De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 1 de julio de 2015

Manhattan. No es precisamente una bomba de serie.


http://www.filmaffinity.com/es/film822801.html    Con la explosión de series de TV que se estrenan estos días, que una nueva serie tenga cierto marchamo de calidad es lo mínimo que se pide para empezar a hablar. Así que ya no vale simplemente con que la serie esté “bien hecha”. Tiene que tener algo más.

    En lugar de decantarse por una serie claramente de género (fantástico, thriller, terror, ciencia ficción,...), los creador es de Manhattan han apostado por otra vía, la que podríamos llamar “drama de época”. No quiero decir que sea una serie biográfica, o histórica, o ambientada en la era victoriana,... No, no es eso. Por “drama de época” me estoy refiriendo a series ambientadas en un momento histórico del pasado más o menos reciente, a veces incluso un pasado que algunos espectadores pueden haber vivido.

    Son series como Halt & Catch Fire, Mad Men, Masters of Sex,... en las que se apuesta por una buena ambientación.



    Manhattan apuesta por una época algo más antigua: no son los 80 ni los 60, sino que en este caso se desarrolla en los años 40, en plena segunda guerra mundial... pero no es una serie bélica.

    El título viene del Proyecto Manhattan, que fue como el gobierno norteamericano denominó a proyecto ultrasecreto para desarrollar la bomba atómica. Aunque se repartió por varias ubicaciones (reactores para fabricar plutonio y uranio, plantas industriales para enriquecerlo, emplazamientos para laboratorios,...) la principal fue probablemente aquella en la que se centra la serie: Los Álamos, una ciudad efímera levantada en medio del desierto en el norte del estado de Nuevo México, donde se situaron los laboratorios de ingeniería destinados a construir físicamente la bomba.
    La verdad es que es ganas de crearse problemas decidirse por hacer una serie que cuenta una historia que sabemos como acaba: obviamente lo lograron, consiguieron fabricar la bomba. El merito está en contar como lo hicieron sin aburrir porque sabemos que finalmente lo hicieron.

    A diferencia de la carrera espacial, que si fue realmente una carrera contra los soviéticos, el desarrollo de la bomba atómica no fue como los americanos creyeron al principio una carrera contra la Alemania nazi por ser los primeros en desarrollar una bomba atómica. Aunque los alemanes si que estaban investigando sobre el tema, nunca avanzaron mucho más allá de los inicios.

    Sin embargo, la serie si que muestra una carrera. De hecho su premisa central se basa enteramente en eso. Los americanos desarrollaron dos diseños diferentes de la bomba atómica. El primero (el que dio como resultado la bomba de Hiroshima) se conocía como thin man (hombre delgado) y básicamente se basaba en tubo alargado, como un cañón, que disparaba (dentro de la propia bomba) una carga pequeña de plutonio contra otra más grande para lograr la masa crítica e iniciar la reacción nuclear.
    El otro diseño, que dio lugar a la bomba de Nagasaki y a la bomba de prueba que se detonó en Alamogordo,  se llamaba fat man y era una bomba de implosión: consistía en una esfera  con plutonio en dentro y con explosivos en sus paredes interiores, que al detonar comprimían el uranio hasta alcanzar la masa crítica e iniciar la reacción.

    En la serie se muestra la carrera entre los dos equipos, y la rivalidad entre ellos, sobre todo entre sus respectivos jefes: Akley, que dirigía el equipo de thin man, y frank winter, que dirigía el de fat man.
Mientras que el primero era el plan A, el ojito derecho de Oppenheimer, el director del proyecto, el segundo era sólo el plan de reserva, el “por si acaso”, un proyecto en el que pocos creían salvo el propio Winter y los que trabajaban con él.

    Las comparaciones con Creadores de sombras son casi inevitables, pero los parecidos son completamente superficiales y mínimos. Son historias completamente distintas. En aquella película Oppenheimer era el protagonista, el científico jefe, brillante, pero también joven que era mangoneado casi a su antojo por Leslie Groves, el general al mando militar del proyecto. En esta serie Oppenheimer es un personaje lejano –casi no aparece- el jefe supremo al que todos respetan y –casi- todos temen.

    Aquí lo que se relata es la rivalidad entre Akley y Winter, junto con las dificultades que va teniendo el proyecto y que por momentos parecen inclinar la balanza de un diseño hacia el otro.

    Sin embargo lo más interesante de la serie no es esto. Lo más interesante es el contexto. Por un lado tenemos a las familias de los científicos, a los que estos han arrastrado con ellos hacia su trabajo en el desierto y que viven inconscientes de lo que sus maridos o sus padres hacen: no solo para el resto del mundo fuera del laboratorio era un tema secreto, también para los propios habitantes de Los Álamos.

    Y por otro tenemos a los militares. Desde los soldaditos de a pie (que tampoco saben que se cuece exactamente allí, y que poco a poco te das cuenta de que no están tanto para proteger a ese grupo de empollones, sino para controlarlos y vigilarlos) hasta los de inteligencia, que buscan espías donde los hay y donde no los hay.

    Sin embargo, con estos ingredientes la serie dista mucho de ser buena. Le falta chispa para enganchar. Y eso que hay subtramas muy interesantes con las que podían haberlo logrado... pero están desaprovechadas.

    Por ejemplo las familias. Mientras que la mayoría de las familias de los científicos del proyecto no son científicos ni tienen formación científica, la mujer de Frank Winter, si. Es botánica, y como se aburre empieza a estudiar las extrañas mutaciones de la flora local, o por qué su colonia de abejas que usa para polinizar mueren sistemáticamente.
    O también el tema del espionaje y la paranoia de los militares al respecto: científicos con ascendencia oriental que venden patentes secretas porque tiene problemas financieros, o científicos de ascendencia judía con familiares en la Europa oriental a los que quieren sacar de allí, del frente oriental de la guerra, para lo cual necesitan de los rusos.

   Y  no solo es paranoia contra los espías del exterior: el ejército impuso una estricta política de compartimentación que impedía que un equipo usara información del otro, así que acceder a documentos del otro equipo o compartirlos podía meterte en serios problemas.

    O incluso una subtrama que se incia pero que acaba sin ir a ninguna parte y que tiene que ver con los accidentes y la posible contaminación radiactiva del perosnal que trabaja en el proyecto.

    Pero no, lamentablemente ni el tema principal (la rivalidad entre ambos hombres) ni los secundarios logren que la serie remonte. Se empieza a ver con agrado, pero el ritmo es demasiado lento, no aprovecha las subtramas, y acaba aburriendo por momentos.

    Probablemente hubiese ganado mucho si contra la historia completa (hasta el final del desarrollo de la bomba) durante los 13 episodios de la primera temporada. Pero como en tantas otras ocasiones han preferido alargar y alargar, y la primera temporada queda inconclusa, a la espera de una segunda (que se estrena este 2015) y probablemente otras sucesivas, hasta que loa audiencia se canse y la cancelen sin acabar la historia: el defecto de siempre.


1 comentario :

  1. Totalmente de acuerdo. Una gran serie que pudo haber sido y no fue. La segunda temporada, aún peor que la primera

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