De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 8 de agosto de 2016

River. ¡Canta chiflado!, ¡Canta!

http://www.filmaffinity.com/es/film731081.html
Desde hace unos años, los thrillers policiacos en TV parecían estar dominados por series nórdicas (Forbrydelsen, Bron|Broen,...) sin embargo, últimamente la BBC, que normalmente es sinónimo de calidad, desembarcó para tomar posesión con producciones magníficas del estilo de Broadchurch o Happy Valley.

Y el año pasado la BBC se descolgó con una pequeña joyita, un thriller policiaco llamado River que merece la pena ver, por lo bien escrito que está, por como mantiene la tensión y la va dosificando, por su corta duración (sólo 6 episodios de una hora) y sobre todo porque es una historia cerrada.


Merece la pena comparar ambos estilos, el escandinavo y el británico. En ambos casos el estilo es parecido, pero hay diferencias.

Efectivamente son series del estilo “quien lo hizo” o de “buscar al asesino”. También en ambos casos hay una pareja de policías dispares y lo más interesante de la serie suele ser precisamente la disparidad entre ellos.

Te vas a encontrar lo típico que esperas encontrar: un jefe que presiona, pistas que parecen llevar a sospechosos que luego son descartados, ese panel donde los policías cuelgan fotos y demás pruebas y que se pasan minutos mirando,...

Sin embargo parecía que la BBC apostó más por series “realistas”. Me explico: en los dos ejemplos que he puesto se trata de policías de pueblo, con problemas normales y corrientes, de ciudades pequeñas, habitualmente tranquilas aunque eso no quiere decir que idílicas, buscando a un delincuente normal y corriente en un entorno normal y corriente.

Sin embargo en el caso de las series escandinavas se trata de policías urbanos, atormentados de alguna manera (por su pasado, por su personalidad,...) buscando en ciudades grandes no solo a pequeños delincuentes, sino también a sofisticados asesinos en serie con rebuscadas maneras de matar (como en el caso de Bron|Broen). Es decir, mientras que las series británicas eran más policiacas, las escandinavas son más thrillers de cine negro. Hasta que llegó River, que en este sentido se parece un poco a la también británica Luther, pero mejor.

El River del título es Stellan Skarsgård el actor sueco que interpreta al detective John River. Poco hablador, hosco, con cierto gusto por la música disco (por cierto muy bueno el uso que hace la serie de la canción de Tina Charles, I Love to Love) y casi sin amigos... Salvo su compañera, la sargento Jackie Stevenson a quien todo el mundo llama "Stevie", y que parece ser la única que lo aguanta realmente.

Es curioso porque el origen sueco del actor se mantiene en la personaje (que emigró a Londres cuando era un adolescente) y que incluso es aprovechado por los guionistas para hacer alguna broma: en un momento dado, cuando suena la canción, Stevie le dice “¡Canta, chalado!, ¡Canta!” (cosa bastante improbable conociendo al personaje), a lo que responde:
“- Yo no canto.
- Todos los suecos cantan: ABBA, Roxette... A-ha.
- A-ha son noruegos.”
Hasta aquí todo normal, pero algo nuevo tenía que aportar. ¿Pero que? Bueno, en los primeros minutos del primer episodio lo descubrimos: después de una persecución a un sospechoso, y mientras ambos detectives se alejan de la escena hablando entre ellos vemos como Stevie tiene un enorme agujero de bala en la parte trasera de la cabeza... Sí amigos, si: el compañero de River, con el que habla y discute está muerto. Así que lo de “chalado” es algo más que un apelativo cariñoso.

A ver... no nos precipitemos. Esto no es El Sexto Sentido. River no ve fantasmas que le ayudan a resolver los casos.... No exactamente. Como él mismo dice poco después a su psiatra: “Yo no veo fantasmas. Veo manifestaciones”.

Lo que quiero decir es que efectivamente ve, oye y habla con Stevie, pero lo que ve no son más que manifestaciones en su mente de lo que recuerda de ella: no le va a decir nada que él ya no sepa o intuya... y esto queda muy claro a lo largo de la serie, cuando en varias ocasiones se van develando cosas que él no conocía sobre el pasado o la personalidad de Stevie, y cuando River se lo reprocha, lo más que obtiene es un lacónico “¿Qué esperabas?”.

Por la experiencia traumática de haber perdido a su compañera, River está cuestionado por sus jefes. Si ya de por sí era “rarito” antes, ahora sus rarezas son achacadas a que no está bien, a que está obsesionado y “tocado” por la muerte de Stevie.

El superintendente de la policía no busca más que una excusa para inhabilitarlo. Su jefa (de hecho su única otra amiga) lo presiona para que aparente comportar se forma “normal”, y lo obliga a ir a la sesiones con la psiquiatra de la policía mientras que intenta mantenerlo activo investigando otros casos.

Así que acaban asignándole un nuevo compañero, joven, un novato, casado, con un bebé, con una vida fuera del trabajo,... lo opuesto tanto al propio River como a su antigua compañera. Claro que no debe ser fácil trabajar con el “rarito” sobre todo cuando este ve y habla con personas muertas.

Decía antes que una de las mejores cosas de la serie es que está terminada, cerrada: empieza y acaba. No se estira, no hay segunda temporada... y de hecho si intentaran hacerla (que no creo), no sería lo mismo. ¿Por qué? Porque el chiste de la serie está en que lo que River está obsesionado con investigar es quién mató a su compañera. No es sólo un thriller policiaco. Es una historia sobre la redención y los demonios interiores del personaje, sobre su tragedia personal, sobre el duelo y la pérdida de su compañera, sobre todo lo que podría haberle dicho y nunca le dijo... Una vez resuelto esto, estirar la historia con otro caso... bueno, poder claro que podría hacerse, pero no sería lo mismo.





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