De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
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lunes, 25 de septiembre de 2017

The Mist. ¿De verdad era necesario?


https://www.filmaffinity.com/es/film619173.htmlEl verano de 2017 ha sido prolijo en adaptaciones de Stephen King, bien a la gran pantalla (La Torre Oscura, It), bien a la televisión, entre estas, The Mist, La Niebla.

Parece que (casi) siempre las mejores adaptaciones de Stephen King al cine son las que provienen de novelas cortas o de cuentos. Es como si las novelas, por lo general largas- de King, no soportaran bien una adaptación a la pantalla (repito, en general), como si hubiera que sacrificar demasiadas cosas para ajustarlas a una duración decente, de alrededor de dos horas. Esto lo comprendió bien Frank Darabont, que además de Cadena Perpetua, y La Milla Verde llevó a la pantalla The Mist hace ahora 10 años. Todos ellos novelas cortas (o cuentos largos como prefieras) en su versión literaria.


Lo lógico sería pensar que una serie de TV es lo adecuado para adaptar libros de cerca de 1000 páginas, (o incluso más largos). Así que cuando se anunció que iban a volver a adaptar The Mist, pero esta vez con formato de serie, lo primero que me pregunté es si la historia daba para tanto.
La Niebla, como tantas otras historias de King se desarrolla en un pequeño pueblecito de Maine, donde un grupo variopinto de personajes (otra constante en su obra) quedan atrapados. En este caso quedan atrapados en un supermercado, cercados por una misteriosa niebla que lo cubre todo, abatiéndose como un manto sobre el pueblo, limitando la visibilidad a poquísimos metros.

No importa mucho el origen de la niebla en sí (aunque a lo largo de la novela se deja entrever cual podría ser), y si me apuras tampoco importa mucho la niebla en sí misma. Sí claro, es lo que los mantiene encerrados, y no por no atreverse a conducir con niebla, sino porque dentro de ella pululan extraños seres, monstruos apenas entrevistos, que se matan o se llevan a los primeros incautos que se atreven a salir.

Creo que lo que más le importa a Stephen King (como por ejemplo después haría en La Cúpula) es la tensión que se crea entre los personajes, la rivalidad, las desconfianzas y las alianzas entre ellos: en el grupito de personajes están presentes el pequeño tirano, autoritario por naturaleza, el líder sin proponérselo, el sabihondo que pronto se comprobará que tampoco sabe tanto como cree, etc.

La verdad es que a Frank Darabont, partiendo de esta historia, le quedó una adptación bastante decente y resultona. Era fiel al espíritu del libro, y también era fiel a lo que allí se narraba. Sin embargo, la serie, 10 años después es otra cosa.

¿Habéis tenido alguna vez  esa sensación cuando algo no os acaba de convencer pero no sabéis exactamente el porqué? Bueno pues eso es exactamente lo que pasó a mi viendo La Niebla. En realidad están todos los elementos de la historia original: los personajes atrapados (esta vez en un gran centro comercial), la niebla, los mostruos,... incluso los distintos tipos: el listillo, el cobarde, el pequeño tirano, el héroe... Pero en realidad la serie es casi siempre mediocre y en algunos momentos directamente aburrida.

Para justificar que la historia dure 10 horas, lógicamente introducen diferencias. Básicamente añaden personajes y añaden localizaciones.


Mientras en el libro (y el la película) se trataba sólo de un grupo de personajes atrapados todos juntos en un único lugar (un pequeño supermercado), aquí hay varios grupos de personajes, que se quedan atrapados en varios sitios del pueblo, lo cual justifica la duración, y da ocasión de que los personajes quieran (o tengan que) moverse y aventurarse a cruzar la niebla.

Así el grupo principal del supermercado ha sido sustituido por un centro comercial  (mucho más grande y con mucha más gente), donde han quedado atrapadas la mujer y la hija del protagonista (otro añadido).

Pero también hay otro grupito (el del protagonista de hecho) atrapado en la iglesia, lo que le permite a los guionistas mostrar a los personajes más iluminados y más fanáticos (tanto el sacerdote, como la vieja hippy reconvertida a la new age defensora de la naturaleza).

Y alguna ubicación más, como la comisaría (lo que permite introducir los nuevos personajes del soldado que ha perdido la memoria y la yonkie cuyo pasado no conocemos muy bien pero del que sabemos que intenta huir), o el hospital, donde se refugia otro grupo al amparo de los generadores de emergencia (mientras sigan funcionando).

También hay una historia paralela con la hija de la protagonista y el capitán del equipo de fútbol de su instituto, que no os voy a contar para no hacer spoilers, pero que básicamente está ahí en un intento de añadir más tensión a la cosa. Pero en general, no funciona. No acaba de enganchar, y de hecho en ciertos momentos me aburrió.

Es curiosos, porque la novela corta original, en realidad es una historia sin final, pero cuando la leí no me importó en absoluto. Y en cierta medida la película de Darabont también es una historia sin final (aunque le da un vuelta de tuerca con bastante mala baba con respecto al libro). Pero tampoco me molestó. Sin embargo, la serie tampoco tiene final, lo cual entra dentro de la lógica habitual porque es un intento de –si no la cancelan- dejar cabos abiertos para continuar con una segunda (o sucesivas) temporadas. Sin embargo, eso si que me molestó: para mi fue como intentar alargar aún más una historia que ya habían alargado demasiado. Así que no pude evitar preguntarme si de verdad era necesario volver a llevar a la pantalla esta historia, y si no hubiera sido mejor dejarla como estaba.






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