De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

lunes, 6 de marzo de 2017

The OA. ¿The Original que...?


The OA es una propuesta, vamos a decir que “diferente”, de Netflix. Ya sabemos que el que no se arriesga no gana, y desde luego OA es una apuesta arriesgada, muy arriesgada.

No es que OA sea una serie inclasificable. Realmente no lo es: es una serie que mezcla el género de lo fantástico con el de la intriga y con algún ramalazo (muuuuy muuuy leve) de ciencia ficción. Pero eso si, trufado de misticismo new age o como quieras llamarlo (yo no encuentro mejor nombre).

¿El resultado? Bueno, lo mejor que se puede decir de OA es que es una serie mediocre. Y lo peor… pues muchas, muchas cosas.


Como original y diferente, lo es, eso no se lo discuto.

Por ejemplo, hace años que se pusieron de moda los llamados “arranques en frío” en los que cada episodio de una serie empezaba no con una escena corta, sino perfectamente con un cuarto de hora de capítulo antes de poner la cabecera y la sintonía.

OA lleva esta moda al extremo. El capítulo empiza directamente, dura casi una hora (a veces incluso algo más) y justo al final mete la cabecera (que no sintonía) y directamente los títulos de crédito del final. Bueno, desconcierta la primera vez, pero vale.

El primer capítulo es bueno, hasta si me apuras, brillante. Plantea la historia y como no da ninguna explicación, parece que vas a estar ante una trama de suspense o de misterio. Y la historia es más o menos esta:

 Un día avisan a los padres de una chica (Prairie, la protagonista) de que su hija, que lleva desaparecida sin dejar rastro desde hace siete años, ha aparecido y que está en un hospital, con cicatrices en la espalda y sin querer contarle a nadie donde ha estado ni por qué desapareció ni por qué reapareció.

Los padres van al hospital, y para sorpresa de todo el mundo, dicen que sí, que es su hija, pero que ahora ve… cosa que sería lo más normal del mundo si no fuera porque –cuando desapareció hace siete años- Prairie era ciega.  Bueno… ¿empieza bien no?

Prairie vuelve a casa, tiene re-adaptarse, tiene que lidiar con la prensa y los vecinos por aquello de haberse convertido en una especie de “milagro” viviente, pero sigue sin querer contarle a nadie dónde a estado ni por qué se fue, ni por qué tiene esas cicatrices…

En los restantes episodios si nos vamos a ir enterando de más cosas, porque Prairie forma una especie de grupito de adeptos, cinco personas, a los que pide ayuda y con los que se reúne en una casa a medio construir,… y les va contando su historia.

Así nos enteramos de que ella en realidad es adoptada.

Era rusa, hija de un magnate ruso, un hombre poderoso y amenazado, y de pequeña sufrió un accidente que casi la mata y  por el que se quedó ciega.

Luego su padre la envió a Estados Unidos y allí, una vez huérfana, acaba siendo adoptada por sus actuales padres.  Y poco más puedo contaros sin desvelaros demasiado de la escasa trama que componen los 8 episodios de la primera temporada.

Ocho horas de mi vida que no podré volver a recuperar, porque –a medida que la historia avanza- te vas dando cuenta de que es una gran pompa de jabón, vacía en su mayor parte, que roza el ridículo en algunas ocasiones, y que directamente aburre en otras.

Hay episodios (por ejemplo el séptimo) que son perfectamente prescindibles: no pasa nada, directamente, porque la parte interesante de la historia es la que Prairie cuenta a sus adeptos y que nosotros vemos como flashbacks. Así que claro, cuando de esa parte hay poquito, el episodio es bastante plomizo.

Y no es que la serie no de explicaciones. Quiero decir, esto no es Leftovers, por poner una comparación, una serie que juega a ser rara y original y a no explicar nada.

No, aquí no es así, la serie si explica los motivos, las razones y demás. Otra cosa es que te los creas, obvies las incoherencias y los agujeros del guión, y que “entres” y le sigas el juego. O te la crees o no te la crees. Así de simple. Yyo particularmente no me la creí.

A ver, también es difícil, reconozcámoslo:

una trama que mezcla experiencias cercanas a la muerte, ¿ángeles? (o lo que sea), secuestros,… subtramas que no llevan a ninguna parte (como la del “otro doctor” colega de Hunter Hap), un nombre para uno de los personajes principales como Homer (¿no se han dado cuenta los americanos de que este nombre, desde Los Simpson, ya no se puede usar para nada serio? ¡hombre!) y un sentido del ridículo más bien escaso (por favor, el bailecito/coreografía con los famosos cinco movimientos no es que roce el ridículo, es que los más ridículo que he visto en mucho tiempo, y da vergüenza ajena)… Y ¿para que seguir?

La diferencia entre una serie “rara de cohones” como la que mencionaba antes (Leftovers, de la HBO) y una serie “rara de cohones” como The OA de Netflix es que la primera, pese a no molestarte en explicarte nada (y desde el principio dejaron claro eso) es una puta genialidad, mientras que la segunda es una pamema pretenciosa, o una puta pérdida de tiempo, según te pille el día.

Como tampoco es que resuelva nada en los 8 episodios de su primera temporada, parece que va a haber una segunda…. Que queréis que os diga, conmigo que no cuenten.

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