De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 27 de julio de 2015

Wayward Pines. No hay grillos en la serie de Shyamalan

http://www.filmaffinity.com/es/film997445.html
    Es fácil (relativamente) comenzar una historia que pretenda sorprender al espectador con un punto de partida que parece completamente imposible, que sorprenda al espectador y que plantee muchísimos interrogantes, de forma que este se enganche y quiera saber más, porque hay tantas preguntas sin respuestas que cualquier posible teoría que las explique parece improbable, y la verdadera explicación –se supone- tendrá que ser novedosa, sorprendente, y dejar al espectador completamente impactado.

    Lo que ya no es tan fácil es mantener ese misterio, esa tensión y ese interés más allá del primer episodio, del piloto, y que esta no decaiga y la serie se desinfle en pocos episodios.


    Ejemplos de blufs de ese estilo hay muchos (se me ocurre por ejemplo La Cúpula) porque, si desvelas el misterio se acaba la gallina de los huevos de oro (cosa que no les interesa a los creadores), pero si no lo haces la serie acaba aburriendo por repetición del esquema.

   Y lo que es prácticamente imposible –sobre todo tratándose de una serie- es cerrar la historia de forma satisfactoria,  explicándolo todo y que además el espectador quede no sólo satisfecho, sino además impactado por un final sorprendente.

   Es lo que le pasó a series como Perdidos o como Twin Peaks: sí, puede que hayas sabido crear la atmósfera, puede que incluso seas muy bueno manteniendo la tensión de forma que la gente no se aburra a lo largo de la temporada,… pero cerrar la historia, eso ya es otra cosa bien distinta.

   En el caso de una película quizás sea más fácil, y M. Night Shyamalan tiende (o tendía) a hacerlo bastante bien, con películas como por ejemplo El 6º Sentido, en el que un giro de guión sorprendente remataba la historia. Aunque también es verdad que el propio Shyamalan tiene algunos bodrios difíciles de digerir. Por eso cuando me enteré que Shyamalan iba a crear una serie, a producirla y a dirigir algún episodio casi me eché a temblar.

    La serie es Wyward Pines, y el episodio piloto efectivamente está dirigido por él… Y el resultado es espectacular: pocas veces había visto un arranque tan potente (quizás desde Perdidos) y una historia tan paranoica y misteriosa.

   La historia comienza con un accidente de tráfico. Un hombre (Matt Dillon) se despierta a las afueras de una pequeña ciudad rodeada de bosques (la Wayward Pines del título) y conmocionado llega al pueblo. Nos enteramos de que se trata de Ethan Burke, un agente del servicio secreto que, junto con un compañero, viajaba hacia allí, cuando tuvieron un accidente con el coche, a investigar la desaparición de otros dos agentes.

    En el pueblo, Ethan es ingresado en el hospital, donde las cosas empiezan a ponerse un poco raras: por un lado no hay ni rastro del supuesto compañero de que iba en el coche con él. Por otro no logra ponerse en contacto con sus superiores en la central, ni con su mujer en el exterior del pueblo. Por otro los médicos de Wayward Pines y el psiquiatra llegan a la conclusión de que ha sufrido una fuerte conmoción, de que quizás tenga un derrame cerebral que haya que intervenir y de que eso le está provocando que confunda realidad con ficción, y que incluso tenga alucinaciones. Pero Ethan sabe que no está loco y no va permitir que le abran la cabeza, así que escapa del hospital.

    Por otro lado vemos lo que pasa en el exterior: Theresa, la mujer de Ethan está preocupada porque este no da señales de vida,… y porque uno de los dos agentes desaparecidos a los que iba a buscar es Kate, una compañera con la que su marido tuvo un lío en el pasado. Pero además, en la central del servicio secreto, efectivamente han encontrado un coche accidentado, con el compañero de Ethan, pero sin rastro de él. Se ha desvanecido misteriosamente. 


    El ambiente recuerda un poco al de Twin Peaks: una pequeña ciudad en la montaña, aislada, rodeada de espesos bosques,… y como en aquella serie, la historia es una paranoia absoluta. No sabes lo que pasa, peso sabes que nada es lo que parece.

   Ethan empieza a deambular por el pueblo, aparentemente un pueblo normal y corriente, con sus gentes viviendo sus vidas,… pero sólo aparentemente. Parece que todo el mundo oculta algo, que nadie quiere hablar más de la cuenta. O casi nadie. Algunos, discretamente, hacen ver a Ethan que algo raro pasa en el pueblo. Por ejemplo una camarera de la cafetería le pasa discretamente una nota en la que dice: “No hay grillos en Wayward Pines”, y efectivamente, esa noche, paseando, cuando Ethan oye el cric-cric, busca en los arbustos y lo que encuentra no es un grillo, sino una cajita de la que sale el sonido.


