otra no pueda hacerse más que en un autobús propulsado por energía solar y acorazado ya armado hasta los dientes para evitar los ataques de las bandas que pululan entre las ciudades, el protagonista, Wade, un adolescente del montón, vive en un parque de caravanas vertical. Es decir el mismo deprimente lugar donde llevan años viviendo los pobres de estados unidos, solo que ahora las casas se apilan verticalmente en torres, formadas por precarios andamiajes que sostienen las caravanas.

    Pero Wade, como la mayoría de los habitantes del mundo, realmente no “vive” allí. Wade vive virtualmente en OASIS, donde es Parceval y  donde pasa la mayor parte de su tiempo conectado. OASIS empezó siendo un juego multijugador masivo en red, pero acabó evolucionando hasta convertirse en una realidad virtual completa y compleja, donde cada uno puede adoptar la identidad que quiera y olvidarse de quien es en el mundo real y de las penurias que le toca pasar allí.

    Es curioso, porque una idea similar existe en la realidad: Second Life; lo que ocurre es que la tecnología dista mucho de lograr la inmersión total que relata la novela (visores que proyectan directamente sobre la retina, guantes o incluso trajes completos que simulan el tacto, etc.).

El meollo de la novela está en que el creador de OASIS acaba de morir, y en su testamento lega toda su inmensa fortuna a quien encuentre un “huevo de pascua” oculto en la simulación: algo a lo que sólo se llega tras superar una serie de pruebas, obtener una serie de llaves y abrir una serie de puertas a partir de oscuras y crípticas pistas que el creador de OASIS ha ido dejando –ocultas- en su mundo virtual.

    Y hasta aquí la parte distópica de la novela. El resto es una orgía de referencias ochentenas: a la música, las películas (por ejemplo las comedias juveniles de John Hughes) y sobre todo los videojuegos, pero los videojuegos primitivos, clásicos, esos que se jugaban en máquinas de arcade por una moneda de 25 centavos la partida.

   Porque rápidamente se organiza una cacería a escala planetaria del huevo. Los frikis que se dedican a buscarlo acaban siendo conocidos como gunters (de egg hunters, cazadores del huevo). 

   Y los malos que se dedican a buscarlo, de una forma metódica y organizada, todos miembros de una poderosa compañía llamada IOI que aspira a controlar OASIS y a sacar ingentes cantidades de dinero de su comercialización,  acaban siendo conocidos como sixers, porque los nombres de sus avatares virtuales en OASIS siempre son el número de empleado en la compañía, que empieza por 6.

    La verdad es que hay cientos de esas referencias culturales, que el lector identificará más o menos en función de su nivel de frikismo y de si le toco vivir su infancia y su adolescencia en los años 80, como al autor. Porque hay que reconocer que Cline  parece ser un friki de tomo y lomo: nacido en los 70 y criado en los 80 con los videojuegos, películas y música de la época.

   Para que os hagáis una idea, su película favorita es Regreso al Futuro y parece que el tipo tiene un Delorean convenientemente tuneado como el de la película. De hecho el creador de OASIS en la ficción pare ser una especia de alter ego del Cline real: con sus mismos gustos y obsesiones y referencias culturales.

    Y todo eso está metido en la novela: en la simulación los personajes tienen que superar pruebas que basadas en jugar recreaciones de juegos como el Pac-Man, o basadas en películas como Juegos de Guerra, o en descifrar pistas ocultas en letras de las canciones de grupos como Rush.

    Hasta el título de la novela es una referencia a los videojuegos: Preparado Jugador Uno es el mensaje con el que se recibe al usuario cuando se conecta a OASIS, y era la frase que aparecía en el monitor justo antes de empezar cualquier partida en un videojuego.

   Normalmente las adaptaciones al cine de libros de CF siempre suelen ser bastante peores que los originales. Sinceramente creo que en el caso de  Ready Player One no será así. La historia (en el fondo una historia de aventuras o de “búsqueda del tesoro”, a la manera por ejemplo de Los Goonies) en si es más bien simple y arquetípica, con pocas “capas” ni segundas interpretaciones ni implicaciones y complicaciones “ocultas”. Pero el desarrollo de la misma, la parte visual, la parte de las simulaciones virtuales, imagino que saldrá muy beneficiada de su adaptación al cine. Algo así como debío ser Tron en su momento, pero con tres décadas más de efectos especiales a su favor.
De hecho Cline logró vender los derechos para el cine al día siguiente de publicar la novela, y parece que la adaptación la va a dirigir Steven Spielberg: espectáculo garantizado.

    Hablando seriamente, en lo que a lo literario se refiere no creo que Ready Player One vaya a pasar a la historia de la CF más allá de por el mega-éxito que ha tenido: los personajes son simples y más bien planos, muchas de sus reacciones previsibles,…  (en serio, esto no es Bradbury ni nada parecido). Supongo que debe ser el equivalente a comer palomitas: sabes que no es sano tanta sal y la mantequilla, sabes que nutricionalmente no tienen nada que hacer comparadas con el brócoli… pero molan y están buenas. Pues lo mismo con la novela: es tan divertida de leer que ¿a quien puñetas le importa?


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