De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

miércoles, 8 de febrero de 2017

The Corner. El ensayo de The Wire


http://www.filmaffinity.com/es/film970211.htmlA finales de los años 90, el escritor y periodista David Simon, y el expolicía, aunque luego convertido en guionista) Ed Burns, publicaron un libro dedicado a relatar las pequeñas historias de la vida de un grupo de personajes, durante un año, que sobrevivían en una zona de Baltimore Oeste (un barrio negro y pobre) trapicheando con drogas.

El libro, que se publicó en el 97, tuvo cierto éxito, y en el año 2000 la HBO decidió llevarlo a la pantalla en forma de miniserie de seis capítulos de una hora de duración. El resultado fue The Corner.

Probablemente yo no me habría ni enterado de la existencia de esta serie, de no ser porque la pareja Simon-Burns continuaron trabajando juntos, y escribieron otro libro similar, pero esta vez desde el punto de vista de la policía, siguiendo las andanzas de un grupo de detectives por las calles de Baltimore durante un año.


Este libro también tuvo éxito, más que el anterior incluso, y teniendo en cuenta la experiencia televisiva previa, la HBO decidió llevarlo a la pantalla también. El resultado, a partir de 2002, fue The Wire, pero esa es otra historia.

El caso es que gracias a The Wire me enteré de la existencia de esta serie previa, una especie de ensayo general de la otra, o de borrador previo. Y por eso me decidí a verla.
Vayamos por partes: hay muchas cosas de The Wire que ya estaban en The Corner, los pequeños traficantes que venden drogas en las esquinas, los yonkis que se las compran, la pobreza del barrio, las calles de Baltimore... incluso algunos actores que luego aparecerían en The Wire ya interpretaban papeles en The Corner (actores, personajes no; no hay personajes comunes en ambas series).

Pero The Corner no es The Wire. Ni mucho menos. Ni siquiera se podría calificar de precuela, porque no comparte más que tema y escenario, pero no personajes ni tramas.

Para empezar porque The Corner se centra en las historias de los pequeños camellos y de los yonkis, en las historias de los negros de las esquinas.
 
De hecho sigue la vida de media docena de personajes, de la misma familia, durante un año, centrándose cada episodio más o menos en uno de ellos.

De hecho los diferentes episodios tienen títulos como “El Blues de Gary”, “El Blues de Fran”, “El Blues de DeAndré”,...

Pero en The Corner no aparece la policía. Bueno, sí, aparece de vez en cuando, como parte del paisaje, como un estorbo puntual para yonkis y camellos. Sin embargo no hay personajes dentro de la policía, ni la trama sigue sus investigaciones como pasaba en The Wire, que se centraba en “los dos lados”.

Por otro lado, mientras que The Wire era ficción, basada lejanamente en hechos y experiencias reales, sí, pero ficción, The Corner está realmente basada en las vivencias de personas reales.

Y además, aunque está interpretada por actores, está rodada con un estilo que recuerda a un documental: cada episodio empieza con el propio director haciendo una pequeña entrevista a algún personaje, y la serie misma empieza con un monólogo del director en pantalla relatando lo que pretende contar durante la serie.

Incluso al final del último episodio, el director entrevista a las personas reales a partir de las cuales se crearon sus personajes, lo cual resulta curioso, la verdad.



Los personajes están bien elegidos.

Tenemos desde el yonki completamente hecho polvo que está ya demasiado metido en el mundo de la droga, hasta los jovencitos que aunque todavía no consumen, en lugar de estar en el instituto, están en las esquinas vendiendo (una manera fácil de ganar respeto y dinero, sobre todo teniendo en cuenta que los yonkis se dedican a vender chatarra para poder pagarse su dosis diaria, o que sus propios padres malviven con el cheque de los servicios sociales, el que lo tenga, claro.

Y entre ellos todo un espectro de personajes: la madre de familia que consume pero intenta dejarlo y se mete en un centro de desintoxicación, la profesora voluntaria que organiza actividades, como un equipo de basket para los chicos del barrio, etc.

Pero el principal problema de The Corner es que esta lejos, muy muy lejos de The Wire. Aunque tiene un estilo similar, tan lenta y pausada como aquella, dista mucho de tener la misma calidad, llegando a resultar tediosa en algunos momentos. Y hablo desde el punto de vista de alguien a quien le maravilló The Wire, así que si este no fue tu caso, mejor ni te acerques a The Corner.

En resumen, una serie que he visto solo por la curiosidad de comprobar cómo fue el precedente o el “ensayo general” de lo que después sería The Wire, pero que merece la pena por poco más, y desde luego no aguanta las comparaciones.







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