De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

sábado, 23 de enero de 2016

Los odiosos 8. Solo hay que colgar a los cabrones infames...

http://www.filmaffinity.com/es/film647932.html...Pero a los cabrones infames hay que colgarlos.

No se puede negar que Quentin Tarantino ha conseguido crearse una marca distintiva, un sello, un estilo inconfundibles. Cuando ves una película de Tarantino sabes que es de Tarantino, te podrá gustar más o menos pero lo sabes. Y Los odiosos ocho lo es. Sin lugar a dudas. Te podrá gustar más o menos, pero desde luego lo es.

Que a Tarantino le gustan mucho los spaghetti westerns o los westerns en general no es ningún secreto: él mismo lo ha reconocido muchas veces y los ha homenajeado/plagiado (según se vea) hasta al saciedad, así que no fue extraño que hiciera una película (Django desencadenado) ambientada en el oeste: también le gustaba el cine oriental de kung-fu, o el cine de serie Z de terror y les dedicó sus particulares homenajes haciendo las respectívas películas.

Pero con su octava película (supongo que el juego de palabras estaba muy buscado cuando le puso título) Tarantino se repite un poco: vuelve al salvaje oeste. O casi. Realmente en lugar de verdes praderas en los que uno esperaría ver a los sioux o polvorientos desiertos en los que aparecerían los apaches, lo que tenemos aquí es una inmensidad nevada que a lo que recuerda es a los alrededores del Fargo de los Coen.


Quizás la más teatral de las películas de Tarantino fuera Reservoir Dogs: un grupo de personas encerradas en un único escenario del que no se salía para nada (salvo mediante flashbacks).

Bien, pues en su última película repite el esquema: una cabaña aislada en medio de la nieve (la “Merecería de Minnie”) en la que hay un grupo de odiosos personajes (odiosos entre ellos porque la verdad es que todos tienen su puntito de cara al espectador) encerrados y obligados a pasar un tiempo juntos. Casi toda la película se desarrolla en la cabaña, como si de una obra de teatro se tratase: salvo el extenso prólogo incial, y un par de flashbacks.

Y como en aquella película se repite la excusa argumental: ¿Quién es quién?¿Quién lo hizo? Una especie de cluedo en el que se trata de averiguar quién es el malo. Pero claro, esto es solo la excusa. La excusa para poder contar una historia con el “Estilo Tarantino”.

Decía al principio que este tipo se ha creado un estilo propio y reconocible hasta el punto de que otros ya puden imitar el estilo o aspirar a que se les compare y se diga de una película que es Tarantiniana. ¿Y cual es este estilo? Bien, pues fundamentalmente creo que se lo puede identificar por un par de cosas: los diálogos y los estallidos de violencia.

Nada de eso falta en esta película. Diálogos largos, intrascendentes (aparentemente), lentos, redundantes, que parecen que no aportan nada... pero que son entretenidísimos, ingeniosos y lo único que sostiene realmente la película. Si a Tarantino le quitásemos sus diálogos nos daríamos cuenta de que –en realidad- los argumentos, las tramas no son especialmente brillantes, no son retorcidas ni complicadas. Pero claro, si a Tarantino le quitásemos sus diálogos... no sería Tarantino. Sólo él puede gastar casi un minuto de diálogo simplemente repitiendo:
-         ¿Tiene usted una carta de Abraham Lincoln?
-         Sí,
-         Del puto Abraham Lincoln?
-         Sip.
-         Del jodido Abraham Lincoln.
-         Del mismo.
-         De Abraham Lincoln. el presidente de los Estados Unidos?


Ni tampoco falta la violencia: exagerada, vanalizada, injutificada, concetrada en súbitos estallidos, hacia el final de la película sobre todo (como ocurría en Django): marca de la casa.

Por lo demás está todo o casi todo: el aire de serie B setentera en los títulos de crédito, la narración por capítulos, el montaje no lineal (aquí no tan exagerado como en Pulp Fiction), pero también presente...

Curiosamente, uno de los sellos más reconocibles y característicos de la factura Tarantino que era la banda sonora (la música ecléctica y llena de cosas desconocidas para la mayoría pero que alcanzaban la popularidad sólo por ser incluidas en una banda sonora de Tarantino) ha perdido protagonismo desde que se decidió a hacer peliculas no ambientadas en el presente: con Maltidos Bastardos y Django ya no se incluía música soul o funky o rockabilly, y yo partícularmente eso lo echo de menos... En esta película esto queda compensado al menos en parte porque tiene a Morricone. No es que la música vaya a pasar a la hitoria dentro de las partituras del amigo Ennio, pero ahí está.

Y por supuesto los actores. Taratino se ha ido rodeando de una especie de plantilla fija a la que recurre en sus películas. Tiene un banquillo (al que ha recurido para esta película) y en el que están Kurt Russell (de Death Proff), James Parks (de Kill Bill) Zoe Bell (de Death Proof), Samuel L. Jackson (de casi todas),...

Y recupera a algunos viejos conocidos como Michael Madsen (el atracador sádico de Reservoir Dogs) o el gran Tim Roth. De hecho el único que falta es Christoph Waltz, que estaba clarísimo que debería haber hecho el papel que hace Tim Roth. Y no es porque Roth lo haga mal, en absoluto, pero se nota que ese papel era para Waltz. De hecho, curiosamente, en el doblaje en español ¡hasta le han puesto la voz del doblador habitual de Waltz!

Aquí las incorporaciones más notables –por famosas- son Bruce Dern (aunque ya había hecho un papelito en Death Proof), Channing Tatum (que tiene un papelito corto) y Jennifer Jason Leigh (la mala malísima Daisy Domergue). Pero no las únicas:

Los seriéfilos empedernidos podrán reconocer al mejicano Demián Bichir (haciendo precisamente de mejicano) que en The Bridge (el remake norteamericano de Bron|Broen) era el policía mejiicano que colaboraba con la rubia y racional compañera del otro lado de la frontera.

Y también está Walton Goggins (interpretando al personaje de Chris Mannix) que para los seriéfilos no es otro de Voight Crowder de Justified (La Ley de Ryland) o Shane, el policía corrupto de The Shield.

A mi particularmente sólo me sobra una cosa de la película: si ya Django me pareció demasiado pasada de duración, esta repite el error: es muy larga. Tarantino es un genio manteniendo la tensión y las situaciaciones largas a base de montaje y de diálogo, pero es que son casi tres horas...

En cualquier caso todas la películas de Tarantino son largas. De la misma forma que todas son violentas, en todas hay tiros, sangre que slapica,... diálogos llenos de palaborotas. Esta no es una excepción en eso... si eres fan de Tarantino en ese sentido no te va a decepcionar, y si no eres fan ¿para que vas a verla, si ya sabes lo que te espera?


 

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