De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 4 de mayo de 2015

The Booth at the End. Cómo desperdiciar una buena idea


http://www.filmaffinity.com/es/film118232.html    En un dinner (una de esas típicas cafeterías/restaurante que estamos hartos de ver en la películas americanas, en las que las mesas están rodeadas por asientos corridos, formando cubículos o reservados,  en las que la camarera se acerca periódicamente con la jarra del café a rellenarte la taza) hay un misterioso hombre de mediana edad que siempre se sienta en el último cubículo, en el último reservado (de ahí el título The Booth atthe End). En toda la serie no conocemos su nombre, simplemente es “El Hombre”, pero día tras día se sienta allí,  y allí recibe a sus misteriosos “clientes”, parroquianos de toda clase, sexo o edad, que van a que sus peticiones sean atendidas.

   El hombre no los conoce a ellos, y ellos no conocen al hombre, pero han oído hablar de él. Han oído que concede “deseos”, pero los deseos no son nunca gratis: hay que ganárselos. Y esa es la cuestión: ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar para conseguir lo que deseas?



    Los peticionarios, una vez se han presentado, dicen que es lo que desean. Cosas imposibles cosas alocadas, cosas razonables, o cosas terribles. Un hombre desea que su hijo pequeño se cure de la leucemia que padece, otro, tímido y que se considera poco atractivo, quiere que una chica de revista, una modelo, a la que ni siquiera conoce personalmente, se enamore de él. Otro quiere localizar el botín de un robo a un banco, un pintor fracasado quiere ser un buen pintor,...

    Una monja que está perdiendo la vocación quiere que Dios le hable, una chica joven quiere ser más bonita, un joven quiere ser invulnerable y vivir para siempre, una mujer de mediana edad simplemente quiere ser amada.

    Pero no todos quieren cosas para ellos mismos, de forma egoísta. Un niño quiere que su padre –al que su madre ha echado de casa por alcohólico- vuelva y deje de beber. Un anciana quiere que su marido se recupere del Alzehimer que padece. Una chica quiere simplemente que su padre vuelva a ser feliz,...

     Pero todos los deseos tienen una cosa en común: son deseos prácticamente imposibles, algunos más que la mayoría: un hombre quiere borrar los últimos 20 años de su vida y simplemente encontrarse con que ha estado casado con su primera novia del instituto, en vez de con la mujer con la que lleva dos décadas casado. Otro hombre mayor quiere simplemente erradicar una religión (no se especifica cuál) del mundo, y que todos sus creyentes de desaparezcan.

    ¿Y cómo funciona? El mecanismo es aparentemente sencillo: una vez hecha la petición, el hombre consulta un cuaderno encuadernado en piel, toma algunas notas, y le encarga una tarea al peticionario. Si hay trato y la tarea es completada, el deseo se concederá y lo que lo que se pidió simplemente ocurrirá. Si no lo hay, o si la tarea no se realiza completamente o en los términos indicados, o si a medio camino quien ha pedido el deseo, no sigue adelante y se arrepiente, simplemente no ocurrirá.

     Como “El Hombre” les dice: él no hace nada: son ellos, los que al completar la tarea, hacen que las cosas ocurran. Porque los peticionarios suelen volver varias veces a ver a “El Hombre”, quien les demanda detalles de cómo van con su misión, y de vez en cuando anota cosas en el cuaderno.

   De hecho en muchas ocasiones vuelven al reservado del fondo simplemente para contarles que las cosas ya están empezando a ocurrir... y para que “El  Hombre” se limite a confirmarles que eso es porque ellos están cumpliendo la tarea. O vuelven para preguntarle cómo es posible... y para que él se limite a decirles que no lo sabe, que él simplemente es el encargado de escucharlos, consultar el cuaderno y proponerles el trato.

    Sencillo ¿no? Pues no, porque el problema es aunque las peticiones son disparatadas o irrealizables, las tareas si son realizables, pero a veces a un alto precio.
    A alguno le puede tocar como tarea sacar de su casa a alguien que voluntariamente no sale nunca de ella. Para otro la tarea es robar una cantidad específica de dinero (101.043 $) de uno o varios bancos. Para otro convertirse en padre. Para otro encontrar a alguna persona que esté perdida y devolverla a casa...

    Para otro elegir al azar a una niña, secuestrarla y matarla. Para otro construir una bomba que mate a un gran número de personas inocentes...

    Las tareas sólo tienen una cosa en común: parecen completamente aleatorias. No tienen porqué ajustarse a las posibilidades de realizarlas que –a priori- pueda tener el peticionario. No son proporcionadas a las peticiones: un deseo difícil puede lograrse con una tarea fácil. Y tampoco se corresponden con la bondad o la maldad de las peticiones: un deseo desinteresado o altruista, para hacer el bien a otro, puede requerir una tarea monstruosa y que cause daños a terceros inocentes, tanto como podría requerirlo un deseo malvado.

