De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

martes, 30 de mayo de 2017

Big Little Lies. Grandes mentirijillas.


Termine de ver esta serie hace como cosa de un mes, pero tengo que confesar que la verdad es que me daba bastante pereza comentarla. Suelo desconfiar de los productos (series, películas,...) que viene avalados por un éxito casi unánime, aquellos que parece que te tiene que gustar porque a todo el mundo les gusta, todos hablan de ellos, etc...

No se..., me dan mala espina. Big Little Lies es desde luego de esos productos: ¿habéis leído una mal crítica de esta serie¿ ¿alguien se ha atrevido siquiera a cuestionarla? ¿a ponerle algún reparo?... Pues eso...


Lo primero que tengo que decir es que la serie no es una mala serie, en absoluto. Es un producto hecho con calidad, en eso hay poca discusión. Sobre todo se apoya en las actrices, el cuarteto (o el trío protagonista, según como lo mires) es lo mejor de la serie... de hecho creo que es lo único de la serie, lo único que la soporta. Si le quitases eso quizás vieras Big Little Lies como lo que es: una serie mediocre (es decir, media, del montón).

Sí, sí... ya se que queda muy políticamente correcto alabar esta serie porque es una serie de mujeres, hecha por mujeres, que habla de la violencia de género... muy feminista ella. Lo siento pero no. Para mi el tema –por muy comprometido y noble que sea- no justifica la mayor o menor calidad, y viceversa: trato de reconocerle la calidad a una historia por muy deleznable que me parezca el tema o la ideología que trata... Que le vamos a hacer, yo soy así.

¿Por qué tanta caña a Big Little Lies?  Bueno, una vez apartado el tema del feminismo y de la violencia de género, trataré de explicarme. Vamos a empezar por lo que tiene de bueno: las actrices.

Impresionante Nicole Kidman en el papel de ama de casa rica –vamos con el riñón bien forrado- antaño profesional de éxito, pero ahora retirada para cuidar de sus niños.

También muy bien Resse Whitersopoon, también en el papel de ama de casa rica (que no te engañen, esta serie va de eso: de amas de casa forradas), que se aburre, y como se aburre monta obras de teatro y está dispuesta a enzarzarse en batallas legales cuando amenzan con no dejarle representarlas... Pero esta además tiene que lidiar con una hija adolescente que quiere irse a vivir con su padre (del que está separado) y su nueva novia.

Y casi tan interesante como las otras dos me parece Laura Dern, haciendo de arpía, llena de prejuicios, en un papel odioso. Curiosamente ella es la más activa profesionalmente, la que no está frustrada por haber tenido que aparcar sus carreras para cuidar de sus mariditos...

La que no me convence demasiado es la que en teoría es la protagonista: Shailene Woodley (por si no sabéis quién es, es la de la serie Divergente, con eso queda dicho todo). Aquí interpreta a la más jovencita de las cuatro, la recién llegada al pueblo, madre soltera, con su hijo pequeño, que lucha por adaptarse.

La verdad es que poco tiene que luchar, porque por una coincidencia (y un guión bastante flojito en ese aspecto) ayuda a Reese, que resulta que lleva a su hija pequeña al mismo colegio, y la toma bajo su protección personal, la adopta como su polluelo.

Así que cuando Laura Dern, la arpía a la que Resse y sus amigas odian, empieza a hacerle la vida imposible a su nueva-mejor-amiga, la cosa se convierte en algo personal...

En serio os lo digo, toda esta parte de la historia es más de la mitad de la historia.

No es más que la crónica de los problemas del primer mundo: los problemas de amas de casa ricas (muy ricas) de las que viven en casas de diseño,  acristaladas, con terrazas a la orilla del mar, con cocinas “de ensueño” que probablemente sean más grandes que tota tu casa, con vestidores mayores que tu dormitorio... Súmale a eso que se aburren, y que son sobre-protectoras con sus polluelos (“padres helicópteros” les llama el director del colegio) y tienes una especie de telenovela-drama en el que “los ricos (las ricas en este caso) también lloran y tienen sus problemas”... Si este tipo de historias es lo que te va, adelante... te vas a hartar.

Quizás el personaje más equilibrado y maduro sea el de la hija pequeña de Resse,... la que pone la banda sonora con su ipod siempre a cuestas..., claro que es completamente irreal que una niña tan pequeña pueda tener esos gustos musicales.

En fin, pero esto no es toda la historia, afortunadamente. Está la parte de la violencia y los maltratos. Lo interesante es que está contada de forma sutil, lo que probablemente le de mas realismo: esto no es el marido borracho que cada día zurra a su mujer y que todos lo saben y calla.

No, esto es más sutil, la violencia no está solo en gente de clase baja, su victima no es una mujer sin recursos, aquí es una mujer culta, con dinero, integrada en la sociedad... un poco como debe ser en realidad.

Pero ¿qué tiene de malo entonces la serie? Bueno, si me pongo “antifeminista” (las feministas dirían simplemente "machista") podría argüir que los hombres quedan retratados francamente mal.

No solo el maltratador..., claro: aquí no se salva ninguno (salvo quizás alguno que es gay o que todas creen que lo es) o no se entran de nada, o pasan de sus hijos, o les importan bastante poco los problemas de sus mujeres,... Obviamente una serie que hiciera lo mismo con todos los personajes femeninos (que las ha habido, quede claro) merecería airadas e indignadas  críticas feministas, pero al revés... bueno,... vale,... queda muy guay, muy comprometido y muy políticamente incorrecto.

Pero no, el problema no es ese –al menos para mi-. El problema es el guión: quitadle a la serie toda la parte de culebrón con los problemas de amas de casa ricas (y creeme, le habrás quitado bastante) y lo que te queda es una historia de intriga, un whodunnit, una de esas historias en las que hay un crimen y el interés está en averiguar quién lo hizo. En principio nada en contra, de hecho la serie tiene de original no que empiece con un crimen (y todo lo que sigue está contado en flashback) sino que ni siquiera se nos dice quien es la víctima.
Pero en este aspecto el guión es tan flojito que al acabar el primer capítulo ya está bastante claro quién es el asesinado, y el único interés que tiene es ver si aciertas entre los dos o tres posibles asesinos, y si va a ser el más previsible.

No me gustan esas historias en las que todo viene forzado por una gigantesca casualidad, de esas que no sólo es que sean improbables, es que logran que la “suspensión de incredulidad” necesaria para que funcionen estas historias, se desvanece por completo: no me lo creo, simplemente.  Y en esta historia el guionista (y supongo que la novelista) han metido una de esas... y muy grande.

<<<<< ¡ATENCIÓN SPOLERS! >>>>>

Vamos a ver. ¿qué probabilidades hay de que una madre soltera, que fue violada hace años, se mude por casualidad con su hijo precisamente al mismo pueblo en el que vive el violador, que lleve a su hijo al mismo colegio y de que acabe haciéndose amiga de su mujer antes incluso de llegar a saber que el marido de su amiga fue su violador? Hombre..., te lo podías haber currado un poco más ¿no?

De hecho no es la única pifia de guión ¿de verdad se iban a poner de acuerdo ese grupo de mujeres tan rápidamente? ¿y para encubrirlo?

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En fin, que no está mal, pero que no es para tanto.


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