De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

martes, 21 de julio de 2015

Inside Out. Lo mejor de Pixar desde hace años.

http://www.filmaffinity.com/es/film135623.html

    Pixar siempre se ha caracterizado no sólo por hacer películas técnicamente impecables (de hecho más que impecables, han abierto camino en la animación y otros les van siguiendo), sino además por hacer buenas películas (algunas veces muy muy buenas).

    Pero sobre todo el mérito que creo que diferencia a Pixar se las demás creo que es que no sólo sabe hacer una buena película para niños, sino que es capaz de que esa misma película interese a los adultos más allá de por el mero hecho de que tengan que verla porque tienen hijos sobrinos y demás público infantil al que acompañar.

    Con Inside Out (Del revés) esto lo han llevado casi a su máxima expresión.


    Normalmente en sus películas Pixar, entre el humor y los gags más dirigidos al público infantil,  metía alguna idea o algún trasfondo que los niños probablemente no pillaran pero que era el gancho para un público más adulto:

El prólogo de Up, la escena de cómo el crítico culinario evoca su niñez en Ratatouille, toda la primera parte -sin diálogos, casi cine mudo- de Wall-E,...

    En Inside Out creo que en eso se han superado ampliamente. Rodeada de gags de humor físico que garantizan la comicidad, y de las emociones y buenas intenciones que toda película infantil se supone que debe tener, se deslizan y tratan temas mucho más profundos en la historia: cómo se desarrolla la personalidad, los recuerdos, como va evolucionando la mente de las personas, el pensamiento abstracto, el subconsciente, la imaginación,…

    De hecho creo que probablemente sea la película de Pixar en la que más cosas “se pierdan” y “no pillen” los niños, precisamente el público al que se supone que va dirigido. Escenas como aquella en la que se explica cómo se forma el razonamiento abstracto, o cómo poco a poco desaparecen los amigos imaginarios de los niños.
    La verdad es que la película demuestra una imaginación, un talento, un humor y una inteligencia que casi nunca se ve en el cine “infantil” (un ejemplo: en una escena, se ve como el “tren del pensamiento” transporta cajas etiquetadas como “opiniones”  y otras etiquetadas como “hechos”, que accidentalmente se rompen y se mezclan entre si, y uno de los personajes dice “sí, no te preocupes, pasa continuamente”).

    La premisa de la historia la conoceréis seguramente a nada que hayáis visto alguno de los trailers (este fue el primero que se difundió):



    Dentro de la cabeza de cada uno (y de la protagonista en particular) hay una serie de personajillos, cada uno de los cuales representa una emoción: alegría, tristeza, miedo, ira, asco) y todos juntos son los que gobiernan el comportamiento, la personalidad y la forma de actuar de las personas.

    Es cierto que la idea de la que parte no es totalmente original: a principios de los 90 había una serie llamada La Cabeza deHerman en la que la premisa era la misma: dentro de la cabeza del protagonista había una serie de emociones primarias representadas también por unos personajes/prototipo: 


    Genio, el intelectual que representaba la lógica y la razón, Angel, una chica que representaba la sensibilidad y la parte tierna de Herman,  Animal, un universitario salido que representaba la lujuria y la pereza, y el apocado Cobarde, que representaba la inseguridad y la timidez.


    Pero Pixar lleva la idea mucho más allá de las situaciones humoristas que en la serie se producían fura (en la vida real) por los enfrentamientos que había entre ellos dentro (en la cabeza de Herman), y desarrolla una historia mucho más complicada sobre como va formándose y evolucionando la personalidad.

    La trama es muy ágil, divertida, emocional cuando tiene que serlo, apabullante y llena de acción, fantasía y creatividad.

    Una película mayúscula, y no sólo como cine dirigido al público infantil. Lo mejor que ha hecho Pixar desde Up (después de algunas películas menores como Brave y de segundas partes y hasta terceras partes que –sin estar mal- estaban muy lejos de las grandes películas de estos tipos). No en vano el director principal (Pete Docter) es el mismo que el de Monstruos (una de las más innovadoras de Pixar por los temas que trataba) y la propia Up.