    Este es el planteamiento de esta serie de 2010 que de momento lleva 2 temporadas, y de la que desconozco si habrá una tercera, aunque de hecho, queda abierta.

    ¿A que la idea es buena? Francamente creo que el planteamiento es muy original. Es una serie barata de realizar, que se basa simplemente en las ideas y los diálogos: nunca vemos ninguna escena fuera de la cafetería, simplemente encuentros entre “El Hombre” y sus peticionarios, y alguna aparición ocasional de Doris, la camarera. Pero ese no es el problema.

<< CUIDADO PUEDE HABER ALGÚN SPOILER HASTA NUEVO AVISO >>

     El problema es que se le podría haber sacado muchísimo más partido a esta historia del que se le saca. Hay ocasionales destellos de sarcasmo, en los que se hace coincidir una tarea requerida para lograr un deseo pedido que no podría ser más irónicamente inapropiado (por ejemplo a la monja que está perdiendo la fe se le requiere que se quede embarazada  para que Dios vuelva a hablarle).

     Al principio, cuando vas completando episodios, empiezas a esperar ya desear que todas las historias estén relacionadas entre si, que todo tenga que ver con todo los demás, y que las tareas que se le encomiendan a unos se complemente con los deseos pedidos por otros, o algo parecido.

   Y de hecho algo de eso hay. El propio argumento te induce a creerlo: por ejemplo mientras que “El Hombre” le dice a uno de sus peticionarios que debe matar a una niña al azar para lograr su deseo, a otro le encomienda que elija a una niña pequeña al azar y la proteja de todo daño que pueda ocurrirle durante dos semanas.

     Sin embargo lamentablemente esta coherencia se acaba derrumbando. No todo está relacionado. O quizás si lo está, pero el hecho de querer alargar la serie más temporadas hace que el guión no haya llegado a ese punto, y las temporadas queden demasiado abiertas.

<< FIN DE LOS SPOILERS >>

     En general pienso que esta serie es un magnífico ejemplo de cómo desperdiciar una buena idea, o no sacarle todo el partido posible. Porque a pesar de todo, no creo que sea una serie completamente desdeñable, entre otras cosas por su corta duración:  los episodios son cortos (poco más de 20 minutos) y las temporadas cortas también (de 5 episodios cada una).

    De hecho la segunda temporada tiene algunos giros interesantes que me convencieron para que, después de dejarme a medias al final de la primera, siguiera viéndola: “El Hombre” ha cambiado de cafetería para montar su pequeña oficina, pero Doris, la camarera de la anterior, lo encuentra, y le revela algo sorprendente... Y todo simplemente para volverme a quedar con un final abierto tras la segunda temporada.

6 comentarios :

  1. La premisa de partida es tan buena que aunque la pongas regular y de desperdicio, me dan muchas ganas de verla!!

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  2. "El hombre" es una representación del Destino, o Azar, como se prefiera, y creo que incluso el que ha hecho la serie ni lo sabia, simplemente ha sido llevado a hacer, precisamente, la tarea de esa serie, llena de inteligencia, trascendencia y... sorpresa para el mundanal ruido que acostumbrado a acción, risa y entretenimiento barato.. se enfrenta a esa... de nuevo, TAREA de comprender algo que NO es comprensible para la vulgaridad humana. Me apena que no tenga una infinidad de temporadas más, seguro que supuso un reto enorme hacer algo así.

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  3. Me parece una propuesta interesante y me encantaría que hubiesen más temporadas para poder desentrañar el misterio detrás de esta engmática historia. Creo que el planteamiento es curiosamente entretenido, precisamente porque logra atrapar la atención a pesar de la ausencia de escenas vinculadas a las tareas que se les presentan a cada uno de los participantes. El tema es por demás trascendente porque te invita a reflexionar es los deseos de los seres humanos y como ante la alternativa de lograrlos se creen capaces de hacer lo que sea y al final todo su mundo interior se mueve y cambia su perspectiva

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  4. Yo creo que si existe una proporcionalidad entre el deseo y la tarea, en la mayoría prácticamente. Una gran idea, una gran serie y una pena que no tengamos mas de este suculento pastel. Una linea muy similar a "En terapia"

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    Respuestas
    1. Esa de "En Terapia" no la conozco... de hecho ni siquiera había oído hablar de ella. Habrá que echarle un ojo

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    2. Te la recomiendo... "In treatment", con un grandísimo Gabriel Byrne como protagonista.

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