 <<< ATENCION EN EL SIGUIENTE PARRAFO PUEDE HABER SPOLERS >>> 


    Ethan descubre el cuerpo sin vida de uno de los dos agentes desaparecidos a los que iba a buscar en una cabaña a las afueras del pueblo, con signos de haber sido asesinado.

    Pero también encuentra a su compañera, Kate, desaparecida la semana anterior, felizmente casada… desde hace diez años.

   Parece que en el pueblo todos son forasteros, todos acabaron en Wayward Pines, pero nadie es de allí. Y nadie habla del pasado… entre otras cosas porque está prohibido, y quien incumple las reglas es sometido a un “ajuste de cuentas” ante todos los habitantes del pueblo, que de hecho deben colaborar en capturar al indeseable con las autoridades.

    Pero poco a poco Ethan se va dando cuenta de que algunos, atemorizados, si que hablan con él.

   Discretamente, eso sí, porque son permanente vigilados. Hay micrófonos y cámaras por todas partes, algunas a la vista de todos, otras discretamente ocultas en las casas y los edificios de la ciudad.

    Ethan se da cuenta de que nadie puede abandonar Wayward Pines, o al menos nadie que lo haya intentado lo ha conseguido, así que esa se convierte en su prioridad… trazar un plan de fuga, esquivando al sheriff Pope y a Pam, la tenebrosa enfermera del hospital, que parecen estar al mando del cotarro.

   Solo para darse cuenta de que efectivamente nadie puede escapar de Wayward Pines (las carreteras que salen del pueblo por un extremo acaban volviendo a él por otro) y que en realidad, todo el pueblo está rodeado por una enorme cerca electrificada, y con una advertencia de peligro: “Vuelva a Wayward Pines.Más allá de este punto, morirá”.

     La doctrina oficial es que lo que hay detrás de la vaya es mucho peor que lo que hay dentro, y en cualquier caso “peor de lo que cualquiera pueda imaginar”.


 <<< FIN DE LOS SPOLERS >>>


  La verdad es que, pasado el episodio piloto, la serie tiene un ritmo irregular, y bastante extraño. Los siguientes capítulos bajan bastante, incluso pueden llegar a aburrir, porque las preguntas que se plantean al principio siguen estando ahí, y poco o nada parece indicar que se vayan a ir resolviendo.

    Hasta el quinto episodio. Aquí la serie da un giro completo y radical. Este episodio se titula “La Verdad”, y justamente al final del mismo se resuelve el misterio.

   Sabemos que es realmente Wayward Pines, que están haciendo allí los personajes y porqué, y que es lo que hay fuera, al otro lado de la valla. En una serie normal este sería el final, o al menos el final de una primera temporada, dejando colgados a los espectadores en un enorme cliffhanger, esperando hasta el año siguiente.

   Pero este no es el caso de Wayward Pines. Aquí queda todavía la segunda mitad, otros 5 episodios en los que el protagonista, una vez revelada la verdad, cambia radicalmente, casi tanto como la historia.

    Se nos empiezan a enseñar otras tramas, como por ejemplo la de un pequeño grupo de insurgentes, que a la manera de “la resistencia” lucha de forma clandestina contra las autoridades.

    Y también la trama de la “primera generación”, para mi la más interesante de esta parte de la serie, en la que vemos como los jóvenes alumnos del instituto (la Academia de Wayward Pines) empiezan a ser aleccionados e “instruidos” por sus profesores, sobre todo por Megan, la directora y a la vez esposa del alcalde de la ciudad.

    Y digo hipotética porque según parece, al menos de momento, la serie ha sido cancelada y no habrá segunda temporada.

   ¿Eso es malo? Pues no necesariamente, porque el principal problema de estas series está precisamente en eso, en alargarlas hasta aburrir y en darles un cierre a la historia que no decepcione a muchos (como el caso de Perdidos) o simplemente darles un cierre (como en el caso de Twin Peaks, que ni siquiera lo tuvo).

    Así que a lo mejor es una buena noticia que la serie acaba donde acaba y como acaba. Y el hecho de que la cancelaran ¿significa que la historia queda cerrada y con todos los cabos atados? Bueno… digamos que depende. Parece ser que queda tan cerrada (o abierta) como queda en los libros, es decir, sí, hay un final, y sí, podría acabar ahí. Pero la verdad es que el final elegido es tal que tanto Blake Crouch si quisiera podría escribir una cuarta novela (lo que parece que no va a ocurrir) como los guionistas podrían lanzarse a por una segunda temporada.

    Yo casi prefiero que no. Tal como está la serie resulta entretenida (brillante por momentos, aunque con episodios más irregulares). Así que para una vez que una serie acaba (guste más o guste menos el final) casi mejor no tocarla.




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