De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

domingo, 20 de noviembre de 2016

The Expanse. Space Opera

http://www.filmaffinity.com/es/film757227.html
Raramente la ciencia ficción ha sido bien tratada en adaptaciones al cine. Con sobresalientes excepciones, lo que se suele ofrecer disfrazado de ciencia ficción no suele ser más que películas de acción y aventuras, eso si, con naves espaciales y rayos laser.

Y en cuanto a las series de TV,... bueno, pues más o menos lo mismo o peor. A ver, no se me malinterprete, que hay series de culto como Galáctica (por poner alguna de ejemplo), muy bien hechas y muy muy entretenidas no quiere decir que en el fondo no dejen de ser aventuras ambientadas en el espacio, más que ciencia ficción.


Parece que sólo cuando el presupuesto es más bajo se buscan ideas, se omite el tema de ambientar la cosa con naves espaciales, y surgen verdaderas joyas como BlackMirror.

Pero parece que eso de llevar una space opera a la pantalla y hacerlo bien, centrándose en la ciencia ficción más que en las batallitas espaciales, estaba descartado...

Hasta que cayó en mis manos esta serie: The Expanse, la expansión. Cualquiera con un mínimo interés por la ciencia ficción (la de verdad) debería acercarse a ella y echarle un vistazo, porque prometía, y mucho.

A ver, lo primero es lo primero. Ambientación. Estamos en un futuro no del todo lejano: solo un par de siglos a partir de nuestro presente. La humanidad ha empezado a colonizar el sistema solar. De hecho lo ha colonizado y bastante.

En la tierra rige una especie de gobierno global encabezado por funcionarios de la ONU (¿quién lo diría, no? Viendo el caso que le echan ahora).

De hecho uno de los personajes principales de la serie es Chrisjen Avasarala, una alta funcionaria, metida en tramas de política, espionaje y represión antiterrorista.

Porque resulta que muchos de los planetoides del cinturón de asteroides han sido colonizados. Hay múltiples estaciones espaciales, tanto flotando por ahí como en los propios anteriores, y sirven de fuente de materias primas a la tierra.

Pero la vida en los asteroides no es fácil. No dejan de ser como los pueblos mineros del oeste. Territorios de frontera, un poco salvajes, vertederos donde van a parar los buscadores de fortuna y la escoria del sistema.  Y sus habitantes (los cinturianos), en el fondo no sin razón, se sienten explotados, menospreciados y maltratados por la madre Tierra, como sus hijastros o sus hijos bastardos, aportando materias primas y obteniendo poco a cambio.

Y por otro lado está Marte. No sólo ha sido colonizado (y probablemente terraformado, al menos en parte). También es independiente. Independiente y casi abiertamente hostil a la Tierra y su poderío. De hecho entre la Tierra y Marte reina una paz armada y tensa. Una especie de guerra fría que está a punto de convertirse en caliente y en guerra abierta.

La serie cuenta tres historias, que eventualmente acaban enlazándose en una única trama.

Por un lado, hay una trama de espionaje, en la que Avasarala, en la tierra, trata de evitar (o eso parece) que se declare la guerra abierta con Marte, al tiempo que trata de reprimir por todos los medios a un grupo de insurgentes (o de terroristas) del cinturón de asteroides, que lucha reclamando sus derechos. Esta es la trama más política, y de hecho para mi gusto la más aburrida.

Por otro lado, en Ceres, el mayor de los asteroides, tenemos al detective Miller. Un policía recio y que está de vuelta de todo, que tiene que vivir en medio de una estación superpoblada y donde la vida no es nada cómoda para sus habitantes, al tiempo que sigue su rutina en los bajos fondos.

Hasta que su jefa le encarga “extraoficialmente” un trabajito: Julie Mao, la hija díscola de un multimillonario Terrestre, ha desaparecido en  Ceres sin dejar rastro aparente.

Y el papá está interesado en encontrar a su heredera, pero sin demasiada publicidad. Al fin y al cabo su “niña” simpatizaba con los cinturianos y parece ser que se ha unido a su causa.

Esta trama es un thriller de cine negro, y con ciertos ramalazos de ciberpunk. La ambientación: en los túneles y galerías abarrotadas de Ceres, debe bastante a Blade Runner: tugurios de todo tipo, luces de neon, y un policía solitario siguiendo una pista... Incluso de Desafío Total: las escenas con el aire contaminado y escaso, por reducirse las raciones para “el pueblo llano”, ya estaban en aquella película.

La ambientación ciberpunk se nota en pequeños y simpáticos detalles, como por ejemplo el teléfono móvil (o lo que sea) de Miller. Aparentemente ultramoderno (un lámina transparente en la que se proyectan imágenes y botones) pero con la patalla “casacada” y atravesada por una arañazo.

Y la tercera historia es sin duda la más “espacial” por decirlo de algún modo. Ambientada puramente en el espacio, a bordo de cargueros y naves de guerra. Aquí seguimos a Jim Holden, el oficial de un carguero de hielo que recolecta hielo en las lunas de Saturno para que los habitantes de Ceres tengan agua.

Si la ambientación aséptica y ultramoderna de la Tierra futura no está mal, y la ambientación ciberpunk de Ceres (sucia, abarrotada, oscura,...) es sobresaliente, la ambientación “espacial” de esta tercera trama también está a la altura: hay todo lo que podrías esperar: naves, batallas espaciales, soldados marcianos...

Porque la trama empieza a expandirse cuando el Canterbury, el carguero de Holden, acude a la llamada de socorro de una nave perdida en medio de la nada, y acaban siendo destruidos y aniquilados (salvo Holden y un grupito de supervivientes) aparentemente por una nave de guerra marciana. 

 Lo que –de ser cierto- acabaría desencadenando la tan temida guerra. Y de no serlo, también; pero entonces, si no han sido los marcianos ¿quién los atacó? ¿a quién le interesaría que la guerra entre las dos potencias estallase?

La serie promete mucho, muchísimo, y los cuatro o cinco primeros episodios, a medida que van desarrollándose (y convergiendo) las tres tramas, no hace más que mejorar.

Tengo por costumbre ver al menos una temporada completa de cada serie antes de decidir si sigo con ella o si la abandono. Y antes de comentar nada al respecto. Cosa que cumplo casi siempre.

Y en este caso, ¡menos mal que lo hice! Lo que prometía al principio cada vez más acaba estancándose y convirtiéndose en una historia cada vez más convencional y que avanza con mayor lentitud a medida que avanzamos hacia el final. Empieza a no pintar bien...

Y para mi desesperación llegamos al décimo y último episodio... para dejarlo todo abierto. Es como si las 10 horas que han tardado en que nos enteremos de que le pasó a Julie Mao, y que es eso que se “se expande” no fueran más que un gigantesco prólogo de lo que vendrá después.
Y de hecho parece que habrá más temporadas,  porque al parecer esto se basa en una serie de novelas (que no conocía no he leído) de un tal James Corey. Y por el momento cinco publicadas y otras cuatro más anunciadas...

En fin, no se. Una pena es lo que puedo deciros. Prometía mucho pero se va desinflando a medida que las tramas se van expandiendo. Considerada en conjunto no pasa de interesante y no es más que pasable.




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