De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 15 de julio de 2015

Borgen. El "Ala Oeste" danesa.

http://www.filmaffinity.com/es/film471259.html     Normalmente las series escandinavas que he visto han tirado más por el género negro, el  thriller y demás (Forbrydelsen, Bron|Broen,...) aunque hay dignas muestras en otros géneros como la ciencia ficción (Äkta människor. Humanos reales). 

   Así que en principio se me hacía raro meterme con una serie dramática danesa sobre política-ficción, sobre todo porque ya hay un par de referentes muy claros: El Ala Oeste, y House of Cards.

   Pero me libré de prejuicios y le di una oportunidad.


    Al parecer Borgen significa “castillo” en danés, pero a nada que empiezas a ver la serie te das cuenta de que a lo que se refiere de verdad es al Palacio de Christiansborg, en Copenhague (sus habitantes lo conocen por ese sobrenombre), que es donde está el gobierno de Dinamarca. Bueno, realmente no sólo el gobierno (la oficina del primer ministro, que es en lo que se ce centra la serie) sino también el parlamento y la corte suprema de justicia. Así que “borgen” es el símbolo de la democracia danesa.

    La historia es en apariencia sencilla: Birgitte Nyborg lidera un partido moderado y de centro (ni muy de izquierdas ni muy de derechas, ni liberal, ni ecologista, ni radical...) que normalmente obtiene en las elecciones los suficientes diputados parlamentaria para hacer de bisagra e influir en el gobierno, pero poco más.

    Y así vuelva a pasar en las elecciones con las que comienza la serie. Como de costumbre, un parlamento muy fragmentado, con muchos partidos políticos distintos, en el que todos parecen estar de acuerdo en echar al anterior gobierno, pero ninguno tiene fuerza suficiente para hacerlo sólo, y todos aspiran a demasiado como para ponerse de acuerdo.

    Es curioso como –si lo comparas por ejemplo con España, donde o arrasas y ganas por mayoría absoluta o si no para gobernar tienes que “pagarle peaje” de algún tipo a un tercer partido- lo que retrata la serie en Dinamarca (que también se supone que es en una monarquía parlamentaria moderna) es bien distinto: es normal no sacar mayorías absolutas, y es normal tener que llegar a un acuerdo en el que se forma un gobierno con coaliciones de varios –no solo dos- partidos, en los que hay ministros de partidos diferentes.

   Para sorpresa de todos (el gobierno saliente, la prensa,…) la propia Birgitte propone una solución audaz para llegar a un acuerdo: postularse ella como candidata a primera ministra esperando que el resto de partidos –que no se ponen de acuerdo, porque cada uno quiere que el primer ministro sea de los suyos- la apoye. Una solución de compromiso para desbloquear la situación y cambiar el gobierno… Y lo consigue.

    Así que la serie lo que va contando son los problemas a los que se enfrenta la primera ministra novata: cuestiones con la economía y los empresarios, con las relaciones internacionales y los militares daneses que hay desplazados en conflictos bélicos en otras partes del mundo, incluso cuestiones internas con Groenlandia (que en teoría es una región autónoma pero que no deja de ser una colonia que busca la independencia)  y su población autóctona, los inuit o esquimales.

    Cada capítulo comienza con una cita “política”, la mayoría de las veces de político, pero también de algún escritor, así que te encuentras muchas frases de Chruchill, Maquiavelo, Sun-Tzu, y demás.

    Un papel importante en las tramas lo juegan los medios de comunicación, en particular la televisión, así que como personajes secundarios aparecen bastante a menudo los presentadores de noticias de un canal de televisión, y en particular una (Katrine) que estuvo liada con el jefe de prensa de la protagonista y ahora primera ministra, así que se muestran los conflictos de intereses y el “juego sucio” que se traen los periodistas y los gabinetes de prensa de los políticos.

    Pero quizás lo más interesante de la serie es que no se limita a la historia de la presidenta, sino que también te va contando la historia de la mujer que hay detrás. Porque Birgitte no es la mujer perfecta (no es el presidente Bartlett del Ala Oeste).

    En la serie nos la muestran como una mujer normal (mas o menos, claro, esto es ficción), que se preocupa por cosas como que ya no le cabe la falda con la que pensaba ir a un debate en TV. Tiene un matrimonio que parece que se resiente de los cambios que supone ser primera ministra (aunque su marido parece que lleva bien eso de ser el “consorte de”), tiene una hija adolescente, tiene otro hijo menor con el que apenas pasa tiempo…

    Lo cierto es que es bastante amena. Tiene buen ritmo, lo suficiente para no aburrirte, y es entretenida. Te gustará sobre todo si te gustaba El Ala Oeste, a la que está mucho más próxima que por ejemplo House of Cards: se parece más al idealismo de la primera que al cinismo de la segunda. De momento hay 3 temporadas de 10 episodios cada una, emitidas en 2010, 2011 y 2013. Desconozco si producirán más, pero la verdad es que con la tercera temporada la serie se reinventó un poco a si misma: el giro del argumento al final de la segunda parecía que era un cierre, y sin embargo les abrió nuevas posibilidades…




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