    En resumen, una auténtica genialidad que poco o nada tiene que envidiarle a las más grandes de Pixar, aunque probablemente –por lo que decía al principio, aunuqe ya se verá- quizás no tenga tanto éxito como aquellas o no guste tanto a esa parte del público (adulto o infantil) de Pixar que está más acostumbrado a historias de animación -que sin ser necesariamente peores- son más facilonas, simples y sin tantas sutilezas.


3 comentarios :

  1. Es cierto que es muy buena, pero creo que a los niños les aburre más que otras pelis y a los padres que no les interese la psicología, puede que no le enganche. Yo soy fan de Nemo porque creo que el doble mensaje está realmente bien compensado, disfrutar de la misma película que tu hijo de 4 años es todo un reto. En esta, creo que me gustó más a mi que a él (tiene 7 ahora).

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  2. Es un enorme acierto (y responsabilidad) por parte de Pixar intentar realizar una película que enseñe a los niños que no hay nada malo en sentirse triste en ocasiones. Que es normal tener sentimientos encontrados respecto a un mismo acontecimiento o que es importante sentir un amplio rango de emociones en nuestra vida y, por tanto, aprender a identificarlas.

    Y aquí radica uno de los principales logros de Pixar, el no rehuir a representar vivencias que el resto de productoras ni se plantean incluir en una película familiar. Donde la mayoría ven incompatibilidades y conflictos con la historia infantil que quieren contar; Pixar ve la posibilidad de conseguir una narrativa que sorprenda al espectador, arriesgada pero enormemente efectiva, de provocar emociones que acaban por crear un vínculo eterno entre la obra y el espectador.

    “Inside Out” nos aporta una lección vital, válida tengas la edad que tengas: si quieres ser feliz, aprende igualmente a estar triste, a encajar en una pequeña habitación de tu corazón ese ineludible apartado de lo que, dolorosamente, (también) es la vida. Vive intensamente todas las emociones, sean felices o tristes.

    Puede que ya sea tarde para recuperar a nuestro particular Bing Bong; pero seguro que no lo es para que nuestra Alegría retome el mando de nuestra Sala de Control. La felicidad no es hacer lo que uno quiere; sino querer lo que uno hace.

    Sed más que bienvenidos a ElCadillacNegro.com si queréis conocer algo más de nuestra crítica sobre "Del revés (Inside Out)":
    http://elcadillacnegro.com/2015/07/22/del-reves-por-cada-risa-una-lagrima/

    Buena crítica, Seldon.

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  3. Es un enorme acierto (y responsabilidad) por parte de Pixar intentar realizar una película que enseñe a los niños que no hay nada malo en sentirse triste en ocasiones. Que es normal tener sentimientos encontrados respecto a un mismo acontecimiento o que es importante sentir un amplio rango de emociones en nuestra vida y, por tanto, aprender a identificarlas.

    Y aquí radica uno de los principales logros de Pixar, el no rehuir a representar vivencias que el resto de productoras ni se plantean incluir en una película familiar. Donde la mayoría ven incompatibilidades y conflictos con la historia infantil que quieren contar; Pixar ve la posibilidad de conseguir una narrativa que sorprenda al espectador, arriesgada pero enormemente efectiva, de provocar emociones que acaban por crear un vínculo eterno entre la obra y el espectador.

    “Inside Out” nos aporta una lección vital, válida tengas la edad que tengas: si quieres ser feliz, aprende igualmente a estar triste, a encajar en una pequeña habitación de tu corazón ese ineludible apartado de lo que, dolorosamente, (también) es la vida. Vive intensamente todas las emociones, sean felices o tristes.

    Puede que ya sea tarde para recuperar a nuestro particular Bing Bong; pero seguro que no lo es para que nuestra Alegría retome el mando de nuestra Sala de Control. La felicidad no es hacer lo que uno quiere; sino querer lo que uno hace.

    Sed más que bienvenidos a ElCadillacNegro.com si queréis conocer algo más de nuestra crítica sobre "Del revés (Inside Out)":
    http://elcadillacnegro.com/2015/07/22/del-reves-por-cada-risa-una-lagrima/

    Buena crítica, Seldon.

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